Danza Oriental en Egipto

Danza Oriental en Egipto es un libro de 23,000 palabras sobre la historia de la danza del vientre publicado en 2016 por la periodista y bailarina Giselle Rodríguez.

Si te interesa comprar el libro ($200 pesos mexicanos o US$25 para envíos fuera de México) contacta a la autora: gisellehabibi@hotmail.com o búscanos en Facebook como Danza Oriental en Egipto. También puedes mandarnos un whats al 04455 45337563 para informarte sobre tu distribuidor más cercano.

portada danza oriental en Egipto

 

La autora, que es periodista y traductora además de bailarina y profesora de danza oriental, reconstruye la historia del “belly dance” con la ayuda de imágenes de danza plasmadas en pinturas, relieves, cerámicas, esculturas y fotografías, así como de narraciones de viajeros occidentales a Egipto, crónicas de época, artículos periodísticos, referencias bibliográficas y documentales sobre el tema.

El libro incluye, además, una lista con las 36 canciones más conocidas para bailar “belly dance”, una guía de los ritmos más utilizados en la música árabe y un glosario de palabras y nombres relacionados con la música, la danza y la cultura árabe.

Para quienes ya conocen mi blog  les comento que la información que contiene el libro NO está en mi blog ni en internet.

Para leer un artículo en inglés sobre el libro haz click aquí:
The History of Belly Dance in Egypt in 20,000 words

registro autor danza oriental egipto jpg

 

Documental de 8 minutos sobre la historia de la danza oriental. Una pequeña parte de la investigación para el libro.

 

Conferencia sobre la historia de la danza oriental impartida en el Museo Nacional de Antropología como parte del programa académico de la Semana Árabe 2016

Conferencia de Giselle Rodríguez sobre la historia de la danza oriental.

Conferencia de Giselle Rodríguez sobre la historia de la danza oriental.

Videoresumen de la conferencia

Constancia de participación

reconocimiento

Entrevista con Giselle Rodríguez, autora del libro “Danza Oriental en Egipto” en el programa de radio por internet Belly Conexión

https://www.facebook.com/DanzaOrientalenEgipto/videos/1088425021230445/

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La danza del vientre en los años 70

(Artículo publicado en la edición impresa de septiembre / octubre de 1971 de la revista Saudi Aramco World).

Por Elias Antar*

En el club nocturno Maryland, incongruentemente ubicado a la mitad de un parque infantil en El Cairo, las sillas rasparon en la oscuridad para que la orquesta árabe se sentara. La sala, llena, guardó silencio con expectación y los músicos tocaron una animada introducción. Una luz iluminó la figura curvilínea de Soheir Zaki, cubierta por velos de color azul con lentejuelas y con el cabello largo y negro. Durante los siguientes 40 minutos Soheir deleitó al público con una interpretación altamente meritoria de la danza del vientre, este antiguo arte árabe tan malentendido en occidente.

Soheir, que viene de una ciudad en Egipto conocida por sus hermosas mujeres, es una de las pocas belly dancers de Oriente Medio que han llegado a la cima de su profesión. Dotada de los atributos físicos adecuados, tiene una ventaja adicional que le ha ayudado a ganar seguidores: una sonrisa que no es seductora o atractiva, sino simplemente dulce. Esto ha hecho que sea popular entre las mujeres, como fue evidente en esa noche de primavera en El Cairo.

soheir zaki

Normalmente, la mirada de las mujeres árabes que observan a una bailarina del vientre  es resignada pero con una ligera desaprobación, mientras que sus hombres asienten con la cabeza para seguir el ritmo, aplauden al compás de la música o disfrutan de noches de fantasía. Las mujeres de “Merryland” parecían relajadas, participativas y de buen humor. Le devolvían la sonrisa a Soheir mientras sacudía sus pechos, caderas y ondulaba el vientre, todo con esa dulce sonrisa en su rostro. Era difícil concebir que esto fuera la “danza del vientre” que en Occidente todavía tiene fuertes connotaciones de vulgaridad y libertinaje.

Lleva puesto el traje tradicional: brassiere, falda larga con aberturas a los lados para permitir libertad de movimiento. De acuerdo con la regulación gubernamental egipcia Souheir lleva cubierta el área entre el pecho y las caderas con una gasa vaporosa que no oculta su figura. La regulación tuvo la intención de hacer que el baile fuera recatado, pero las chicas han conseguido darle la vuelta y el recubrimiento resalta su anatomía en lugar de ocultarla.

El latido de un tambor de marco es el latido de la danza del vientre. Soheir se balanceó, giró y onduló por el escenario, expresándose con sinuosos movimientos de brazos y piernas, girando sus caderas hacia arriba, hacia los lados y hacia abajo de nuevo. Aunque el nombre implica un énfasis en el abdomen, esta parte de la anatomía es, de hecho, sólo un elemento en la danza. Una buena bailarina utiliza los brazos, la cabeza, las piernas, los pechos y las caderas para formar un todo agradable, haciendo hincapié en cada parte conforme el tempo de la música lo requiere. Soheir, que tiene un fino sentido del ritmo, entiende bien la música. A la mitad de su actuación, se puso los sagat, pequeños platillos de bronce con los que lleva el ritmo. La actuación terminó, como suele hacerlo, con algunas piruetas y un arco, y la luz se apagó incluso antes de que Soheir saliera del escenario.

La danza del vientre, de una forma u otra, se interpreta en casi todo el mundo árabe, pero por una serie de razones se asocia principalmente con Egipto. De hecho, la mayoría de las bailarinas actuales provienen de Egipto, y solo una pequeña minoría viene de Líbano o Siria. Los cálculos varían, pero se cree que hay alrededor de 500 bailarinas en Egipto, mientras que Líbano tiene tal vez un par de docenas que trabajan en los clubes nocturnos famosos de Beirut, e incluso allí algunas bailarinas son egipcias. La profesión tiene la misma estructura piramidal que el resto del mundo del espectáculo. En la parte inferior hay un gran número de principiantes o bailarinas mediocres que se presentan en los cafés frente al mar o teatros de ciudades poco sofisticadas. Después están las que a fuerza de un trabajo duro, algo de talento y un favor o dos han conseguido abrirse camino a los cabarets menos conocidos de El Cairo, Beirut y Damasco. En la parte superior hay media docena de bailarinas como Soheir, que se presentan en los mejores centros nocturnos, han actuado en películas y cobran más que todas.

Quizá la número uno en Oriente Medio sea Nadia Gamal, alejandrina de 32 años de edad de ascendencia griega-italiana que ahora vive en Beirut. Comenzó su carrera artística hace casi 20 años y manteniéndose enfocada se ha convertido en una estrella de renombre internacional. El enfoque de Nadia sobre su profesión es una formidable combinación de talento extraordinario, energía, inteligencia y dedicación, y su interpretación de la “danza oriental”, como ella insiste en que se le llame, es simplemente hermosa.

nadia gamal

En Egipto está Soheir, de 25 años, que viene de una familia conservadora que en un principio se opuso a todos sus esfuerzos para convertirse en bailarina. Para desanimarla de su ambición, solían pegarle e incluso le raparon  su larga cabellera hasta la cintura. Pero huyó y una noche en un club nocturno de Alejandría, cuando tenía 11 años, un productor de televisión vio su figura bien desarrollada y le ofreció un trabajo.

Otras dos bailarinas de renombre en Egipto son Nagwa Fouad, de 30 años, que ha sido bailarina desde hace casi 15 años. Ella también se escapó de casa, y con una figura atractiva y gran talento, llegó a la cima. También está Nahed Sabry, de 34 años. Primero trabajó como secretaria, y empezó a bailar relativamente tarde, a los 26 años. Sin embargo, los brillantes ojos obscuros de Nahed, su figura imponente y su exuberante estilo de baile la llevaron rápidamente a la fama.

La naturaleza de su ocupación hace que las bailarinas estén en desacuerdo sobre todas las cosas, incluyendo los orígenes de su arte. De hecho, en realidad nadie sabe cómo y dónde comenzó la danza del vientre. Algunas personas sostienen que surgió en la época faraónica, y señalan como prueba las pinturas en las tumbas que muestran bailarinas vestidas con velos transparentes. La mayoría de las bailarinas egipcias se ven tentadas por esta teoría, pero de mala gana admiten que los dibujos en las tumbas faraónicas representan movimientos y posiciones que son demasiado estilizados como para guardar una relación con los movimientos fluidos de la danza del vientre. Soheir no cree que comenzó en la época faraónica, pero tampoco le importa mucho. “Simplemente cierro los ojos, siento la música y bailo”, dice encogiéndose de hombros.

Las autoridades egipcias en el Ministerio de Cultura y Orientación Nacional prefieren hacer hincapié en el baile folclórico por ser más acorde con la tradición egipcia que la danza del vientre. Los periódicos de El Cairo suelen criticar “el culto a la danza del vientre” y un columnista que despotricó recientemente sobre la popularidad de la danza escribió: “Hay bailarinas del vientre en todas partes ¿Por qué? ¿Estamos introduciendo un nuevo tipo de arte que podría llamarse la civilización de mover el ombligo? Pongámonos serios sobre todo este absurdo y limpiemos nuestras artes”.

Como reflejo de esta opinión, la danza del vientre no recibe el apoyo ni la promoción del Gobierno, es mencionada por los funcionarios con el ceño fruncido, y se atribuye a los turcos, que gobernaron Egipto durante 400 años. Las autoridades turcas, menos inhibidas sobre este asunto,  concuerdan con entusiasmo. “Por supuesto que surgió aquí”, dijo uno enfáticamente. “Todos lo saben”. Eso es discutible, pero no hay duda de que la danza del vientre es muy popular en Turquía en la actualidad; la mayoría de las bailarinas provienen de Sulukule, el antiguo barrio gitano de Estambul.

“Los turcos no tienen nada que ver con la danza”, dice Nadia. “Todo lo que hicieron fue introducir los sagat”. Ella dice que la danza del vientre proviene de los fenicios, los antepasados de Líbano moderno. Era realizada por doncellas vírgenes a punto de ser sacrificadas a los dioses. Más adelante en la historia árabe, dice Nadia, las mujeres de los harenes, tratando de atraer la atención de sus amos, encontraron que la danza de vientre era la forma más eficaz de transmitir su mensaje. Los recuentos sobre-idealizados de esta versión traídos por los viajeros occidentales en el siglo XIX contribuyeron a la mala reputación que la danza tiene en Occidente.

Independientemente de sus orígenes no hay duda de que la fuente de la danza del vientre en este siglo fue el “Casino Opera” en El Cairo, ubicado al otro lado de la plaza de la ópera de Egipto. El Casino Opera fue fundado en 1927 por Badia Masabni, una mujer emprendedora de padres libaneses que entonces estaba casada con el dramaturgo más importante de Egipto. Valiéndose de innovaciones como un escenario giratorio accionado eléctricamente, Badia presenta actos de vodevil, comedias y cantantes. Y, por supuesto, bailarinas. Es justo decir que Badia, ahora de 78 años y propietaria de una granja lechera en Líbano, ayudó a decenas de bailarinas a iniciar su camino artístico antes de vender el casino en 1950.

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En los primeros días no bailaban solas sino en una especie de línea de coro, con Badia al frente tocando los sagat y bailando ocasionalmente. Las que tenían un talento particular eran colocadas en la primera fila y, finalmente, alcanzaban el estrellato. Cuando Nadia Gamal era niña, ejecutaba bailes occidentales con su madre en el Casino Opera. Una noche se encontró sola en el escenario y, venciendo su miedo inicial, comenzó a bailar la danza del vientre. ” Badia estaba tan feliz que cuando terminé apareció en el escenario, me dio un beso y me dio diez libras egipcias, una fortuna en aquellos días”, recuerda Nadia.

La más famosa alumna del Casino Opera es Tahia Carioca, primera bailarina de danza del vientre en el mundo árabe desde hace casi dos décadas. Tahia, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de bailarina, lleva un vestido largo que no muestra ninguna parte de su cuerpo y baila en el centro del escenario. Con un mínimo de movimiento, lleva al público a un éxtasis de placer. “En esos días pensaban que era atractiva porque bailaba con la boca ligeramente abierta”, recuerda Tahia. “La verdad era que sufría de asma y tenía dificultad para respirar, por lo que mantenía la boca abierta para tener más aire.” Tahia se retiró en 1956 a los 37 años, pasó a una exitosa carrera como estrella de cine y ahora tiene su propia compañía de teatro.

tahiya carioca

El estilo de baile de Tahia sirvió de puente entre una versión anterior de la danza del vientre y la que practican ahora Nadia Gamal, Soheir Zaki y la mayoría de las bailarinas de cabaret. La vieja escuela, que hacía hincapié en los movimientos musculares mientras la bailarina se mantenía quieta, proviene de la clase de baile practicada por las awalem, que literalmente significa “las que enseñan”. Lo que las awalem enseñaban a las parejas no informadas era lo que hay que hacer en la noche de bodas. Dos o tres awalem asistían a la mayoría de las bodas, que estimulaban al novio y diaban consejos a la novia. La educación ha disminuido la demanda de awalem, pero todavía participan en las bodas en las partes más poblados de El Cairo y otras ciudades egipcias. Incluso las parejas acomodadas contratan a una bailarina para sus bodas, sólo para mantener la tradición.

El tercer tipo de bailarina suele verse en las celebraciones y las fiestas locales. En general la danza se improvisa y la ejecuta una mujer bien dotada con una mascada atada en las caderas para acentuar sus movimientos y lleva un vestido hasta los tobillos. Los hombres a veces participan, acompañando el movimiento de las mujeres, golpeando la cabeza de un bastón en el suelo.

¿Qué cualidades debe tener una buena bailarina del vientre? “Dignidad”, dice Tahia con autoridad incuestionable. “Debe expresar la vida, la muerte, la felicidad, la tristeza, el amor y la ira, pero por encima de todo, lo que tiene que tener dignidad”. Tahia admite que una bailarina del vientre también debe ser sexy, pero aclara que “no debe ser vulgar o flagrante”. Nadia, cuyo acercamiento al arte es quizás más cerebral que la de sus contemporáneas, concuerda. “La danza del vientre es en esencia una expresión de la feminidad”, dice. “Debe, entre otras cosas, sugerir sexo, pero con delicadeza, dando a entender en vez de imponiendo, y siempre debe ser de buen gusto. Definitivamente no es sólo una cuestión de mostrar el cuerpo”.

Soheir es algo menos articulada. Ella expresa su sentimiento por el baile como un estado de ánimo en que la música se presta al ritmo. Por su parte, Nagwa Fouad dice que el sexo está en los oídos del espectador. “Cuando la música se vuelve sinuosa, entonces la bailarina parece sexy, pero en realidad no lo es”, dice Fouad, dando a entender que no hay necesidad de que la bailarina se preocupe por ello.

nagwa fouad

Nagwa se metió a la danza del vientre para escapar del matrimonio. Sus padres querían que se casara con un primo, así que huyó de su casa en Alejandría y se fuea El Cairo. Trató de convertirse en cantante, pero el principal compositor de Egipto le dijo que su voz era terrible. “Sin embargo, tu figura es la mejor que he visto en mi vida”, continuó, y pronto se convirtió en bailarina y participó en una película que estaba produciendo. Los puristas dicen que Nagwa, luego de participar en 34 películas y un sinnúmero de presentaciones en vivo, ha abandonado la verdadera danza del vientre por algo no del todo definible. Dicen que se basa en trucos tales como cascabeles en sus muñecas y un candelabro con 13 velas que equilibra sobre la cabeza, el punto culminante de su acto todas las noches en uno de los mayores hoteles de El Cairo. Nagwa admite que ella ha intentado introducir “nuevos elementos” en la danza del vientre, pero sostiene que los resultados son gratificantes.

Nadia argumenta que no hay necesidad de accesorios como un candelabro y su opinión parece válida aunque sólo sea por su impresionante trayectoria profesional: estudió ballet clásico durante 11 años y un bailarín de tap americano le enseñó acrobacias. Estudió piano durante tres años y coreografía dos años. “Cualquier mujer puede mover el cuerpo y llamarlo danza del vientre. Pero sé lo que estoy hablando cuando digo que se necesita mucho trabajo y dedicación para ser una bailarina oriental de primera”, explicó. Además de su actuación accidental en el Casino Opera, Nadia no comenzó como bailarina del vientre. Ejecutaba danzas folclóricas rusas o húngaras. Una noche en un cabaret en Líbano, la belly dancer se enfermó y Nadia fue más o menos obligada a sustituirla. Dio tal actuación que el público se volvió loco, y pronto cambió a la danza oriental.

Su decisión fue acertada. En los años siguientes, se convirtió en la que probablemente sea la única bailarina del vientre de Oriente Medio conocido internacionalmente. Se presentó en toda Europa, incluyendo Austria, Finlandia, España, Portugal, Italia, Alemania Occidental, Francia, Suiza, Grecia, Turquía y Chipre. También ha bailado en Irán, la India y Ceilán y a  principios de este año hizo una gira de gran éxito a Venezuela. (El idioma no es un problema para ella: habla, lee y escribe siete) Uno de los puntos altos de su carrera fue cuando bailó en el Festival Internacional de Baalbeck en 1968, un evento anual de un mes de duración que ese año también contó con luminarias como Herbert von Karajan dirigiendo la Filarmónica de Berlín.

Nadia es tan segura de sí misma que afirma que puede bailar la danza del vientre con música no árabe, como ritmos latinoamericanos. Pero admite que sólo la música y los instrumentos árabes pueden dar a la danza oriental toda su amplitud de expresión. Domina diez tipos de ritmos para la danza oriental con nombres rebuscados como mouwashah, makloubeh, oughrouk, y masmoudeh. Algunos son rápidos y requieren un trabajo de pies ágil y enorme energía; otros son lentas y seductores, destacando el control muscular y la fluidez del movimiento. “El cambio de ritmo y la secuencia depende del público y su reacción, y también del estado de ánimo del momento y lugar”. Incluso en la atmósfera fría de un estudio de grabación de televisión, Nadia es excepcional. En una sesión de grabación reciente, el equipo le dio una ovación espontánea después de su baile de nueve minutos, una actuación en la que movió todo, desde su cabello hasta las puntas de los dedos y que la dejó bañada en sudor y la cara radiante de placer por el tributo de aquellos profesionales.

A Nadia le gustaría escribir un libro para enseñar la danza oriental. Si tiene éxito, le gustaría abrir una escuela de danza cuando se retire. No hay una instrucción formal disponible para la danza del vientre en la actualidad. La mayoría aprende este arte viendo a bailarinas consagradas. Ibrahim Akef, un egipcio que proviene de una famosa familia de acróbatas, ofrece una clase de baile en El Cairo pero no es una escuela en el sentido formal y ciertamente no puede igualar la experiencia proporcionada por el Casino Opera.

La danza del vientre requiere cierto auto-sacrificio, sobre todo en lo referente al matrimonio y los niños. Muchas bailarinas tienen una vida matrimonial infeliz, ya que, en una sociedad que valora la procreación, se niegan a tener hijos por miedo a echar a perder su figura. Por esta y otras razones, hay una alta tasa de divorcio entre las bailarinas del vientre. Otro problema es la necesidad de vigilar constantemente la dieta para detectar signos de flacidez o exceso de peso. Souhair bebe un vaso pequeño de jugo de limón puro todos los días. “Mantiene mi peso”, explica, una mueca reemplazar su dulce sonrisa.A Nadia le gusta montar a caballo y nadar, pero no tiene tiempo para hacerlo.

Sin embargo estos sacrificios se ven más que recompensados para las bailarinas más famosas, algo que es importante en una profesión en la que pocas mujeres pueden continuar más allá de los 30 años. Las bailarinas en centros nocturnos famosos ganan entre US$100 y US$200 por noche. Y por bailar 20 minutos en fiestas privadas llegan a cobrar hasta US$1,000. Con los ingresos adicionales de las películas y la televisión, la mayoría de las buenas bailarinas tienen una vida cómoda, con casas de moda, coches deportivos y todo lo que eso conlleva.

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*Elias Antar es corresponsal de Associated Press en Beirut y colaborador habitual de Aramco World.

 

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Nuevo Estudio Giselle Habibi

¡NOS MUDAMOS! A partir del 5 de septiembre de 2016 las clases de belly dance se impartirán en Antonio Caso No. 158, Col. San Rafael, esquina Manuel María Contreras.

Mas información en: https://unmundodeluz.wordpress.com/clases-de-belly-dance/

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Giselle Habibi en Cancún

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Decálogo de la bailarina profesional

Por Giselle Habibi

Aunque cada bailarina tiene una respuesta distinta a lo que significa ser una bailarina profesional, en mi opinión estos diez puntos resumen las cualidades que una buena “belly dancer” debe tener:

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1) Preparación. Tener un buen repertorio de pasos para poder expresarte con todo el cuerpo y ENTENDER LA MÚSICA, para poder bailar a tiempo, marcar los acentos y los dums y hacer los cambios de paso correspondientes en el momento debido.

2) Manejo de elementos, sobre todo para trabajar en restaurante y centro nocturno, y tener nociones de distintos folklores del mundo árabe.

3) Práctica. Aunque ya bailes bien, es necesario seguir entrenando constantemente para superarte día con día. El perfeccionamiento de la técnica es un trabajo constante.

4) Conocer la cultura árabe en general para poder representarla y tener al menos nociones del idioma para poder entender de qué tratan las canciones que bailas.

5) Bailar desde dentro, con honestidad y entrega, que tu danza refleje los sentimientos que la música provoca en ti, no sólo formas lindas.

6) Tener flexibilidad y buena condición física para poder bailar al menos 45 minutos seguidos.

7) Buena memoria para tener coherencia y armonía al bailar. Si haces un paso a la derecha, repetir el mismo a la izquierda. Y no dejar las frases incompletas.

8) Ética, tanto en el trato con quienes te contratan como con las otras bailarinas y músicos, los clientes y el personal del lugar donde bailas.

9) Tener una personalidad propia y vestuarios dignos.

10) Dar lo mejor de ti en cada presentación, intentar siempre salir al escenario como si fuera la última vez que vas a bailar e involucrar al público en tu show.

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Islam, homofobia y armas en Estados Unidos

El tema del ataque en Orlando en el que 50 personas perdieron la vida esta semana pasa por varios frentes: 1) la venta indiscriminada de armas en Estados Unidos, 2) la tendencia del Islam a la homofobia y 3) la islamofobia de quienes consideran que el motivo detrás de este acto de violencia fue la religión.

En primer lugar debemos tomar el cuenta el contexto en el que tuvo lugar este ataque: un país en el que los ciudadanos tienen derecho a adquirir armas de alto poder sin restricciones. Tristemente, este es uno más de los muchos otros tiroteos en los que civiles inocentes han perdido la vida en Estados Unidos. En esta ocasión fue cometido por un hombre que afirmaba ser musulmán y asistía a la mezquita a rezar con regularidad, sin embargo muchos de los ataques anteriores han sido cometidos por ciudadanos que no actuaron por motivos religiosos. Como ejemplo citemos a Christopher Sean Harper-Mercer, que mató a 9 personas en Roseburg, Oregon en 2015, Seung-hui Cho que mató a 32 en Blacksburg, Virgina en 2007 y Eric Harris y Dylan Klebold,  que mataron a 13 en Columbine, Colorado en 1999.

Omar Mateen, nacido en Estados Unidos de padres afganos, fue el autor del tiroteo más reciente, que resultó ser el más mortífero hasta ahora en la historia del país. Al llamar al número de emergencia 911 desde la discoteca gay Pulse, Mateen dijo que actuaba en nombre del Estado Islámico (que horas después se atribuyó el atentado), si bien las autoridades estadounidenses han negado que existan pruebas concluyentes para afirmar que exista una relación entre ambos.

omar mateen

Cabe notar que el FBI ya tenía a Mateen en la mira luego de que en 2013 sus compañeros de trabajo reportaron que había hecho comentarios que denotaban tendencias terroristas. Sin embargo, tras interrogarlo en dos ocasiones, el FBI concluyó que no representaba una amenaza de seguridad.

Está claro que no todos los musulmanes son homófobos, y que muchos han condenado abiertamente los atentados, empezando por la Organización de Cooperación Islámica conformada por 57 países, así como políticos, diplomáticos y ministerios de países como Arabia Saudita, Pakistán, Irán y Egipto, así como el Consejo de Cooperación del Golfo para los Estados Árabes. Asimismo, miembros de la comunidad musulmana en Estados Unidos acudieron a donar sangre para los heridos y organizaron oraciones comunitarias por las víctimas y sus familias y expresaron su solidaridad con la comunidad LGBT.

No obstante, esto no debe impedirnos reconocer el hecho de que el Islam considera a la homosexualidad “haram” (pecado) -al menos para los musulmanes-, aunque existen diferencias sobre la manera en que esta “desviación” debe ser tratada. Las soluciones ofrecidas por el Islam son el matrimonio con una persona del sexo opuesto (como si eso “corrigiera” mágicamente las preferencias sexuales de una persona), la oración y el arrepentimiento, mientras que las interpretaciones sobre los castigos aplicables van desde los latigazos hasta la muerte.

En Internet existen infinidad de videos y páginas web con opiniones de ulemas explicando las razones por las que la homosexualidad es pecado. El Corán (el libro sagrado sobre el cual se basa la ley islámica, la Sharia) hace referencia al tema en las suras Al-Araf (80-81) y Ash-Sura (165-166), por citar dos ejemplos, y también existen hadices “sahih” narrados por Bukhari y Abu Dawud, entre otros, que condenan la práctica.

Asimismo, existen documentales sobre la relación entre el Islam y la homosexualidad que valdría la pena ver antes de apresurase a decir que el Islam tolera la homosexualidad. Dos de ellos fueron dirigidos por Parvez Sharma, un musulmán homosexual de la India: “A jihad for love” (Una yihad por amor) –  2007, y “A sinner in Mecca” (Un pecador en La Meca) – 2015.

Por otro lado vale la pena recordar que la homosexualidad entre musulmanes puede castigarse con la muerte en varios países en los que el Islam es la religión preponderante, como Arabia Saudita y Yemen, entre otros de la región.

Paradójicamente, aunque el propio padre de Mateen, Seddique Mir Mateen, condenó en varias entrevistas las acciones de su hijo, en un video afirmó que “corresponde a Allah castigar a los homosexuales.”

El presunto candidato republicano a la presidencia Donald Trump aprovechó el incidente para reforzar su argumento de prohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos. No obstante según el Pew Research Center, existen alrededor de 3.3 millones de musulmanes en Estados Unidos, muchos de los cuales nacieron en el país o se han naturalizado y lo consideran su hogar. ¿Qué se debería hacer con ellos?

Shawn Ahmed, un musulmán abiertamente homosexual que vive en Canadá, dijo en Twitter un día después del atentado: “Soy gay y musulmán y quiero decirle a la comunidad LGBT que el atacante de Orlando no refleja mi fe como musulmán”. Muchos musulmanes se apresuraron a responderle que si era gay no podía ser musulmán, otros lamentaron que no haya sido una de las víctimas y le recomendaron arrepentirse porque de lo contrario se iría al infierno directamente. Ante estos comentarios, Ahmed (@uncultured) respondió: “Si todos los musulmanes en mis menciones que me condenan por ser musulmán y gay pudieran condenar al atacante musulmán sería genial”.

shawn

Creo que eso es lo que todos debemos hacer: condenar este acto de violencia que no estuvo motivado por otra razón que no sea la intolerancia, igual a la de la extrema derecha y los cristianos conservadores, que como otros colectivos en Estados Unidos también repudian la homosexualidad. Asimismo el FBI está investigando las afirmaciones de que Mateen frecuentaba el club Pulse y usaba aplicaciones gay pese a tener un hijo de 3 años. Quizá la motivación de este hombre desequilibrado fue intentar matar su propia homosexualidad.

Por otro lado es evidente que las reglas sobre la venta y portación de armas deben cambiar, no por la amenaza del fundamentalismo islámico, sino por el riesgo que representa que estén al alcance de cualquiera que pueda pagarlas.

Finalmente la comunidad musulmana en Estados Unidos (y el resto del mundo) debe seguir condenando abiertamente estos ataques, y respaldar sus declaraciones con muestras palpables de tolerancia y solidaridad, el mejor antídoto ante la creciente islamofobia mundial.

 

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La tragedia de los árabes – The Economist

(Versión original en inglés: http://www.economist.com/news/leaders/21606284-civilisation-used-lead-world-ruinsand-only-locals-can-rebuild-it)

Hace mil años, Bagdad, Damasco y El Cairo se turnaban para adelantarse al mundo occidental. El Islam y la innovación iban de la mano. Los diversos califatos árabes eran superpotencias dinámicas que servían de referencia para el aprendizaje, la tolerancia y el comercio. Sin embargo, hoy en día los árabes se encuentran en una situación lamentable. Mientras Asia, América Latina y África avanzan, Oriente Medio se ve limitado por el despotismo y convulsionado por la guerra.

Las esperanzas se dispararon hace tres años, cuando una ola de disturbios en toda la región produjo a la caída de cuatro dictadores en Túnez, Egipto, Libia y Yemen, y un deseo de cambio en otros lugares, especialmente en Siria. Pero los frutos de la primavera árabe  se ha podrido en la autocracia y la guerra, que engendran miseria y fanatismo que amenazan al resto del mundo.

¿Por qué los países árabes han fracasado tan miserablemente en crear democracia, felicidad o (exceptuando las ganancias petroleras) riqueza para sus 350 millones de habitantes? Esta es una de las grandes preguntas de nuestro tiempo. ¿Qué hace a las sociedades árabes susceptibles a regímenes viles y fanáticos empeñados en destruirlas? (y sus aliados en Occidente). Nadie sugiere que los árabes como pueblo carecen de talento o sufren de alguna antipatía patológica a la democracia. Sin embargo, para que los árabes despierten de su pesadilla, y para que el mundo se sienta seguro, mucho tiene que cambiar.

El juego de la culpa

Un problema es que los problemas de los países árabes son muy amplios. Resta poco de los países que antes eran Siria e Irak. En julio de 2014 una banda brutal de yihadistas declaró sus límites inválidos y anunció un nuevo califato islámico que incluirá a Irak y la Gran Siria (que incluye a Israel, Palestina, Líbano, Jordania y partes de Turquía) y en su debido momento, el mundo entero.

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Sus líderes tratan de matar a los no musulmanes no sólo en Oriente Medio sino también en las calles de Nueva York, Londres y París. Egipto está de nuevo bajo un régimen militar. Libia, tras la violenta expulsión de Muamar Gadafi, está a merced de milicias rebeldes. Yemen está bajo el acoso de la insurrección, las luchas internas y al-Qaeda (luego sería bombardeado por Arabia Saudita y sus aliados). Palestina está todavía lejos de consolidarse como un estado y alcanzar la paz. E incluso países como Arabia Saudita y Argelia, cuyos regímenes están protegidos por la riqueza de petróleo y gas y sostenidos por un aparato de seguridad de Estado con mano de hierro, son más frágiles de lo que parecen. Sólo Túnez, en donde iniciaron las revueltas conocidas como la “Primavera Árabe” en 2011, va camino a convertirse en una democracia real.

El Islam, o al menos las reinterpretaciones modernas del mismo, está en el centro de algunos de los mayores problemas de los árabes. La afirmación promovida por muchos de sus dirigentes de que la fe combina autoridad espiritual y terrenal sin que exista una separación entre la mezquita y el Estado ha frenado el desarrollo de instituciones políticas independientes. Una minoría militante de musulmanes busca legitimidad a través de interpretaciones cada vez más fanáticas del Corán. Otros musulmanes, amenazados por la violencia de las milicias y la guerra civil, han buscado refugio en su secta. En Irak y Siria muchos chiíes y suníes solían casarse entre sí, pero ahora se matan unos a otros. Y esta perversión violenta del Islam se ha propagado a lugares tan distantes como el norte de Nigeria y el norte de Inglaterra.

Sin embargo el extremismo religioso es un conducto para la miseria, no su causa fundamental. Mientras que democracias islámicas en otros lugares como Indonesia tienen un buen desempeño, en el mundo árabe la estructura misma del Estado es débil. Pocos países árabes han sido naciones por mucho tiempo. El dominio del Imperio Otomano fue reemplazado después de la primera guerra mundial por la humillación británica y francesa. En gran parte del mundo árabe las potencias coloniales continuaron controlando o influyendo en los acontecimientos hasta la década de 1960. Los países árabes no han tenido éxito en fomentar los requisitos institucionales previos a la democracia: el dar y recibir del discurso parlamentario, la protección de las minorías, la emancipación de la mujer y una prensa libre, así como tribunales, universidades y sindicatos independientes.

A la ausencia de un estado liberal se suma la ausencia de una economía liberal. Después de la independencia, la ortodoxia predominante era la planificación central, a menudo inspirada en el modelo soviético. Al estar en contra del mercado y el comercio y a favor de la subvención y la regulación, los gobiernos árabes estrangularon a sus economías. El estado tiró de las palancas del poder, especialmente económicas, especialmente en donde había petróleo. En donde se levantaron las restricciones del socialismo post-colonial, se afianzó el capitalismo de compadrazgos, como ocurrió en los últimos años del gobierno de Hosni Mubarak de Egipto. La privatización fue para los amigos del gobierno. Prácticamente no hubo mercados libres y casi no surgieron empresas de clase mundial, y los árabes que querían sobresalir en los negocios o los estudios tuvieron que ir a Estados Unidos o Europa para conseguirlo.

El estancamiento económico ha generado insatisfacción. Monarcas y presidentes vitalicios se defendieron con la ayuda de la policía y matones secretos. La mezquita se convirtió en una fuente de servicios públicos y uno de los pocos lugares donde la gente podía reunirse y escuchar discursos. El Islam se radicalizó y los hombres enojados que despreciaban a sus gobernantes llegaron a odiar también a los estados occidentales que los apoyaban. Mientras tanto, creció el descontento entre los jóvenes por el desempleo. Gracias a los medios electrónicos, tomaron cada vez más conciencia de que las perspectivas de los jóvenes fuera de Medio Oriente eran mucho más esperanzadoras. Así que no es de sorprender que hayan salido a las calles en la primavera árabe, lo que sorprende es por qué no lo hicieron antes.

Estos problemas no se pueden corregir rápida o fácilmente. Los extranjeros, que a menudo han sido atraídos a la región como invasores y ocupantes, no pueden simplemente acabar con la causa yihadista o imponer la prosperidad y la democracia. Eso, por lo menos, debería quedar claro tras la desastrosa invasión y ocupación de Irak en 2003. El apoyo militar -el suministro de aviones no tripulados y de un pequeño número de fuerzas especiales- puede ayudar a mantener a los yihadistas en Irak bajo control. Esa ayuda podría tener que ser permanente. Y aunque es improbable que el nuevo califato se convierta en un estado reconocible, podría producir durante muchos años yihadistas capaces de exportar el terrorismo.

Pero sólo los árabes pueden revertir el declive de su civilización, y en este momento hay pocas esperanzas de que eso ocurra. Los extremistas no ofrecen ninguna solución. El lema de los monarcas y los militares es “estabilidad”. En un tiempo de caos, su atractivo es comprensible, pero la represión y el estancamiento no son la solución. No funcionaron antes; de hecho son parte de la raíz del problema. Aunque la primavera árabe haya terminado por el momento, las poderosas fuerzas que llevaro al surgimiento de este movimiento continúan presentes. Las redes sociales que coadyuvaron a la revolución en las actitudes no pueden “desinventarse”. Los hombres en sus palacios y sus aliados occidentales necesitan entender que la estabilidad requiere una reforma.

¿Es una esperanza vana? Hoy el panorama es sangriento. Pero en última instancia, los fanáticos se devoran a sí mismos. Mientras tanto, siempre que sea posible, los moderados suníes que constituyen la mayoría de los musulmanes árabes tienen que hacer oír su voz. Y cuando llegue el momento, tienen que recordar los valores que una vez hicieron grande al mundo árabe. La educación sustentó su primacía en la medicina, las matemáticas, la arquitectura y la astronomía. El comercio pagó sus fabulosas metrópolis y sus especias y sedas. Y, en su mejor momento, el mundo árabe fue un refugio cosmopolita para judíos, cristianos y musulmanes de muchas sectas, donde la tolerancia fomentaba la creatividad y la invención.

El pluralismo, la educación y la apertura de los mercados fueron alguna vez valores árabes y podrían volver a serlo. Hoy en día, mientras suníes y chiíes se matan entre sí en Irak y Siria y ex generales recuperan su trono en Egipto, esta es una perspectiva trágicamente distante. Pero para un pueblo que ha pasado por tanto, estos valores siguen constituyendo una visión de un futuro mejor.

 

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Fazaa, el príncipe poeta

Más conocido por ser uno de los príncipes más guapos del mundo, resulta que el jeque Hamdan bin Mohammed bin Rashid Al Maktoum es también un poeta.

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El príncipe de la corona de Dubai nació el 14 de noviembre de 1982. Es el segundo hijo de su alteza el jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, Vicepresidente y Primer Ministro de los Emiratos Árabes Unidos y gobernante de Dubai, y la sheija Hind bint Maktoum bin Juma’a.

Proviene del clan Al Bu Falasah de la confederación tribal de los Bani Yas. Estudió en la Academia Militar Real de Sandhurst en el Reino Unido en el año 2001 y tomó cursos de economía en la London School of Economics y la Dubai School of Government. Ha obtenido varias medallas de oro en competencias ecuestres.

caballo

Como poeta es conocido bajo el sobrenombre de Fazaa (Faza3), que en dialecto emiratí significa alguien que se apresura a ayudar y apoyar a otros. Como su padre, compone poesía Nabati (poesía popular o beduina). En una época este tipo de poesía fue el único registro de los sucesos históricos.

Desafortunadamente no existen traducciones confiables al inglés de su poesía, que puede consultarse en árabe en el siguiente link: http://fazza.ae/poetry/.

Algunos de sus poemas han sido musicalizados, como este (لا تسأل مجرب) con la participación de Rashid Majid y Hussein Al Jasmi.

Este video corresponde al poema “Vecino a Vecino” del jeque Hamdan bin Mohammed bin Rashid Al Maktoum en honor al espíritu de cooperación entre los países de la Península Arábiga.

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