Danza Oriental en Egipto

Danza Oriental en Egipto es un libro de 38,860 palabras sobre la historia de la danza del vientre publicado en 2016 por la escritora mexicana Giselle Rodríguez.

La autora, que es periodista y traductora además de bailarina y profesora de danza oriental, reconstruye la historia del “belly dance” en 144 páginas con la ayuda de imágenes de danza plasmadas en pinturas, relieves, cerámicas, esculturas y fotografías, así como de narraciones de viajeros occidentales a Egipto, crónicas de época, artículos periodísticos, referencias bibliográficas y documentales sobre el tema.

El libro incluye, además, varios capítulos sobre los principales músicos y bailarinas de la época de oro del cine egipcio, una lista con las canciones más conocidas para bailar “belly dance”, una guía de los ritmos más utilizados en la música árabe y un glosario de palabras y nombres relacionados con la música, la danza y la cultura árabe.

Si te interesa comprar el libro ($300 pesos mexicanos o US$30 para envíos fuera de México) búscanos en Facebook como Danza Oriental en Egipto o contacta a la autora por whats 04455 45337563 o por e-mail: mundoarabe@hotmail.com. No existe versión digital del libro, pues creemos en los libros de consulta en papel, y tampoco se consigue en internet ni en librerías; solo se compra directamente con la autora

portada danza oriental en EgiptoÍ n d i c e

Capítulo 1 – Danza en el antiguo Egipto

  • La danza en los papiros
  • ¿La danza de la avispa?
  • Instrumentos musicales del antiguo Egipto

Capítulo 2 – Contacto con otras civilizaciones

  • Cualidades de las bailarinas
  • Qaynah
  • Danza en Al Andalus

Capítulo 3 – Los harenes del imperio otomano

Capítulo 4 – Ghawazi y awalim

  • Danza del vientre: las exposiciones universales

Capítulo 5 – Orientalismo

  • Fotografía del siglo XIX

Capítulo 6 – Badia Masabni

  • El cine egipcio de la época de oro
  • Tahiya Carioca
  • Samia Gamal
  • Naima Akef
  • Souhair Zaki, Nagwa Fouad y Fifi Abdo
  • Reda Troupe
  • Banat Mazin
  • Ouled Nail

Capítulo 7 – La danza oriental en el Egipto moderno

  • La globalización de la danza oriental
  • Dina Talaat
  • Festivales de danza
  • Elementos y folklor

Capítulo  8 – Música árabe

  • Música en Egipto
  • Abdel Halim Hafez
  • Mohamed Abdel Wahab
  • Farid al Atrash
  • Um Kulthum
  • Canciones que toda bailarina debe conocer
  • Ritmos más comunes de la música árabe.

Capítulo 9 – Palabras y nombres relacionados con la música, la danza y la cultura árabe

Epílogo

registro autor danza oriental egipto jpg

Danza Oriental en Egipto in the press: The History of Belly Dance in Egypt in 20,000 words

Documental de 8 minutos sobre la historia de la danza oriental. Una pequeña parte de la investigación para el libro.

Conferencia sobre la historia de la danza oriental impartida por la autora del libro “Danza Oriental en Egipto” en el Museo Nacional de Antropología como parte del programa académico de la Semana Árabe 2016 organizada por el CIDE.

Conferencia de Giselle Rodríguez sobre la historia de la danza oriental.

Conferencia de Giselle Rodríguez sobre la historia de la danza oriental.

Videoresumen de la conferencia

Constancia de participación

reconocimiento

Entrevista para el diario mexicano El Universal

Entrevista en el programa de radio por internet Belly Conexión

https://www.facebook.com/DanzaOrientalenEgipto/videos/1088425021230445/

 

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La política de la danza oriental en Egipto

Por Shannon Arvizu*. Publicado en Arab Studies Journal en 2004. 

En el Egipto moderno, las bailarinas orientales forman parte de las bodas, fiestas, restaurantes, centros nocturnos y turísticos como entretenedoras. Son apreciadas tanto por su arte como por su capacidad de interactuar con los invitados y crear un sentido de unión en las ocasiones sociales. Como mujeres que se presentan con su cuerpo para generar ingresos, también son vistas con sospecha y, dependiendo de su estatus y presentación, algunas veces también se les vincula con la prostitución en el imaginario público. (La excepción son las bailarinas folklóricas, como las de Reda Troupe, que son consideradas una fuente de orgullo nacional y entretenimiento familiar). Esta asociación tiene sus orígenes en el siglo XIX, cuando el circuito de entretenimiento femenino cambió considerablemente.

A continuación hago una breve reseña de la historia de la regulación de la danza oriental en Egipto, que no es completa debido a la naturaleza fragmentaria de las fuentes disponibles.

En los años de 1800s las entretenedoras femeninas podían dividirse en dos categorías básicas: las awalim, que sabían de música, poesía y canciones y que entretenían a las mujeres en los harenes, y las ghawazee, bailarinas de ciertas tribus gitanas, de los grupos étnicos Nawar, Halab o Bahlawan. Tocaban los sagat en espacios públicos en los que había tanto hombres como mujeres. Las bailarinas públicas debían contribuir una porción de sus ingresos al Estado, al igual que “otros entretenedores como los encantadores de serpientes, los malabaristas y los vendedores de hashish”.

Las prostitutas de El Cairo estaban bajo la supervisión del wali, cuyas funciones incluían llevar el registro de contribución fiscal de las prostitutas así como de los ladrones, mendigos y otros en “posiciones consideradas vergonzosas”.  A principios del siglo XIX el wali tenía amplio margen para decidir a quién incluir en su registro. Muchas bailarinas públicas quedaron bajo su jurisdicción con el fin de aumentar los ingresos. La corrupción oficial de este tipo y la condena pública de las bailarinas y prostitutas, encabezada por los ulama (autoridades religiosas), colocó una presión considerable sobre Muhammad Ali para que emitiera su edicto en el que se vetó a ambos grupos de mujeres de la capital del país, en 1834. Muchas entretenedoras perdieron ingresos como resultado y se refugiaron en el Alto Egipto y otras partes del país.

Aunque  las ghawazee no eran conocidas principalmente por proporcionar servicios sexuales, Tucker argumenta que la categorización de entretenedoras también pudo haber contribuido a borrar las distinciones entre las mujeres con habilidades comprobadas y quienes se vieron orilladas a prostituirse debido a los giros del destino. Algunas mujeres que fueron exiliadas de El Cairo al Alto Egipto eran entretenedoras de considerable talento y capacitación. Menciona el caso de Kuchuk Hanem, la “mujercita” descrita por Gustave Flaubert, Maxime du Camp y George William Curtis, que sufre una existencia precaria en el campo, incapaz de prosperar con su danza como alguna vez lo hizo y temerosa de que le robaran sus joyas.

El influjo de viajeros occidentales y soldados contribuyó en gran medida al cambio en el circuito de danza profesional de la época.  Las famosas bailarinas de Egipto eran muy buscadas por los voyeurs extranjeros que esperaban encontrar elementos que confirmaran su imagen del “exótico Oriente“. Los extranjeros constituían una nueva fuente de ingresos para las bailarinas, pero con frecuencia pedían que las mujeres bailaran desnudas o de otras formas sugerentes. Las mujeres relacionadas con el entretenimiento pagado perdieron estatus y prestigio como resultado de los servicios deseados por los viajeros y soldados.

Obra de Frederick Arthur Bridgman (1847-1928). Almeh coqueteando con un policía armenio en El Cairo.

La prohibición a las bailarinas de presentarse en la capital no duró mucho, porque el gobierno se beneficiaba más de cobrar impuestos a las bailarinas que de prohibirlas. Durante el mandato del jedive Ismail, las bailarinas (y las prostitutas) pudieron regresar a El Cairo y se les colocó bajo un sistema fiscal similar al que existía antes de ser exiliadas. Tucker escribe:  “En 1866, se estableció un nuevo régimen fiscal para las bailarinas que dejaba la cantidad que debía cobrarse a cada mujer, probablemente con base en su capacidad de generar ingresos, a decisión del oficial recaudador”.

Con la ocupación británica en 1882 y el surgimiento de un distrito de clubes nocturnos en Ezbekiya Gardens, las entretenedoras tuvieron un nuevo lugar para desplegar sus talentos. Aunque frecuentados por extranjeros y egipcios de dinero, las bailarinas siguieron cargando con el estigma de su profesión debido a la ropa reveladora que usaban y las prácticas en las que incurrían, como fath, sentarse a tomar con los clientes a cambio de propinas. En 1932 la policía de Ezbekiya intentó sin éxito limitar las presentaciones de belly dance utilizando una legislación que prohibía los “actos escandalosos en público”. Una bailarina que fue asesinada en los años 30, tras negarse a pagar dinero de extorsión a una mafia de protección en el distrito de Ezbekiya), Imtithal Fawzy, encaró una demanda legal al principio de su carrera “por la inmoralidad en su danza”, escribe Shaun López. “Aunque pudo convencer al juez de que su presentación no violaba la decencia ni ofendía los sentimientos de la audiencia masculina, no hay duda de que a Fawzy se le asociaba con la prostitución y el comportamiento inmoral como a otras bailarinas”.

Cuando la prostitución fue prohibida en 1949, quizá el estatus de las bailarinas en la esfera púbica mejoró un poco con la diferenciación legal entre su profesión y la prostitución. Sin embargo la regulación de su profesión continuó y en 1951, la práctica de fath en los centros nocturnos también fue prohibida.

Gamal Abdel Nasser y el recién formado gobierno nacionalista en 1952 intensificaron los esfuerzos por moldear la producción cultural de la danza. Los procedimientos regulatorios que requerían que las bailarinas usaran cierto tipo de ropa, como cubrir el escote y el ombligo, se debieron a un deseo nacionalista de mostrar una imagen menos provocativa de la mujer árabe representada en los medios y en las artes. También se prohibió la danza oriental en la televisión, con la excepción de las escenas de danza en las películas clásicas en blanco y negro.

La demanda de la danza oriental alcanzó su cúspide en los años 70 y 80, coincidiendo con el aumento en los ingresos de muchos egipcios debido al auge de la economía petrolera y la política de “puertas abiertas” de Anwar Sadat. Musannafat, el ministerio que regulaba y censuraba la producción artística en los teatros, películas y cabarets, era responsable de otorgar permisos y asegurarse de que los artistas pagaran sus impuestos. Debido al aumento en el salario de las entretenedoras y los procedimientos de licencias que fueron instaurados, la profesión se volvió muy individualizada. En esta era hubo la última generación de bailarinas educadas en la tradición de las ustawat, entretenedoras experimentadas que sabían bailar, cantar y tocar música que vivían en la calle de Ali y los alrededores. Actualmente otro departamento, conocido como adab, o la policía de la moralidad, monitorea los trajes que utilizan las bailarinas y sus presentaciones, aunque se les encuentra más en los cabarets de mala muerte de Haram Street que en los hoteles de cinco estrellas.

En los años 90 la presencia de la danza oriental en los centros nocturnos y cabarets disminuyó considerablemente. Junto con la caída en los ingresos, el conservadurismo religioso cobró fuerza y la presencia de las bailarinas en bodas y otros eventos sociales empezó a ser mal vista. En los lugares para ricos, ocasionalmente se pide la presencia de una raqasa (bailarina) para fiesta de compromiso y bodas, junto con una banda folclórica de duff para la procesión nupcial (zaffa), pero otros optan por DJs o conjuntos de violines.

Una caída en el turismo en los últimos años debido a las tensiones regionales también ha hecho que disminuyan los shows para público internacional en botes que navegan por el Río Nilo o en hoteles en Luxor, Aswan y Sharm el Sheikh.  La falta de interés en la generación más joven, cuyos padres solían asistir a los centros nocturnos en los años 70 y 80, también es otra razón importante que se considera que ha contribuido a la situación actual de la danza oriental en Egipto.

La falta de demanda y la menor cantidad de oportunidades para ver un “show de calidad”, es decir una presentación profesional que incluye varios estilos y técnicas, cambios de vestuario, un solo de percusión y un final, ha resultado en una estructura de presentaciones muy estratificada en El Cairo. Las entretenedoras más respetables se encuentran en establecimientos que cobran entre 8 y 65 dólares la entrada, algo que la mayoría de los egipcios de clase media no pueden pagar. A estos lugares  acuden principalmente hombres de negocios árabes y extranjeros, turistas, expatriados y algunas parejas egipcias de clase media alta. Los clubes nocturnos de Haram Street son una alternativa media, cobran entre 4 y 9 dólares y atienden a una clientela principalmente masculina y egipcia con bailarinas de talento mediocre. (Parisiana, en Haram Street en donde baila Lucy es la excepción).

En la parte más baja de la escala se encuentran los lugares con interiores dilapidados en el centro de la ciudad, que cobran entre 1 y 2 dólares la entrada.  La audiencia es principalmente la clase trabajadora egipcia y extranjeros “mochileros” que buscan una opción de entretenimiento barata. (La guía de Lonely Planet los menciona como una opción colorida e interesante para pasar la tarde). Las entretenedoras de estos lugares por lo general pasan más tiempo hablando con los clientes que bailando, y ocupan el escenario por muy poco tiempo antes de ser reemplazadas por una continua rotación de mujeres con habilidades dancísticas mínimas.

(Shannon Arvizu es maestra en sociología y antropología por la American University de El Cairo)

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La saudinización de Egipto

(Artículo publicado por Hossam Aboul Magd el 20 de junio de 2008 en abcnews)

Era casi media noche en un hotel de cinco estrellas con vista al Nilo, pero la noche estaba lejos de acabarse.

Había ruido en el vestíbulo por una boda. La novia llevaba velo y también la mayoría de las invitadas, señal de que era una celebración de una familia conservadora.

Luego, una mujer alta y atractiva, de unos 40 años, que llevaba un vestido negro hasta el muslo y revelaba más de lo que cubría, entró en el vestíbulo, robando la atención de todos.

Era Dina, la mejor bailarina del vientre de Egipto y posiblemente la última egipcia en el negocio.

“Me visto así para recordarme que todavía puedo ser una mujer”, dijo Dina con un acento estadounidense en un inglés fluido. “En algún momento solía taparme más, [pero] la sociedad egipcia cambió”.

Dina, quien recientemente fue duramente criticada por los líderes de la Hermandad Musulmana por bailar enfrente de estudiantes en una graduación de preparatoria, explicó que existe una relación de amor-odio entre la sociedad egipcia y la danza del vientre.

“Les encanta, pero no quieren asociarse con bailarinas del vientre, es por eso que hoy no puedes encontrar bailarinas egipcias más que yo”.

La mayoría de las canciones interpretadas en la boda fueron producidas por empresas de Arabia Saudita, lo cual contradice la imagen conservadora y religiosa del rico Reino del Golfo.

Arabia Saudita no tiene cines y el canto se considera un pecado, pero los tres canales de entretenimiento más grandes del mundo árabe son propiedad saudí. En su mayoría son inversiones de la familia real saudí.

La cadena de TV y disquera Rotana es propiedad del príncipe Al Walid bin Talal, y produce canciones para los mejores cantantes de Egipto y el mundo árabe. De hecho, empresas saudíes compraron los derechos de miles de películas egipcias. La presencia saudí en los medios egipcios es patente.

“Algunas empresas de producción saudíes cometen genocidio en contra de los artistas egipcios, mientras que otros enriquecen a los medios egipcios”, dijo Dina. “En el pasado las canciones eran en dialecto egipcio; actualmente es indispensable cantar en acento del Golfo para complacer a esas empresas”.

Khaled Montasser, quien escribió varios artículos en el diario egipcio independiente Sawt El Ummah criticando la influencia saudí en las películas egipcias, lo explica como un “intento de saudinizar el espíritu y la sociedad egipcia”.

Montasser dice que Arabia Saudita y los estados ricos del Golfo están intentando imponer sus normas y valores en la cultura egipcia produciendo lo que se conoce como el “cine limpio”. En este tipo de cine un actor nunca debe estar a solas con una actriz en una escena, algo que es considerado un delito en Arabia Saudita y podría hacer que el hombre y la mujer sean castigados en público con latigazos.

El director de cine Mohamed Mostafa dijo a ABC News que las productoras financiadas por Arabia Saudita tienden a producir películas que critican a Egipto.

“La película ‘El Edificio Yakoubian’ [de 2006] tuvo el objetivo de mostrar el lado malo de la revolución de 1952, y nos hizo sentir como si Egipto fuera un desastre”, dijo Mostafa. “Sí, hay serios problemas sociales, pero Egipto sigue siendo el país árabe líder, algo que a la Arabia Saudita wahabista no le gusta”.

Aunque algunos en la industria cinematográfica dicen que las empresas saudíes tienen sus propias agendas sociales y religiosas ocultas, otros como el crítico de cine Samir Farid creen que es simplemente negocio. Según Farid, la sociedad egipcia se volvió más fundamentalista y “lista para la saudinización” mucho antes de la inversión saudí en los medios.

FILE- In this Monday, June 1, 2009 file photo, veiled Egyptian students wearing the face-covering veil, known as the niqab, walk in Cairo, Egypt. An Egyptian daily reportED mONDAY oCT 5 2009 that the country’s top Muslim cleric is planning to ban female students from wearing the face veil from schools run by al-Azhar, Sunni Islam’s most prestigious institute of learning. (AP Photo/Amr Nabil, file)

Millones de egipcios trabajan y viven en Arabia Saudita, y un elevado porcentaje de ellos han adoptado la forma saudí de vivir, tanto social como religiosamente, cuando regresan a Egipto.

En las calles de El Cairo hay mujeres que llevan el niqab (un velo completo que cubre su rostro), pero las cosas no eran así hace 15 años.

“Algunos egipcios creen que Arabia Saudita es rica porque es un país religioso”, dijo Montasser.

El Reino, estrictamente conservador, se hace de la vista gorda con los actos pecaminosos que cometen sus ciudadanos siempre y cuando los cometan fuera de su tierra sagrada.

“Los saudíes son los que más vienen a mi show”, dijo Dina, antes de agregar: “pero ya no hay bailarinas egipcias porque la palabra bailarina se ha vuelto tabú”.

 

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Las mil y un danzas orientales

Las mil y un danzas orientales es una película de 1999 del director tunecino Mokhtar Ladjimi* sobre la historia de la danza oriental, mejor conocida como belly dance o danza del vientre.

Producida por Antoine Schwarz y Arlette Guedj, es el documental más completo (y serio) hecho hasta el momento sobre la danza árabe y sus distintas manifestaciones. Con escenas del cine egipcio de la época de oro , el director entrevista a bailarinas como Fifi Abdo, Nagwa Fouad y críticos de cine como Rafik al Saban para explicar la evolución de este arte milenario hasta convertirse en un “entretenimiento de digestión” en cabarets para turistas. En la película también habla de la danza oriental como fuente de inspiración para pintores orientalistas.

La traducción del francés al español y el resumen a continuación de este fabuloso documental es de Giselle Rodríguez, autora del libro Danza Oriental en Egipto, una investigación periodística de 32,000 palabras sobre la historia de esta encantadora danza. (En venta a través de Facebook: https://www.facebook.com/DanzaOrientalenEgipto)

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* Mokhtar Ladjimi nació en 1957 en Monastir, Túnez, y estudió en Instituto de Altos Estudios Cinematográficos de París.

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La música morisca

En este artículo publicado en el diario granadino Ideal,  Juan Luis Tapia habla sobre los géneros musicales andalusíes nuba, moaxaja, jarcha, la figura del alcaide de juglaras, las zambras, el edicto de 1568 de Felipe II y cita al musicólogo Reynaldo Fernández Manzano, director del Centro de Documentación Musical de Andalucía.

(Haz click en la imagen para agrandarla)

 

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The khaleeji project – رقص النشل

Mexican belly dancers of Estudio Giselle Habibi dance khaleeji (خليجي) to Absomlak ala ashra (ابصملك على العشره).

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Día Internacional de la Danza 2018 – Estudio Giselle Habibi

Participación de Estudio Giselle Habibi en la celebración por el Día Internacional de la Danza 2018 organizado por el Centro Cultural de la India en México Gurudev Tagore en el Teatro Javier Barros de la FES Acatlán.

 

Giselle Habibi con el Sr. Mohamed Qureshi, director del Gurudev Tagore Indian Cultural Center

 

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Nour Marruecos en la FICA 2018

Les compartimos algunas imágenes del espectáculo ofrecido por la orquesta Nour Marruecos del maestro Hicham Billouch en la Feria Internacional de las Culturas Amigas 2018 en el Zócalo de la Ciudad de México.

La orquesta Nour Marruecos del maestro Hicham Billouch.

Con las chicas participantes en el taller de chaabi marroquí de Estudio Giselle Habibi

Chaabi marroquí

Panorámica del chaabi marroquí

Cabellos al vuelo

Orquesta Nour Marruecos del maestro Hicham Billouch

Rompimos récord de asistencia en el Zócalo

Giselle Rodríguez tocando las qraqeb

El maestro Hicham Billouch

Bailando saharaoui (tarab hasaní) frente a Palacio Nacional de la Cd. de México

Feliz tocando el riq

Hicham Billouch cantando

Después del show

Foto grupal con el Excmo. Sr. Mohamed Chafiki, embajador de Marruecos

Los marroquíes disfrutando del show

Coreografía de chaabi marroquí

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