Samia Gamal y sus espirales de luz

 

Esta es probablemente una de las fotografías más conocidas de la bailarina Samia Gamal, una de las estrellas de la época de oro con un capítulo propio en el libro Danza Oriental en Egipto. Fue publicada en la revista Life en marzo 24 de 1952 (páginas 45 y 46). Esta es la historia:

“Desde que vio las fotografías de Gjon Mili de los dibujos de Picasso con linterna en la oscuridad (Revista Life, 1950) el fotógrafo de Life Loomis Dean ha buscado otra manifestación artística aplicable a la técnica. La encontró la semana pasada en un club de Nueva York, Latin Quarter, en donde Samia Gamal interpreta la danza del vientre que le ganó la aprobación del Rey Farouk, quien la nombró la bailarina nacional de Egipto. El año pasado se casó con el heredero texano Sheppard King III.

Dean colocó en la cadera de Samia, justo debajo de su ombligo, un foco de linterna y colocó alambres alrededor de su cadera unidos a una pequeña batería. Después la hizo bailar en una habitación oscura y abrió el obturador a una exposición de tiempo que sólo captara los patrones de la luz en la película e iluminó el resto de Samia con una luz estroboscópica. Como muestran sus fotografías, la danza que Samia dice que tiene 4,000 años de antigüedad, es algo más complicada que los movimientos simples americanos. Samia lo describe así: muevo todo a la vez en círculos y al frente y hacia atrás. Agregó que es como el ballet occidental solo que se concentra en los músculos abdominales en lugar de los pies.

El acto duró 5 minutos. Al terminar sus pies quedaron sucios, no así sus arcos, que se mantuvieron prístinos. Y dijo: “no siempre me gusta estar bonita. Su esposo leyó una revista mientras la esperaba a que se lavara los pies, y explicó que pasa todo su tiempo esperándola. “Desde que conocí a Samia he estado viviendo en una nube blanca allá arriba”, dijo.

Traducción de: Giselle Rodríguez

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Acerca de Giselle Habibi

Soy la autora del libro Danza Oriental en Egipto, periodista, traductora y bailarina de danza árabe, pero ese es mi ego hablando. Mi yo interior es un espíritu despierto, un alma ecléctica que vive el presente apasionadamente. Creo que en la amplia variedad de habitantes de este mundo tenemos una fuente inagotable de maestros así como de compañeros para disfrutar el samsara. Desearía que cuidáramos mejor a la naturaleza y especialmente a nuestra familia humana, porque todos somos UNO y lo que pensamos, hacemos y decimos reverbera para siempre.
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