La fotografía en Oriente Medio en el siglo XIX

“El mundo no tiene edad. La humanidad se desplaza, simplemente. Usted está en Occidente, pero es libre de habitar su propio Oriente, tan antiguo como lo necesite,
y de habitarlo bastante tiempo. No se sienta vencido”.

-Arthur Rimbaud. “Una temporada en el infierno” (1873).

(In Englishhttp://www.eluniversal.com.mx/articulo/english/2015/11/4/gardens-sand-window-19th-century-middle-east)

Guillaume Berggren el bosforo desde estambul 1870

El Bósforo desde Estambul. 1870. Fotografía: Guillaume Berggren

De 1859 a 1905 un grupo de fotógrafos profesionales de gran talento se asentaron en ciudades como Estambul, El Cairo, Túnez, Beirut, Damasco y La Meca, iniciando con ello la documentación fotográfica de Oriente Próximo.

Durante un periodo de 45 años hombres y mujeres de origen armenio, egipcio, inglés, turco, francés, griego, alemán, italiano, persa y árabe tomaron fotografías de los principales monumentos de la región, así como de personas y paisajes.

IMG_6708 IMG_6709 IMG_6710 IMG_6712

IMG_6715

Desafortunadamente, el 98% de las fotografías del siglo XIX estuvieron pegadas durante años a páginas de álbumes hechos con papel sumamente ácido. Por ello, el proceso de destrucción que han sufrido es desolador.

En Oriente Medio, de los muchos fotógrafos profesionales que apostaron por abrir un estudio en el siglo XIX, pocos sobrevivieron más de una o dos temporadas. En El Cairo, estudios como los de Wilhelm Hammerschmidt (1860-1865) y Roger & Aufiere (década de 1860) tardaron poco en desaparecer. Además, de finales de los años 1850 a los años 1870, no hubo suficientes turistas europeos para mantener los estudios de fotografía. Henri Rombau, uno de los primeros ayudantes en el estudio Bonils de Beirut, cuenta cómo una vez estuvieron 15 días sin un solo cliente.

Con la aparición de la primera cámara Kodak portátil en la década de 1890, todo el mundo se pasó a la “fotografía instantánea”, lo cual condujo a la desaparición de los estudios y de todo un arte de placas de vidrio. Poco después de empezar el nuevo siglo, los negativos de estos grandes estudios se vendían en los souks (mercados) por kilo. A su vez, los empleados que habían producido verdaderas obras de arte en aquellos cuartos oscuros se vieron obligados a vender versiones abreviadas de imágenes extraordinarias en formato de tarjeta de postal Miles de postales redujeron Oriente Próximo a vistas de 80 x 120 cm.

El proceso para tomar y revelar fotografías

Pero esto no era lo peor para el fotógrafo, que debía enfrentarse con ayudantes poco colaboradores además de lidiar con las mulas y camellos que transportaban los aparatos y sustancias químicas. Otros gajes del oficio, artísticos y económicos, eran aún peores: tribus recalcitrantes, insolaciones, escasez de agua potable y difíciles, por no decir imposibles, condiciones de viaje por los desiertos más calurosos del mundo.

La incomodidad de estas operaciones fotográficas estaba dictada por la dificultad de cubrir placas de vidrio con colodión sensibilizado con sales de plata en una tienda de campaña oscura. La tienda se montaba cerca del lugar donde estaba emplazada la cámara. El fotógrafo exponía la placa e inmediatamente después debía volver a la tienda y producir una nueva imagen. Y todo esto antes de que se secara la placa húmeda.

Finalmente, después de sacar el negativo, el fotógrafo debía barnizar la placa revelada con una solución espesa de laca fresca, que debía ser transportada en un frasco irrompible. Esta operación era necesaria para evitar que la imagen expuesta se dañara o rayara al viajar por lugares recónditos de difícil acceso, como las montañas del Sinaí, por ejemplo, a las que sólo se podía acceder en camello. En el desierto especialmente, el fotógrafo precisaba también algo de suerte ya que era necesaria mucha agua dulce, no siempre asequible, para realizar este “arte científico”.

En 1856, durante las operaciones fotográficas del fotógrafo inglés Francis Frith en Egipto, a cientos de kilómetros de un lugar donde hallar sustancias químicas, cuesta imaginar lo difícil que debía ser cubrir una placa fotográfica de 16 x 20 pulgadas. La operación debía realizarse en una tienda casi a oscuras y con un calor asfixiante.

Tienda oscura de Francis Frith. Jebel Musa, Sinaí, 1857.

Tienda oscura de Francis Frith. Jebel Musa, Sinaí, 1857.

Allí, Frith tenía que sostener la enorme placa con una mano mientras con la otra vertía coloidón húmedo sensibilizado con plata sobre el vidrio de manera uniforme. La idea era crear una superficie lisa y suave que no se doblara u ondulara.

francis frith

 

 

Según las palabras del propio Frith:

“Las dificultades que hube de vencer para trabajar con coloidón, en este clima tan cálido y seco, eran muy graves. En la segunda catarata, a mil millas de la desembocadura del Nilo, con el termómetro marcando más de 50 grados centígrados en mi tienda, el coloidón hervía al ser vertido sobre la placa de vidrio. Yo estaba desesperado. Poco a poco conseguí ir venciendo esas dificultades, pero sufrí mucho durante todo el viaje por el enorme trabajo que suponía tener que ejecutar cada paso del proceso con la rapidez que imponen estas temperaturas extremas; y por el exceso de transpiración, inevitable en el calor asfixiante de una tienda pequeña en la que no puede entrar ni un rayo de sol, y por consiguiente, ni el más mínimo aire”.

Este primer viaje de Frith duró de septiembre de 1856 a julio de 1857. Su primera serie de fotografías fue publicada en 1857 por Negretti & Zambra de Londres y también en Francia y Estados Unidos en una edición de cien estereografías. Sus tres viajes a Egipto produjeron no menos de siete libros dedicados a su trabajo. Tras estos viajes creó su propia empresa: Francis Frith & Co. en la ciudad de Reigate.

Jardines de Arena

En octubre de 2015 el Museo Archivo de la Fotografía de la Ciudad de México inauguró la exposición “Jardines de Arena: Fotografía comercial en Oriente Próximo de 1859 a 1905” con 86 imágenes digitalizadas en sepia de la colección del fotógrafo e historiador de la fotografía Clark Worswick.

jardines cartel

En conferencia de prensa, Worswick dijo que de 1960 a 1970 hubo una serie de ventas de fotografías en toda Europa en las que él obtuvo muchas de las obras de su colección.

“Estas imágenes salieron el mercado por un periodo relativamente corto de entre 10 y 20 años, así que si no estabas allí para comprarlas no volverías a encontrarlas,” dijo.

Explicó que cuando el gobierno laborista introdujo cambios en su legislación, las familias tuvieron que deshacerse de objetos coleccionados por diez o quince generaciones, entre ellos fotografías que fueron rematadas por casas de subastas como Sotheby’s y Christie’s.

Clark Worswick

Clark Worswick

Sobre su colección, Worswick dijo: “La singularidad de esta colección que mi esposa Joan y yo hemos formado puede medirse en una sola oración: todo el mundo ha vendido sus colecciones excepto nosotros, creo. Nosotros elegimos de entre muchas imágenes que pensamos que eran grandes fotografías. El ojo y arte en estas fotografías es de alto nivel.”

Agregó que “aunque los mejores fotógrafos del mundo de esa época vendían sus fotos por 25 dólares, algunas de estas fotografías se venden en la actualidad por dos millones de dólares en el mercado de subastas”.

Este es un videoresumen de la conferencia (en inglés):

El Museo está ubicado en Guatemala No. 34, Centro. y abre de martes a domingo de 10:00 a 6:00 p.m. La entrada es gratuita.

Giselle Habibi with Clark WorswickSobre la autora:

Giselle Rodríguez es una periodista y traductora apasionada por la cultura árabe que actualmente trabaja como editora de la sección en inglés del periódico El Universal. Es, además, profesora y bailarina de danza árabe.  https://unmundodeluz.wordpress.com/giselle/

_____________________________________________________________

Fuente: “Jardines de Arena” Por Issam Nassar, Patricia Almárcegui y Clark Worswick

Acerca de Giselle Habibi

Soy periodista, traductora y bailarina de danza árabe, pero ese es mi ego hablando. Mi yo interior es un espíritu despierto, un alma ecléctica que vive el presente apasionadamente. Creo que en la amplia variedad de habitantes de este mundo tenemos una fuente inagotable de maestros así como de compañeros para disfrutar el samsara. Desearía que cuidáramos mejor a la naturaleza y especialmente a nuestra familia humana, porque todos somos UNO y lo que pensamos, hacemos y decimos reverbera para siempre.
Esta entrada fue publicada en arte, viajar y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s