El hiperrealismo social en el cine de Alejandro González Iñárritu

Como mexicana me siento orgullosa por el trabajo cinematográfico de mi compatriota Alejandro González Iñárritu. No obstante, no es tanto por su triunfo como mejor director en el festival de Cannes de 2006 por “Babel” (el primer y único director mexicano en haber conseguido ese galardón) o por los múltiples premios a los que ha sido nominado, sino por ser un director que enfoca la cámara hacia lugares a los que a la sociedad normalmente no le gusta voltear.

Por ejemplo, en “Amores Perros” (2000) retrata la dureza que rodea a la vida de las clases bajas de México: desde el odio encarnizado entre dos hermanos y un embarazo a destiempo, pasando por las violentas peleas de perros organizadas para apuestas hasta la mísera existencia de un hombre que tras haber sido un revolucionario soñador acaba viviendo como pordiosero con la única compañía de sus perros. Recuerdo que cuando se estrenó esta película impresionó mucho por su crudeza.

En “21 gramos”(2003) muestra la vida de un exconvicto que luego de encontrar el significado de la vida en el cristianismo acaba matando por accidente a una familia y entregándose a la policía para acallar su conciencia, mientras que en “Babel” (2006) entrelaza la historia de una niñera mexicana que trabaja como ilegal en Estados Unidos con el infeliz encuentro entre dos niños marroquíes, una turista estadounidense y un rifle regalado por un japonés a un guía.

En su último trabajo, Biutiful (2010), González Iñárritu explora nuevas fronteras al combinar la denuncia social hiperrealista con el conmovedor intento de un padre por organizar quién se hará cargo de sus hijos antes de morir.

Y es que Barcelona, en donde filmó la película, no solo es la Rambla, la playa, la torre Agbar, la arquitectura de Gaudí y el arte de Miró, sino que también es una metrópoli en la que medio millón de inmigrantes africanos, chinos, europeos del este y latinoamericanos que viven en las más duras condiciones intentan sobrevivir, como en muchas otras ciudades europeas.

En tres entrevistas, una con RTVE, otra con la periodista mexicana Cristina Pacheco y una más con Liliana López de espectador.com, González Iñárritu dijo sobre el tema de los inmigración ilegal:

“La gente lo ve pero no lo quiere mirar. Esa es la condición de los inmigrantes, ser una sociedad invisible, ignorada y en el mayor de los casos explotada, y de hecho explotada legalmente. Es la esclavitud del siglo XXI.”.

“Nadie sale de su tierra por gusto. La partida de todos los inmigrantes es a partir de un dolor, de una necesidad política, religiosa, económica. Todas estas personas están viviendo al límite y no tienen otra intención más que trabajar. En España es un fenómeno reciente. Antes del año 2000 no había casi inmigrantes y hoy el 12% de España es del extranjero. Yo les llamo los invisibles. El otro día me decía un amigo: hace 60 años Buñuel filmó a los olvidados en México y ahora tu fuiste a filmar a los otros olvidados en Europa. Me llamó la atención el comentario, porque es verdad”.

El hiperrealismo de Biutiful se debe, en sus propias palabras, a que: “se me dio el privilegio de poder hacer un año de investigación en el que tuve acceso a las comunidades africanas y chinas. Gran parte de la película está filmada en escenarios reales. Los chinos, en general, habían sido víctimas del abuso, de la explotación en esta fábrica, nadie es actor, y lo mismo pasa con los africanos. Pude realmente impregnar la película de una verdad que fui descubriendo a lo largo de esta investigación”.

Quizá al director mexicano se siente atraído por los temas de las emociones humanas debido a los autores existencialistas a los que leyó en su adolescencia, pero también a que, en sus propias palabras:

“Yo me entiendo mejor a través de los otros, y el retrato de los otros me ayuda a entender quién soy, a entender quién es mi país. Siento una curiosidad profunda por los seres humanos y me doy cuenta de que no importa la historia que cuente, todos compartimos las mismas alegrías y los mismos dolores”.

A diferencia de las tres primeras películas de González Iñárritu, Bituful no es una historia coral contada de forma no cronológica, sino que es lineal y se centra en un personaje central: Uxbal, interpretado brillantemente por el galardonado actor español Javier Bardem, quien consiguió con este papel el premio al mejor actor en Cannes.

La razón para el cambio de esquema fue que el director consideró que “era hora de intentar una nueva forma de narrar. No me gustaba quedarme etiquetado en el ‘multiestructura’, así que decidí hacer una historia en la que deliberadamente decidí construir todo encima de un solo personaje, en una historia lineal pero que también es circular y que cubría unos detalles como lo sobrenatural que no había jugado”

Uxbal no es el único “padre coraje” en sus películas. También está el personaje interpretado por Brad Pitt en Babel y, más notablemente, el que interpreta Benicio del Toro en 21 gramos.

Probablemente la paternidad sea una constante en las películas de González Iñárritu debido a la inspiración de su padre, un rico banquero que perdió todo cuando él era niño y que luchó con la “virtud de un guerrero” para hacerse cargo de su familia.

Además de la paternidad, el director, que actualmente vive con su esposa y dos hijos en Los Ángeles, también hace un reconocimiento a las madres en sus trabajos.

Por ejemplo en “Babel” muestra el dilema al que una madre se ve enfrentada al tener que elegir entre asistir a la boda de su hijo en México y cumplir con su responsabilidad como niñera en Estados Unidos.

“A veces lo que las sociedades creen que es desechable se convierte en la piedra angular. Imagínate los mexicanos en Estados Unidos: sostienen la economía y la cultura de ese país de alguna forma. No hubiese mujeres ejecutivas en Estados Unidos sin tanta mujer mexicana que ha dejado a sus hijos en México para cuidar a los suyos”.

Otra madre emblemática es Ige, la senegalesa que en “Biutiful” acaba quedándose a cargo de los hijos de Uxbal cuando él muere. Sobre ella, dijo:

“El personaje es importante porque es la persona más congruente, es una buena madre, es una buena mujer. Es madre África”.

En sus películas González Iñárritu suele combinar a actores profesionales con personas no relacionadas con el cine como Diaryatou Daff, la senegalesa que interpreta a Ige y a la que encontró en una peluquería de Barcelona.

En la vida real a Diaryatou la casaron a los 15 años con un hombre de 50. Se separó de él y luego se volvió a casar y tuvo un hijo. Y con su empleo en España mantiene a 36 personas en su pueblo en Senegal.

González Iñárritu, que nació el 15 de agosto de 1963 en la Ciudad de México — para ser más precisos en Uxmal 31, en la colonia Narvarte — ha dicho sobre la influencia de México en sus películas:

“Yo creo que la patria es la infancia. Esta frase de Baudelaire es muy sabia porque la patria es algo más que una frontera, una línea o un pasaporte. El punto de vista de la cultura mexicana en la que nací sí impregna la obra. Vengo de una cultura excesiva, intensa, barroca. México es la ciudad más grande del mundo, la más contaminada, la más poblada, todo un experimento antropológico, y creo que mi cine es la acumulación de eventos y emociones que muestra esa tendencia”.

Claro que quizá hayan sido sus experiencias de viaje las que dieron a González Iñárritu la visión cosmopolita palpable en sus películas.

Y es que de adolescente, primero a los 17 y después a los 19 años, cruzó el Atlántico en un barco carguero donde trabajó limpiando pisos y engrasando máquinas. La segunda vez se quedó en Europa y África por un año sobreviviendo con sólo 1,000 dólares. En España trabajó en una discoteca en Torremolinos y vendimió en Torre de Esteban Ambrán. E incluso durmió varias veces en el Parque del Retiro de Madrid.

Otra constante en sus obras es el cuidado con el que selecciona la música para ambientarlas.

Y es que antes de dedicarse al cine, González Iñárritu fue locutor de radio y director de la estación mexicana WFM. Asimismo, de 1987 a 1989 compuso seis temas para seis películas mexicanas.

De todas sus películas, fue la música de Babel, compuesta en su mayoría por el argentino Gustavo Alfredo Santaolalla, con la que logró el Oscar a la mejor banda sonora.

Se trata de un exquisito abanico de sonidos multiculturales que ayudan al espectador a situarse en la escena y ponerse a tono con las emociones involucradas en ella.

De ella destacan, en mi opinión, tres piezas:

Tazarine, que el director aprovecha para introducir al espectador al ritmo de vida de Marruecos.

Endless Flight, que desata el “nudo” de la trama cuando la madre mexicana es deportada de Estados Unidos y la estadounidense herida en Marruecos es rescatada en helicóptero.

Y Bibo No Aozora, una composición de violines y piano que sirve como marco para las reflexiones de dos personajes: el inspector, que siente remordimiento por haber cedido a la seducción de una menor, conmovido por su fragilidad emocional, y el padre, que encuentra a su hija desnuda en el balcón desconsolada en su mundo sordo de tristeza por el suicidio de su madre.

Esperemos que este talentoso director mexicano siga “poniendo temas sobre la mesa”, como él mismo dice, y provocando con su arte como lo ha hecho con estas cuatro fabulosas películas en la última década.

González Iñárritu es el director favorito de mi ex marido y amigo Francisco Romero, madrileño al que dedico estas líneas por su cumpleaños número 35. En tu honor, cariño.

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Acerca de Giselle Habibi

Soy la autora del libro Danza Oriental en Egipto, periodista, traductora y bailarina de danza árabe, pero ese es mi ego hablando. Mi yo interior es un espíritu despierto, un alma ecléctica que vive el presente apasionadamente. Creo que en la amplia variedad de habitantes de este mundo tenemos una fuente inagotable de maestros así como de compañeros para disfrutar el samsara. Desearía que cuidáramos mejor a la naturaleza y especialmente a nuestra familia humana, porque todos somos UNO y lo que pensamos, hacemos y decimos reverbera para siempre.
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2 respuestas a El hiperrealismo social en el cine de Alejandro González Iñárritu

  1. iliana T. dijo:

    Muy interesante artículo, excelente y completo. Coincido contigo en lo bien seleccionado que está el Soundtrack de Babel -maravillosa cinta- y en particular Tazarine.

  2. francisco romero dijo:

    A casi un año vista de este articulo, te vuelvo a dar las gracias por este detallazo, no sabia que podia comentar desde aqui, decir que para mi Alejandro gonzalez iñarritu, ha sido y es una fuente de inspiracion, en sus imagenes y su prisma me e visto proyectado, en muchas ocasiones, tal vez hay personas que tienen el don de iluminar a las demas, tal vez este sea un ejemplo valido

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