La globalización de la danza oriental

Por Giselle Habibi

(To read this story in English: http://archivo.eluniversal.com.mx/in-english/2014/globalization-belly-dance-98942.html)

Alla Kushnir, una talentosa bailarina ucraniana de insondable belleza, ganó “Al Rakesa The Belly Dancer”, un concurso de danza oriental organizado por uno de los íconos de la danza oriental en Egipto: Dina Talaat.

Alla Kushnir posa con su el trofeo junto a Soraya Shoheib, y detrás de ella, de izquierda a derecha, Brenda (Argentina), Miasia (Estados Unidos), la juez Ferial Youssef, Sahar (Egipto), Oxana Bazaeva (Rusia) y Dina Talaat.

Alla Kushnir posa con su el trofeo junto a Soraya Shoheib, y detrás de ella, de izquierda a derecha, Brenda (Argentina), Miasia (Estados Unidos), la juez Ferial Youssef, Sahar (Egipto), Oxana Bazaeva (Rusia) y Dina Talaat.

Aunque este no fue su primer triunfo, ya que años antes quedó en tercer lugar en el campeonato mundial de belly dance de la cadena libanesa LBC “Hizzi Ya Nawaem“, esta victoria constituye un notable éxito porque la competencia tuvo lugar en Egipto, la cuna de la danza oriental o raqs sharqi, en árabe (رقص شرقي).

Alla venció a Soraya Shoheib, una bailarina a la que Dina describió en su Facebook como una “convergencia entre Líbano, Grecia, Egipto y la danza oriental en la misma persona”, así como a 26 bailarinas nacionales y extranjeras más como Sahar de Egipto, Oxana Bazaeva de Rusia y Brenda de Argentina.

Ganar una competencia de danza oriental en Egipto en la que la propia Dina fungió como juez junto con la actriz tunecina Ferial Youssef y el guionista y productor Tamer Habib no sólo constituye una victoria para Alla, sino también para la globalización de esta ancestral danza, porque demuestra que una extranjera es perfectamente capaz de captar el sentimiento de la danza oriental en lugar de “apropiarse” de ella, como escritores como Randa Jarrar afirman.

Cuando Alla terminó de bailar en el duelo final, Dina alabó su danza con las palabras “gamila gidan“, que en árabe quiere decir muy bonita, mientras que Ferial la llamó la reina del escenario y le dijo que sus movimientos eran espectaculares y que sabía cuándo moverse con tranquilidad y cuando dar rienda suelta a la locura.

Esta competencia, la primera de su tipo en Egipto, fue transmitida por el canal de televisión satelital Al Qahera wal Nas a alrededor de 300 espectadores en todo Oriente Medio y el norte de África, y para cuando terminó la página de Facebook de Al Rakesa The Belly Dancer tenía más de 58,500 likes.

La era dorada de la danza oriental

La página web del programa recibe a los visitantes con las siguientes palabras: “Samia bailó, Tahia bailó, Naema bailó. Bailaron con sus pies, bailaron con sus caderas, bailaron con su vientre, pero más que nada, bailaron con su corazón. Cautivaron al mundo con su arte y convirtieron a la música en forma y a la forma en fama”.

al raqisa2

De los años 1920 a los años 1980, una época conocida como la “era de oro de la danza árabe”, películas egipcias de directores locales como Henry Barakat, Atef Salem, Hussein Fawzi y Niazi Mostafa y directores extranjeros como Robert Pirosh contribuyeron a la popularidad de la danza oriental y convirtieron en estrellas de cine a bailarinas egipcias como Samia Gamal, Tahiya Carioca y Naima Akef, junto con otras que también ganaron fama en el Casino Ópera de El Cairo de la libanesa Badia Masabni.

Sin embargo el romance de Egipto con la danza es eterno, como lo demuestran pinturas como las encontradas en la tumba de Nebamun en Tebas de una escena de un banquete con dos bailarinas que data del año 1290 a 1352 A.C. así como las obras de pintores orientalistas como Fabio Fabbi, Otto Pilny and Jean-León Gérôme.

A pesar de constituir una parte innegable de la vida social de Egipto y sus celebraciones, como bodas, desde al menos hace dos siglos, la danza árabe en ambientes que no son exclusivamente femeninos es mal visto por los sectores conservadores de la sociedad en todo Oriente Medio, que lejos de considerar a esta danza una expresión artística lo ven como una profesión reprochable y vergonzosa, una visión moldeada por el entendimiento islámico sobre la modestia de la mujer, que no debe exponer su cuerpo ante los hombres.

Aunque es cierto que mujeres de escasos recursos que apenas bailan se presentan con trajes diminutos en bodas de barrios marginales, como muestra el documental canadiense “Por la noche ellas bailan” dirigido por Isabelle Lavigne y Stéphane Thibault, hay muchas bailarinas profesionales que actúan en escenarios de prestigio y celebraciones de familias acomodadas.

Por esta razón en las últimas décadas bailarinas egipcias como Dina misma, Randa Kamel y Aziza de El Cairo han presenciado la llegada de bailarinas profesionales extranjeras a Egipto con distintos grados de éxito.

En los Emiratos Árabes Unidos y Líbano, hoteles de cinco estrellas, restaurantes y centros nocturnos contratan a bailarinas de otros países para dar shows mientras que en Turquía la escena de göbek dans (danza del vientre en turco) parece estar dominada por bailarinas locales como Didem Kinali, Tanyeli y Asena.

Como Alla, millones de mujeres de distintos países del mundo han aprendido danza oriental. Cada año maestros de varias nacionalidades recorren el mundo dando talleres y seminarios y bailarinas de muchos países del mundo viajan a Egipto para asistir a los cursos intensivos organizados por maestros locales como Ahlan wa Sahlan de Raqia Hassan, Raqs of Course de Randa Kamel, el Festival de Nile Group de Abou Shebika y más recientemente el festival Cairo Khan, mientras que en Turquía existen dos festivales importantes: Rakkas Istanbul y Tarazade y en Grecia se celebra el festival Oriental Passion.

El furor por la danza oriental tomó al mundo entero por sorpresa. A tal grado que el 14 de mayo de 2014 el diario estadounidense The New York times publicó un editorial del escritor egipcio Alaa al Aswany sobre el tema.  En Latinoamérica la cantante colombiana Shakira de ancestros libaneses y telenovelas como “El Clon”, la versión original de la cadena brasileña O Globo, contribuyeron a su promoción.

Como profesora de danza árabe desde hace más de diez años pienso que su popularidad se debe a su efecto empoderador a través de la apropiación de tu cuerpo hasta que eres capaz de moverlo a voluntad. Naturalmente sus hechizantes movimientos y los hermosos sonidos producidos por los instrumentos tradicionalmente utilizados en la música árabe como oud, nay, qanun y tablah (darbuka), y más recientemente acordeón y saxofón también han contribuido a su éxito.

Así que con todo este impulso detrás de la danza oriental, ¿no sería tiempo de que Egipto empezara a verla como una parte innegable de su legado cultural y se enorgulleciera de ella?

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Nota personal: Aunque quedó en cuarto lugar, mi bailarina favorita de esta competencia fue Oxana Bazaeva, de Rusia.

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Acerca de Giselle Habibi

Soy periodista, traductora y bailarina de danza árabe, pero ese es mi ego hablando. Mi yo interior es un espíritu despierto, un alma ecléctica que vive el presente apasionadamente. Creo que en la amplia variedad de habitantes de este mundo tenemos una fuente inagotable de maestros así como de compañeros para disfrutar el samsara. Desearía que cuidáramos mejor a la naturaleza y especialmente a nuestra familia humana, porque todos somos UNO y lo que pensamos, hacemos y decimos reverbera para siempre.
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4 respuestas a La globalización de la danza oriental

  1. Pingback: El fenómeno de Dina, la bailarina egipcia | unmundodeluz

  2. Pamela dijo:

    Totalmente de acuerdo contigo. Vi el documental completo de Al Rakesa the bellydancer (aunque no tenían subtítulos en inglés) por youtube. Me encantó el programa y fue grato ver cómo bellydancers de distintas partes del mundo mostraban su amor por ésta hermosa danza. Lo más emocionante (para mí) fue ver a Dina como parte del jurado. Me hubiera gustado saber que les decía Dina a las concursantes, sus consejos, etc.

    Egipto debería reconocer el arte de la danza árabe como lo que es: una disciplina artística, la cual, no sólo es mostrar el cuerpo de la mujer, sino que incluyen técnica, preparación musical, etc. Me encantó tu artículo y siempre estoy al pendiente de tu blog.

    P.D: mis bailarinas favoritas de Al rakesa the bellydancer son Oxana Bazaeva, Alla Kushnir y Soraya Shoheib. Saludos 🙂

  3. Pingback: Danza oriental en Transnistria | Le Miau Noir

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