Visiones de la India

Para quien sabe verlas, las asombrosas iluminaciones de manuscritos antiguos que se muestran en la exposición “Visiones de la India” en el Museo Nacional de Antropología, significan en realidad ilimitadas ventanas hacia la espiritualidad, los valores y la rica imaginación de la India.

devananda

La brahmán Devananda en su diván. India, finales del siglo XV. Acuarela opaca sobre papel. Colección Edwin Binney III. © The San Diego Museum of Art.

edwin binney

La exquisita exposición está conformada por 104 obras coleccionadas en viajes realizados a lo largo de 28 años por el Sr. Edward Binney III, quien a su muerte en 1986 donó más de 1450 obras al San Diego Museum of Art.

Binney, que nació en 1925, era un estudioso de las lenguas romances, bailarín de ballet y nieto del inventor de los lápices Crayola. Las obras proceden de Asia meridional, de países ahora conocidos como Pakistán, Afganistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka.

La donación de un libro religioso ilustrado a un monasterio o un templo se consideraba una acción de singular mérito espiritual. Cuanto más gastaba el donante en artistas que enriquecieran el texto con adornos y escenas pintadas, tanto mayor era el efecto del karma sobre él.

Los manuscritos más antiguos de la exposición, textos budistas del siglo XII, están realizados en hojas de palma curadas unidas con cuerdas a través de un par de agujeros en cada página y protegidas con cubiertas de madera. Como depositarios de conocimientos extraordinarios y guías de prácticas de meditación, los manuscritos ilustrados que forman parte de la exposición se consideran objetos de veneración

Asimismo, hay curiosas obras hinduistas, como “Krishna tocando ante dos gopis en presencia de un devoto“, una acuarela de 1450.

IMG04783-20130726-1309

De pie sobre un loto, Krishna toca la flauta con dos de sus manos mientras que con las otras dos palpa los pechos a las gopis. El texto sugiere que el buen devoto ha de centrarse tanto en Dios, como se centran en la seductora forma de Krishna las gopis, que le adoran sin dejar de entender por ello que se ocupará también de otros fieles.

Además de la iluminación de manuscritos, en el sudeste asiático había también pintura religiosa de mayor tamaño que se realizaba sobre tela. En la tradición budista de la región del Himalaya, esos iconos devocionales se denominaban thangkas.

La siguiente pieza es una de las más notables de la exposición. Representa a Bhaishajyaguru, forma especial de uno de los Cinco Budas Cósmicos que posee el poder de curar. Sentado en una postura de yoga en un complejo trono de loto, tiene un cuenco con medicina en la mano izquierda y, en la derecha, un pequeño fruto igualmente curativo.

Como es característico del arte de este periodo, las franjas que rodean a la figura central están ocupadas por representaciones de otros budas sanadores, bodhisattvas, monjes en apoteosis, diosas danzantes y guardianes. En el reverso hay una oración al Buda Bhaishajyaguru y, tras cada figura, un mantra (om a hum).

buda

Buda como Gran Sanador. Tíbet, siglo XV. Acuarela opaca sobre algodón.

Otra obra impresionante es “Los mundos de los dioses y los salvadores: Vividh Tirtha-patta” de principios del siglo XV.

La figura central de esta pintura devocional sobre tela, llamada patta, es el jina Mahavira, fundador del jainismo en el siglo VI a.C.  El elemento central del pensamiento jainí es la creencia de que, mediante la austeridad, la meditación y la negación de la violencia, el devoto puede liberarse del ciclo de nacimiento y muerte. 

arte jainista

La exposición también ofrece un recorrido a través de la pintura mogola, desde el primer taller, creado en 1556 bajo el espléndido reinado de Akbar, tercer emperador mogol, hasta las últimas obras realizadas en el ocaso del imperio, a mediados del siglo XIX.

La pintura del imperio mogol representa una de las formas de arte más célebres de la India. Surgió a mediados del siglo XVI como resultado de la combinación de tres tradiciones: la pintura persa, las ilustraciones de manuscritos religiosos indios y la pintura indo-persa de los sucesivos sultanatos de Delhi, de los siglos XIII al XVI.

Por la historia que cuenta, una de las obras más interesantes de esta parte de la colección es “Nushabeh recibe el retrato de Iskandar“, una acuarela iraní sobre papel con oro del año 1475. Nushabeh, la reina de un territorio en Armenia, se identifica en otras versiones medievales de Alejandro Magno como la reina Candace o una reina de Andalucía. Fue una gobernante astuta que vivió lujosamente en una corte formada exclusivamente por mujeres. Tenía una colección de retratos de gobernantes para poder deducir a través del estudio de su fisonomía su personalidad y comportamiento.

DSC06192

Cuando Alejandro llegó a su corte, se disfrazó de enviado, pero Nushabeh, sospechando el engaño, hizo traer un retrato de éste para comprobar su verdadera identidad. Este ejemplo de pintura persa del siglo XV cubre todas las superficies arquitectónicas con arabescos y diseños geométricos en un espacio bidimensional.

Otra obra exquisita es “Bahram Gur en el pabellón verde”, una acuarela sobre papel con oro de 1690. Barhram Gur, el rey de Persia, se divierte con una de sus siete esposas, la princesa que vive en el pabellón verde con sus sirvientas. Arrodillada ante él, está a punto de embarcarse en una historia sobre un misterioso visitante de la corte de un rey que tenía la habilidad de salir de su propio cuerpo y entrar en otro, creando toda una maraña de confusión de identidades.

7bellezas

El imperio mogol sufrió un rápido declive durante el reinado de Muhammad Shah (1719-1748). Tras el año 1739 los emperadores mogoles empezaron su declive y ya no recuperaron plenamente su poder. Desposeídos, no podían pagar a sus artistas, que tuvieron que ponerse al servicio de los ingleses. Así, los comerciantes británicos que trabajaban para la Compañía de las Indias Orientales empezaron a encargar a artistas locales que pintaran las especies más llamativas de la fauna y la flora, así como vistas del país, obras que se llevaban con ellos cuando regresaban a Inglaterra.

Estas pinturas, del llamado “estilo de la Compañía”, suelen ser de mayor tamaño y de una factura claramente europea, y representan una muestra de la notable capacidad de sus autores para adaptarse a los gustos extranjeros. Una de las obras de esta sección de la exposición es la acuarela “Procesión con cuatro bailarinas y unos músicos”, de 1830 de Tanjore, India,

bailarina 

Asimismo, la exposición incluye obras relacionadas con algunas de las narraciones persas más populares, ilustradas para una selecta clientela en el mundo islámico. Abarcan desde el siglo XVI hasta el XVIII y revelan la notable influencia que ejercieron esas obras literarias, pues fueron admiradas hasta en Turquía por el oeste y hasta Hiderabad y Delhi por el este.

majnunMajnun observa la batalla de los clanes. Shiraz, Irán, ca. 1510. Acuarela opaca y oro sobre papel. © The San Diego Museum of Art.

En diversas regiones de la India algunos protectores de las artes encargaron manuscritos iluminados de la epopeya nacional persa, el Shahnama (Libro de los Reyes).  En la cultura cortesana de Irán, especialmente a partir del siglo XV, encargar y coleccionar libros ilustrados era un signo de erudición y riqueza. Como el Corán no podía ilustrarse, se trataba por lo general de libros profanos: poesía, cuentos, enciclopedias o compendios científicos.

__________________________________________________________

yo

La exposición está en el Museo de Antropología de la Ciudad de México del 13 de junio al 8 de septiembre de 2013.

El acceso cuesta $55 pesos y se recomienda llevar lupa para poder apreciar mejor las obras. El catálogo de la exposición cuesta $370 pesos.

Además, como parte de las actividades relacionadas con la exposición habrá un ciclo de cine de la India y conferencias, cursos y meditaciones.

Para más información:

http://www.visionesdelaindia.inah.gob.mx/index.php/es/cine y 

http://www.visionesdelaindia.inah.gob.mx/index.php/es/actividades

Acerca de Giselle Habibi

Soy periodista, traductora y bailarina de danza árabe, pero ese es mi ego hablando. Mi yo interior es un espíritu despierto, un alma ecléctica que vive el presente apasionadamente. Creo que en la amplia variedad de habitantes de este mundo tenemos una fuente inagotable de maestros así como de compañeros para disfrutar el samsara. Desearía que cuidáramos mejor a la naturaleza y especialmente a nuestra familia humana, porque todos somos UNO y lo que pensamos, hacemos y decimos reverbera para siempre.
Esta entrada fue publicada en arte, espiritualidad y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s