El cambio: del amanecer al atardecer de la vida

Justo cuando empezó el atardecer en mi vida todo lo que siempre me había parecido importante, dejó de serlo. Y lo que creía tener muy claro y consideraba 100% cierto, de pronto se volvió difuso y cuestionable. Triunfar, el dinero, el éxito profesional y la ambición en general dejaron de parecerme importantes. Vivir en paz y con un ritmo tranquilo, disfrutar de la naturaleza y de los pequeños placeres de la vida se volvieron mis prioridades.

La mayoría de la gente a mi alrededor (en especial mis hijos y mi madre) no me entendieron. Les parecía que súbitamente me había convertido en una hippy irresponsable, conformista y perezosa que ahora no quería más que dar clases de belly dance y meditación y dedicar el resto del día a escribir, la contemplación y ser feliz de una nueva manera en la que requiero menos cosas para sentirme bien.

No los culpo, después de todo durante 40 años los acostumbré a que los adjetivos “trabajadora, luchona, ambiciosa y exitosa” me definieran. Fue así como yo misma me relegué al papel de proveedora y permití que mi felicidad estuviera determinada por lo que poseía.

El conflicto entre su visión de mí y mi nuevo sentir sobre mí misma, aunado a un nuevo “fracaso” sentimental, estaban desgarrándome por dentro. Me sentía perdida, incomprendida, frustrada y utilizada. Pero, sobre todo, en conflicto con una especie de llamado interno que me decía que había llegado el momento de cambiar el rumbo de mi vida.

Fue en ese contexto que una mañana “me topé” con la película “The Shift” (El Cambio) dirigida por Michael A. Goorjian y estelarizada por Wayne Dyer, que una amiga compartió en el Facebook. La película contiene varias perlas de sabiduría, que aunque no son originales (ya que muchas de ellas son verdades que la doctrina del Tao reveló alrededor del siglo VI antes de Cristo) resulta muy útil tenerlas presentes, especialmente cuando llega ese momento en el que nuestros valores cambian radicalmente y empezamos a buscar el sentido real de la vida.

Aunque contiene muchas perlas de sabiduría, esta es la que más me impactó:

  • En el atardecer de la vida empezamos a pensar en el cumplimiento de un dharma, un destino, un llamamiento que solo podemos sentir en nuestro interior. Entonces ganar a otros se vuelve menos importante que sentirse realizado y vivir la vida con un objetivo.

Link a la película completa en YouTube:

Es por ello que para todos aquellos que, como yo, están pasando por la “crisis” de la mitad de la vida, comparto algunas de las lecciones contenidas en la película:

  • Si eres lo que tienes y las posesiones desaparecen, lo que eres también desaparece en el proceso.
  • El segundo componente del ego es que no solo soy lo que tengo, sino también lo que hago.
  • Soy lo que los otros piensan de mí, soy mi reputación, es la tercera característica del ego.
  • El ego nos enseña el error más mayúsculo de todos: que estamos separados de Dios. Lao Tse propone en el Tao Te Ching: tenemos que llegar a un lugar en donde tengamos la certeza de que no estamos solos, de que nos van a guiar, de que tenemos una naturaleza y que podemos confiar en ella. Déjate llevar en lugar de intentar controlarlo todo.
  • Cuando actúas desde la única parte de tu ser que es auténtica, la felicidad es la respuesta.
  • Todas las personas que entren en tu vida, entrarán en el momento preciso. Eres una creación divina, no necesitas a nadie para que lo confirme.
  • Cuando los grandes pensadores hablan de la unión con Dios siempre surge esta idea: estar en silencio. Estar solo con la fuente crea una nueva conciencia de tu propia divinidad, y de lo que es capaz de hacer.
  • Debemos aprender a ser flexibles, a no controlarlo siempre todo. Tienes que permitir que la fuente pueda realizar su magia, que siempre actuará a favor de nuestros intereses si nos rendimos ante ella. Si puedes dejar de seguir interfiriendo en tu vida y dejar que tu ser se complete, nada quedará sin hacer. Todo lo que necesites, ahí estará. Es un misterio para nosotros porque creemos que tenemos que hacerlo todo. ¿No es curioso que durante los 9 primeros meses tenemos todo lo necesario? ¿Por qué no podría pasar lo mismo en los 90 años siguientes?
  • Cuando morimos regresamos a la fuente y estamos en ese espacio de amor. Pero no es necesario morir para llegar ahí. Puede morir el ego y vivir en ese espacio de amor perfecto mientras sigues aquí. El salto cuántico que nos guía hasta el cambio es perdurable, y nos reconecta con la intención. Cuando sientes pasión, entusiasmo por algo de tu interior, es Dios quien te está hablando.
  • Sincronías, es como una colaboración con el destino. Todo eso será habitual cuando el ego deje de ser el motor de tu vida. Empiezas a reconocer que hay una inteligencia organizadora y poderosa que está en todas las cosas y trabaja contigo y para tí y se manifiesta por el simple hecho de estar conectado a tu fuente. El destino que te parecía impuesto por algo exterior a tu persona deja de ser el motor básico. Es casi como si esa inteligencia te dijera que toques la música que has venido a tocar y que ella te ayudará a superar cualquier lucha o dificultad que se interponga. Ya no será una lucha porque la fuente te apoya.
  • Cuando confías en tí, estás confiando en la misma sabiduría que te creó. En el caso de las mujeres antes de un salto cuántico los 5 valores más importantes son: 1. la familia, 2. la independencia, 3. la carrera, 4. encajar, ser como el resto y 5. el aspecto. Después del cambio, los valores cambian a: 1. mi crecimiento personal, 2. sentimiento de autoestima, 3. espiritualidad, 4. la felicidad y 5. el perdón.
  • La mejor manera de abrir puertas es olvidarse de uno mismo, volcarse por completo en servir a los demás. Uno de los errores que comete mucha gente es que piensa que va a atraer a su vida lo que quiere, pero en realidad atraes lo que eres.
  • Vivimos en un mundo que todo es posible, no hay accidentes. Hay que llegar al punto en que ya no nos concentremos en nosotros mismos y las cosas que queremos para nosotros, sino empezar a pensar, prefiero que lo tenga otra persona antes que yo, y en eso consiste la comprensión de Dios. Cuando te alejas del ego pasas de un estado de derecho a un estado de humildad. Eres de lo que provienes. Si provienes de una divinidad, tienes que ser divino. Dios solo da, es lo único que sabe hacer.
  • Pasas de pensar en cómo conseguir cosas a cómo puedes ofrecerlas. Si no estás pendiente de tí, sino de dar, el universo te responderá dándote cosas también. El universo te dirá: ¿cómo puedo servirte? pero tú también tienes que estar sirviendo a alguien. A medida que nos adentramos en la fase del sentido de la vida, no es que se deje de ser ambicioso, sino que combinas la ambición con el sentido. Ambicionas otras cosas. Por lo tanto tu ambición se transforma en objetivo, tienes que aprender a convertirte en observador y dar un paso atrás. Empiezas a vivir un proceso en que solo tu fuente te guía, empeizas a desapegarte del resultado. Ya no eres la persona que hace que sucedan las cosas, sino la que permite que aparezcan. La lucha ha desaparecido.
  • El cambio puede suceder de muchas formas, puede ser un simple comentario, o una coincidencia, o un acontecimiento concreto, cualquier cosa, pero el resultado es siempre el mismo. Te das cuenta que no estás aquí para empujar a la vida y que sea una lucha constante, estás aquí para disfrutar y vivir en paz. Eso es lo que pasa cuando estás en el atardecer de la vida.
  • Lao Tse dice que hay cuatro virtudes: la veneración a toda manifestación de vida (respeto), la sinceridad, la dulzura (bondad) y dar apoyo (ser servicial). Hafiz, el poeta, dice, después de todo este tiempo, el sol nunca le ha dicho a la Tierra: “estás en deuda conmigo”. Piensa lo que puede ser un amor así, iluminar todo el mundo.
  • Nadie necesita preguntarse cuál es su objetivo. Siempre lo encontrarás ayudando. Si por un solo día, puedes concentrarte en hacer que la vida de otro sea mejor, así es como piensa Dios. Creer que necesitas lo que no tienes es la definición de locura, que no te puedas realizar hasta que consigas todas esas cosas es una ilusión. En el atardecer de la vida se trata de estar en sintonía con una energía que se ocupa de todo y de la que todos estamos hechos. Hay un lugar en nuestro interior que quiere sentirse realizado, quiere saber que su vida ha marcado una diferencia, que dejó este planeta mejor que cuando llegó, que conmovió profundamente la vida de alguien con tu existencia. Todos queremos eso. Sólo estás a un pensamiento de cambiar tu vida.

Acerca de Giselle Habibi

Soy periodista, traductora y bailarina de danza árabe, pero ese es mi ego hablando. Mi yo interior es un espíritu despierto, un alma ecléctica que vive el presente apasionadamente. Creo que en la amplia variedad de habitantes de este mundo tenemos una fuente inagotable de maestros así como de compañeros para disfrutar el samsara. Desearía que cuidáramos mejor a la naturaleza y especialmente a nuestra familia humana, porque todos somos UNO y lo que pensamos, hacemos y decimos reverbera para siempre.
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3 respuestas a El cambio: del amanecer al atardecer de la vida

  1. Aurora dijo:

    Maravillosa! acabo de verla y creo que es una invitación a la vida, a ser quienes realmente somos, a despojarnos de ataduras… A VIVIR EL HOY R E S P I R A N D O !
    Gracias por compartir la liga y tus reflexiones.

  2. olga dijo:

    muy bonita la pelicula

  3. Gabriela dijo:

    Vi la peli está semana porque la encontré en face. Y tal como vos estoy en la búsqueda de mi sentido de la vida. Dejé mi país y me vine a vivir a un pueblo de Costa Rica, y lo que más quiero es encontrar ese talento que dicen que todos tenemos. Fui maestra por 20 años pero siento que ese ciclo terminó y aún no logro encontrar qué otra cosa puedo ofrecer al mundo. Ojalá pueda conectarme con esa fuente divina para que guié mis pasos…

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