A unos 20 minutos de Tepoztlán se encuentra un paraíso llamado Amatlán.
Sin duda el mayor atractivo de este encantador pueblo situado a 1,600 metros sobre el nivel del mar son sus montañas amaderadas de piedra volcánica y caliza que pertenecen a la ladera sur de la Sierra del Ajusco.
En las montañas hay distintas variedades de encino, oyamel, pino y árboles de amate, de los que se deriva el nombre del lugar (Amatlán=Lugar de amate. “Amatatl” significa papel en náhuatl). Caminando montaña adentro incluso es posible encontrar pinturas rupestres:
Según un trabajo de la investigadora María Victoria Ríos durante la época prehispánica Amatlán fue uno de los 26 pueblos tributarios de las provincias de Huastepec que debieron tributar al pueblo Mexica. Y varios historiadores creen que Ce Acatl Topilzin Quetzalcoatl, un personaje histórico de la civilización mexica, nació en este encantador pueblo.
Aunque me dicen que es improbable que sus antiguos moradores hayan esculpido las montañas de Amatlán, las formas de algunas de ellas parecen demasiado definidas como para ser obra exclusiva de la naturaleza.
Por favor vean las siguientes fotos que tomé desde el Hostal de la Luz aprovechando su vista panorámica de las montañas y díganme qué piensan:
En todo caso si todo esto es obra exclusiva de la naturaleza, chapeau para Dios y sus insuperables creaciones.









Nuestro hacer construye nuestro entorno, bellas fotos y bellos pensamientos en su mente…felicidades.