Visitar El Cairo como bailarina de danza oriental

(Escribí este artículo originalmente para la revista Rakasse, pero dado su gran éxito decidí compartirlo también aquí, en mi blog. Si quieres leer mis memorias personales de El Cairo haz click aquí).

Si llevas suficiente tiempo bailando belly dance, seguramente ya te cruzó por la mente visitar El Cairo. ¡No lo pienses más!, esta es una experiencia que toda bailarina de danza oriental debe vivir al menos una vez en su vida por varias razones.

La más importante es que es imposible interpretar debidamente la danza de una cultura a menos que la conozcas de primera mano, y eso no se logra a través de YouTube, sino asistiendo a espectáculos para ver a las egipcias mismas bailar, tomando clases con maestros locales, caminando por las calles de El Cairo y empapándose de la vibra del pueblo al que intentamos representar. Sin esto, el riesgo de caer en apropiación cultural y desvirtuar el espíritu auténtico de la danza aumenta.

Como escribió Edward Said (1935-2003), crítico y teórico literario y musical y activista palestino-estadounidense, en su colección de ensayos “Reflections On Exile: And Other Literary And Cultural Essays” sobre la danza de la bailarina egipcia de la época de oro Tahiya Carioca: “Al igual que en las corridas de toros, la esencia del arte clásico de la danza oriental no radica en cuánto sino cuán poco se mueve la artista; sólo las novicias o las deplorables imitadoras griegas y estadounidenses utilizan los desenfrenados movimientos y meneos que pasan por sensualidad” y estilo casi cabaretero”.

Por ello comparto con ustedes 10 cosas que no debes dejar de hacer cuando visites El Cairo:

1) Asistir a cuando menos tres espectáculos de danza.

Aunque el show de Dina es caro, ella es la última diva egipcia de la danza oriental, así que no puedes darte el lujo de perdértela. Suele presentarse en el Semiramis Intercontinental, pero de forma intermitente, así que te sugiero llamar antes para preguntar quién será la estrella en la fecha en la que viajas (+202 27988000). Existen otros hoteles de cinco estrellas que ofrecen espectáculos de belly dance, como el Marriot y el Sheraton.

También te recomiendo asistir a algún show en uno de los cruceros que recorren el Nilo por la noche. El más elegante es el Nile Maxim y aunque las bailarinas suelen ser extranjeras, seguramente disfrutarás la música en vivo y podrás ver de primera mano lo que una artista de la danza oriental necesita además de bailar bien para “armar la fiesta” y animar al público.

Otras opciones son Pharaohs boatBlue Nile Boat y Nile Crystal,

 

Debo decir que tiene años que no voy a El Cairo, pero antes, en la calle de las Pirámides (Haram Street) había varios centros nocturnos que ofrecían no solo espectáculo de belly dance sino música en vivo interpretada por varias bandas de distintos países árabes. ¡Una verdadera gozada! La bailarina solía salir muy tarde (tipo 3:00 o 4:00 de la mañana), así que si decides ir prepárate para una noche larga pero muy divertida. Eso sí, procura ir en grupo o al menos acompañada, puesto que no se ve bien que una mujer vaya sola a este tipo de lugares.

2) Ver algún espectáculo de folclor.

Dos opciones son el Centro Cultural Makan (1 Saad Zaghloul St.) que ofrece shows de zaar y música tradicional y Wikala al Ghouri, en donde podrás presenciar un show sufi con tanoura.

 

3) Tomar clases de danza.

Todas sabemos sobre los festivales de danza de El Cairo. Si bien el más conocido es Ahlan wa Sahlan, organizado por Raqia Hassan, también existen otras posibilidades para tomar clases con maestros locales y extranjeros como Raqs of Course, organizado por Randa Kamel, Cairo Khan y Nile Group Festival, entre otros. La experiencia es enriquecedora no solo por las clases, sino también porque tendrás la oportunidad de escuchar a buenos músicos y ver a bailarinas de todo el mundo participando en las galas y concursos. Y si estás en el negocio de organizar festivales internacionales y traer maestros del extranjero, estos eventos son también un buen lugar para conocer gente.

4) Mientras estés en El Cairo hay al menos dos museos que no puedes dejar de visitar: el Museo Egipcio de Antigüedades, que contiene la colección de piezas de la era faraónica más grande del mundo,

y  el Museo de Umm Kulthum (1 El-Malek El-Saleh, Al Manial, Cairo ) en donde podrás ver documentales y fotografías de la cantante egipcia más famosa de todos los tiempos, manuscritos originales de algunas de sus canciones, así como vestidos, zapatos y lentes que usó la diva.

museo-um-kulthum

5) Ir al mercado de Khan el Khalili. Te aconsejo que lleves suficiente dinero contigo porque se te antojará TODO, no solo trajes de belly dance y accesorios sino también artesanía, joyería y, sobre todo, música. Algunas opciones para comprar en Khan el Khalili son la tienda de Mahmoud Abd El Ghaffar (73 Gawharal Qayid St.), la tienda de Yasser y la de Gamal El Sawy, que no solo vende música sino también películas, estas dos últimas ubicadas cerca del café El Fishawy, una excelente opción para fumar una shisha y descansar de las compras en un histórico lugar que solía ser frecuentado por el escritor egipcio Naguib Mahfouz, premio Nobel de Literatura.

fishawy

6) Si prefieres comprar un traje de belly dance a la medida puedes contactar a Eman Zaki, Hallah Moustafa, Amira el Kattan o Aleya.

7) Naturalmente no debes dejar de visitar los principales atractivos turísticos de la ciudad, como las pirámides,

piramides

la mezquita de Al Azhar (en donde puedes dar una propina al cuidador para que te permita admirar la vista de la ciudad desde el minarete),

vista-minarete

la ciudadela medieval de Saladino, el parque de Al Azhar (desde donde se contempla una magnífica visita de El Cairo al atardecer)

ciudadela-saladino

y Cairo Tower, que tiene un mirador de 360 grados.

cairo-tower

8) Comprar instrumentos en la calle de Mohamed Ali. Claro, ya no es lo que era hace 20 años, pero este rincón de El Cairo sigue teniendo algunas de las mejores tiendas de instrumentos de la ciudad. Puedes encontrar desde tabla (como se conoce al derbake en Egipto) y riq hasta oud y rababa. Algunas de las tiendas más conocidas son Henkesh, Hamido, Bait el Oud y Al Ahram.

9) Los egipcios son amigables y coquetos, así que prepárate para conocer personajes interesantes que se te acercarán para intentar venderte en todos los idiomas posibles. Tómalo como parte de la experiencia y aprovecha estos encuentros para preguntar sobre sus cantantes, lugares y bailarinas favoritas y conocer su sentido del humor. Y si al final decides comprarles algo, regatea, eso es parte de la cultura y siempre conseguirás un descuento.

10) Abre los oídos y los ojos, fíjate en sus expresiones corporales y faciales, en el tono que utilizan al hablar y en la música que se oye en los taxis y restaurantes. Trata de empaparte de su vibra para que luego puedas trasladar todas estas impresiones a tu danza.

Te garantizo que a tu regreso no bailarás igual, y si tienes la fortuna de ver a egipcias bailar, comprenderás las muchas maneras de hacer shimmy y todo lo que este movimiento es capaz de expresar.

Comprensiblemente quizá temas visitar Egipto después de las noticias del grupo de mexicanos que murieron en Egipto en septiembre de 2015 en un operativo del ejército en el que fueron confundidos con terroristas, pero en términos generales Egipto es un país seguro en el que los atentados son infrecuentes y, además, es un destino relativamente barato, especialmente debido a la crisis económica desencadenada por los cambios de régimen tras la Primavera Árabe. Así que tanto la economía del país como los “sobrevivientes” de la danza oriental que la mantienen viva agradecerán tu visita.

Por supuesto hay otros países que puedes visitar para aprender más sobre belly dance, como Líbano, Turquía y Emiratos (Dubai), pero solo Egipto es la tierra de las awalim y las ghawazee, de Samia Gamal, Tahiya Carioca y Naima Akef, de Souhair Zaki, Fifi Abdo y Nagwa Fouad, de Lucy, Dina, Randa Kamel y tantas otras bailarinas que nos han inspirado y continúan inspirándonos.

Como dice Naguib Mahfouz en “Embeleso”, parte de su colección Ecos de Egipto: “Una bella mujer da vueltas en torno al halo de la música y los corazones puros la aman. Pero no se encuentra ningún resto de ella, excepto en el mundo de la música: ha elegido el corazón de la música como su hogar favorito, que nunca abandona”.

______________________________________________________________

Sobre la autora:

enalazharGiselle Rodríguez es periodista, traductora, bailarina y profesora de danza oriental. Es la autora del libro “Danza Oriental en Egipto”, una investigación de 23,000 palabras que reconstruye la historia de la “danza del vientre” desde la época faraónica en la actualidad.

Actualmente trabaja como editora para la agencia internacional de noticias financieras Bloomberg News, toma clases de canto árabe y riq y da clases de danzas árabes en su escuela en la Ciudad de México: Estudio Giselle Habibi.

 

Publicado en arte, belly dance, danza, viajar | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Nouba

nouba1

Nouba es el protocolo que define a una suite de piezas instrumentales y vocales de acuerdo con modos y ritmos específicos. Desde el nacimiento de este protocolo en Al Andalus en la Edad Media, cada parte de la nouba ha sufrido cambios, y sólo se ha conservado el nombre.

Los historiadores y musicólogos de la Edad Media definieron a la nouba como músicos de la corte que competían entre sí por ganar el favor de príncipes y monarcas. La raíz naba, que significa “reemplazar, alternar” no parece guardar relación con las suites musicales que conocemos en la actualidad. Además. el tiempo de alternar a los cantantes de la corte pasó hace mucho.

La Niaba, otro substrato del verbo naba, es una autorización que los poetas daban a los músicos que querían musicalizar sus poemas, una especie de derecho de autor. Por otro lado, el verbo intaba, que también tiene naba como raíz y significa “esperar a alguien capturar la mente de alguien, pasar por la mente de alguien, abrumar a alguien con sentimientos”, nos acerca más. En este contexto tarab, una noción fundamental de la música árabe y persa, se adapta bien.

El Gh’ram del Maghreb, equivalente al tarab más al este, da la idea de pasión, que es un concepto clave y casi atemporal.

Desde el punto de vista técnico la nawba es un conjunto de elementos que incluyen melodía, ritmo y poesía. Desde el punto de vista metafísico, es la emoción que invade a todos los que están iniciados en el arte. Quienes estudian la música y perpetúan la tradición oral, maestros y discípulos, deben estar interesados y sentir un profundo vínculo afectivo. Los músicos que están aprendiendo el arte deben ser habitados por la música a fin de que memoricen los cientos de piezas contenidos en el repertorio.

La nouba Mezmoum

Encontramos todos los ingredientes de la suite musical andaluz de Argelia en la nouba Mezmoum. Los movimientos Mçaddar, B’taïhi, Darj, Insiraf y Khlaç (largo, andante, andantino y final) son intercalados con interludios instrumentales llamados kriçi. Esto da a los músicos la oportunidad de descansar antes de la segunda parte de la ceremonia musical. También es una costumbre en Argelia interpretar inklabat, poemas cortos que sientan el tono y con frecuencia reemplazan al touchia, el preludio instrumental.

Los cinco movimientos antes mencionados no tienen el mismo significado e importancia que en la música clásica del este u oeste de Argelia. De hecho son dos movimientos largos que combinan cinco sub-movimientos. El primero incluye m’çaddar, b’taïhi y darj. Los tres tienen el mismo ritmo binario, que va en crescendo. Por lo tanto algunas veces es difícil escuchar la diferencia entre un submovimiento y el otro. La única forma de identificar una pieza es regresar a la métrica y estructura del poema.

Voces femeninas: una nueva era en la canción árabe-andalusa

Las mujeres fueron integradas a la música en los años 70. La sociedad de El Mossilia fue una de las primeras en iniciar a las mujeres en su grupo, pero fue la sociedad Rachidia de Túnez la primera en hacerlo con un coro mixto.

Las sociedades no introducían mujeres en sus grupos por razones musicales. No se hacía una investigación previa para clasificar a las voces ni para adaptar el repertorio. El propósito era hacer una clara distinción entre el aspecto educativo de las sociedades independientes y los grupos profesionales que no incluían mujeres.

La introducción de las voces femeninas cambió radicalmente el sonido de esta música. La música árabo-andalusa no es polifónica, y los modos están definidos por tonos que son específicamente masculinos.

Antes había un repertorio específico para las cantantes acompañadas sólo por las percusiones. Algunas veces uno o dos instrumentos tocaban la melodía, pero estaban afinados con la voz del cantante principal.

Al final del día las voces femeninas se adaptaron a las masculinas. Sin embargo, como las mujeres cantan una octava más arriba y no hay bajos verdaderos en estos grupos, parece que las voces femeninas siempre son dominantes. Para balancear esto aumentaron el número de cantantes masculinos.

Ejemplo de nouba interpretada por Essoundoussia, un grupo fundado en 1986 en Argelia.

La liberalización de la política tras las reformas de 1980 en Argelia permitió a los músicos formar grupos más o menos informales para tocar y entrenar a otros músicos. Otros músicos preferían mantener su estatus como músicos profesionales del estado.

Los músicos:

Smaïn Hinni | presidente y líder de la orquesta

Nadji Kateb | rebab y solista vocal

Nour-eddine Aliane | mandolina y solista vocal

Youcef Nouar | ney y coro

Rabah Azzoug, Brahim Bekadi y Djamel Kebladj | alto y coro

Nacer Djedaia | darbuka y coro

Khaled Ghazi | tar y coro

Marniche Mounia, Marniche Samia,  Nouacer Amel, Dif Fazilet | voces femeninas

inklab-mezmoum

Inqlab Mezmoum

¡Cuán agraciado es mi pajarillo!

No acepta ninguna advertencia

Pico amarillo y pecho rojo

Canta fuerte para animar las fiestas

Se fue batiendo las alas

Dejando el lugar por un momento

Para regresar a posarse en mi mano

Siempre permanecerá allí huyendo de los demás

Para saber más de la música de Al Andalus: https://unmundodeluz.wordpress.com/2016/05/02/la-musica-de-al-andalus/

___________________________________________________________

Información obtenida del disco:

nouba

Publicado en música | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

La danza del vientre en los años 70

(Artículo publicado en la edición impresa de septiembre / octubre de 1971 de la revista Saudi Aramco World).

Por Elias Antar*

En el club nocturno Maryland, incongruentemente ubicado a la mitad de un parque infantil en El Cairo, las sillas rasparon en la oscuridad para que la orquesta árabe se sentara. La sala, llena, guardó silencio con expectación y los músicos tocaron una animada introducción. Una luz iluminó la figura curvilínea de Soheir Zaki, cubierta por velos de color azul con lentejuelas y con el cabello largo y negro. Durante los siguientes 40 minutos Soheir deleitó al público con una interpretación altamente meritoria de la danza del vientre, este antiguo arte árabe tan malentendido en occidente.

Soheir, que viene de una ciudad en Egipto conocida por sus hermosas mujeres, es una de las pocas belly dancers de Oriente Medio que han llegado a la cima de su profesión. Dotada de los atributos físicos adecuados, tiene una ventaja adicional que le ha ayudado a ganar seguidores: una sonrisa que no es seductora o atractiva, sino simplemente dulce. Esto ha hecho que sea popular entre las mujeres, como fue evidente en esa noche de primavera en El Cairo.

soheir zaki

Normalmente, la mirada de las mujeres árabes que observan a una bailarina del vientre  es resignada pero con una ligera desaprobación, mientras que sus hombres asienten con la cabeza para seguir el ritmo, aplauden al compás de la música o disfrutan de noches de fantasía. Las mujeres de “Merryland” parecían relajadas, participativas y de buen humor. Le devolvían la sonrisa a Soheir mientras sacudía sus pechos, caderas y ondulaba el vientre, todo con esa dulce sonrisa en su rostro. Era difícil concebir que esto fuera la “danza del vientre” que en Occidente todavía tiene fuertes connotaciones de vulgaridad y libertinaje.

Lleva puesto el traje tradicional: brassiere, falda larga con aberturas a los lados para permitir libertad de movimiento. De acuerdo con la regulación gubernamental egipcia Souheir lleva cubierta el área entre el pecho y las caderas con una gasa vaporosa que no oculta su figura. La regulación tuvo la intención de hacer que el baile fuera recatado, pero las chicas han conseguido darle la vuelta y el recubrimiento resalta su anatomía en lugar de ocultarla.

El latido de un tambor de marco es el latido de la danza del vientre. Soheir se balanceó, giró y onduló por el escenario, expresándose con sinuosos movimientos de brazos y piernas, girando sus caderas hacia arriba, hacia los lados y hacia abajo de nuevo. Aunque el nombre implica un énfasis en el abdomen, esta parte de la anatomía es, de hecho, sólo un elemento en la danza. Una buena bailarina utiliza los brazos, la cabeza, las piernas, los pechos y las caderas para formar un todo agradable, haciendo hincapié en cada parte conforme el tempo de la música lo requiere. Soheir, que tiene un fino sentido del ritmo, entiende bien la música. A la mitad de su actuación, se puso los sagat, pequeños platillos de bronce con los que lleva el ritmo. La actuación terminó, como suele hacerlo, con algunas piruetas y un arco, y la luz se apagó incluso antes de que Soheir saliera del escenario.

La danza del vientre, de una forma u otra, se interpreta en casi todo el mundo árabe, pero por una serie de razones se asocia principalmente con Egipto. De hecho, la mayoría de las bailarinas actuales provienen de Egipto, y solo una pequeña minoría viene de Líbano o Siria. Los cálculos varían, pero se cree que hay alrededor de 500 bailarinas en Egipto, mientras que Líbano tiene tal vez un par de docenas que trabajan en los clubes nocturnos famosos de Beirut, e incluso allí algunas bailarinas son egipcias. La profesión tiene la misma estructura piramidal que el resto del mundo del espectáculo. En la parte inferior hay un gran número de principiantes o bailarinas mediocres que se presentan en los cafés frente al mar o teatros de ciudades poco sofisticadas. Después están las que a fuerza de un trabajo duro, algo de talento y un favor o dos han conseguido abrirse camino a los cabarets menos conocidos de El Cairo, Beirut y Damasco. En la parte superior hay media docena de bailarinas como Soheir, que se presentan en los mejores centros nocturnos, han actuado en películas y cobran más que todas.

Quizá la número uno en Oriente Medio sea Nadia Gamal, alejandrina de 32 años de edad de ascendencia griega-italiana que ahora vive en Beirut. Comenzó su carrera artística hace casi 20 años y manteniéndose enfocada se ha convertido en una estrella de renombre internacional. El enfoque de Nadia sobre su profesión es una formidable combinación de talento extraordinario, energía, inteligencia y dedicación, y su interpretación de la “danza oriental”, como ella insiste en que se le llame, es simplemente hermosa.

nadia gamal

En Egipto está Soheir, de 25 años, que viene de una familia conservadora que en un principio se opuso a todos sus esfuerzos para convertirse en bailarina. Para desanimarla de su ambición, solían pegarle e incluso le raparon  su larga cabellera hasta la cintura. Pero huyó y una noche en un club nocturno de Alejandría, cuando tenía 11 años, un productor de televisión vio su figura bien desarrollada y le ofreció un trabajo.

Otras dos bailarinas de renombre en Egipto son Nagwa Fouad, de 30 años, que ha sido bailarina desde hace casi 15 años. Ella también se escapó de casa, y con una figura atractiva y gran talento, llegó a la cima. También está Nahed Sabry, de 34 años. Primero trabajó como secretaria, y empezó a bailar relativamente tarde, a los 26 años. Sin embargo, los brillantes ojos obscuros de Nahed, su figura imponente y su exuberante estilo de baile la llevaron rápidamente a la fama.

La naturaleza de su ocupación hace que las bailarinas estén en desacuerdo sobre todas las cosas, incluyendo los orígenes de su arte. De hecho, en realidad nadie sabe cómo y dónde comenzó la danza del vientre. Algunas personas sostienen que surgió en la época faraónica, y señalan como prueba las pinturas en las tumbas que muestran bailarinas vestidas con velos transparentes. La mayoría de las bailarinas egipcias se ven tentadas por esta teoría, pero de mala gana admiten que los dibujos en las tumbas faraónicas representan movimientos y posiciones que son demasiado estilizados como para guardar una relación con los movimientos fluidos de la danza del vientre. Soheir no cree que comenzó en la época faraónica, pero tampoco le importa mucho. “Simplemente cierro los ojos, siento la música y bailo”, dice encogiéndose de hombros.

Las autoridades egipcias en el Ministerio de Cultura y Orientación Nacional prefieren hacer hincapié en el baile folclórico por ser más acorde con la tradición egipcia que la danza del vientre. Los periódicos de El Cairo suelen criticar “el culto a la danza del vientre” y un columnista que despotricó recientemente sobre la popularidad de la danza escribió: “Hay bailarinas del vientre en todas partes ¿Por qué? ¿Estamos introduciendo un nuevo tipo de arte que podría llamarse la civilización de mover el ombligo? Pongámonos serios sobre todo este absurdo y limpiemos nuestras artes”.

Como reflejo de esta opinión, la danza del vientre no recibe el apoyo ni la promoción del Gobierno, es mencionada por los funcionarios con el ceño fruncido, y se atribuye a los turcos, que gobernaron Egipto durante 400 años. Las autoridades turcas, menos inhibidas sobre este asunto,  concuerdan con entusiasmo. “Por supuesto que surgió aquí”, dijo uno enfáticamente. “Todos lo saben”. Eso es discutible, pero no hay duda de que la danza del vientre es muy popular en Turquía en la actualidad; la mayoría de las bailarinas provienen de Sulukule, el antiguo barrio gitano de Estambul.

“Los turcos no tienen nada que ver con la danza”, dice Nadia. “Todo lo que hicieron fue introducir los sagat”. Ella dice que la danza del vientre proviene de los fenicios, los antepasados de Líbano moderno. Era realizada por doncellas vírgenes a punto de ser sacrificadas a los dioses. Más adelante en la historia árabe, dice Nadia, las mujeres de los harenes, tratando de atraer la atención de sus amos, encontraron que la danza de vientre era la forma más eficaz de transmitir su mensaje. Los recuentos sobre-idealizados de esta versión traídos por los viajeros occidentales en el siglo XIX contribuyeron a la mala reputación que la danza tiene en Occidente.

Independientemente de sus orígenes no hay duda de que la fuente de la danza del vientre en este siglo fue el “Casino Opera” en El Cairo, ubicado al otro lado de la plaza de la ópera de Egipto. El Casino Opera fue fundado en 1927 por Badia Masabni, una mujer emprendedora de padres libaneses que entonces estaba casada con el dramaturgo más importante de Egipto. Valiéndose de innovaciones como un escenario giratorio accionado eléctricamente, Badia presenta actos de vodevil, comedias y cantantes. Y, por supuesto, bailarinas. Es justo decir que Badia, ahora de 78 años y propietaria de una granja lechera en Líbano, ayudó a decenas de bailarinas a iniciar su camino artístico antes de vender el casino en 1950.

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FDanzaOrientalenEgipto%2Fvideos%2F1170846092988337%2F&show_text=1&width=560

En los primeros días no bailaban solas sino en una especie de línea de coro, con Badia al frente tocando los sagat y bailando ocasionalmente. Las que tenían un talento particular eran colocadas en la primera fila y, finalmente, alcanzaban el estrellato. Cuando Nadia Gamal era niña, ejecutaba bailes occidentales con su madre en el Casino Opera. Una noche se encontró sola en el escenario y, venciendo su miedo inicial, comenzó a bailar la danza del vientre. ” Badia estaba tan feliz que cuando terminé apareció en el escenario, me dio un beso y me dio diez libras egipcias, una fortuna en aquellos días”, recuerda Nadia.

La más famosa alumna del Casino Opera es Tahia Carioca, primera bailarina de danza del vientre en el mundo árabe desde hace casi dos décadas. Tahia, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de bailarina, lleva un vestido largo que no muestra ninguna parte de su cuerpo y baila en el centro del escenario. Con un mínimo de movimiento, lleva al público a un éxtasis de placer. “En esos días pensaban que era atractiva porque bailaba con la boca ligeramente abierta”, recuerda Tahia. “La verdad era que sufría de asma y tenía dificultad para respirar, por lo que mantenía la boca abierta para tener más aire.” Tahia se retiró en 1956 a los 37 años, pasó a una exitosa carrera como estrella de cine y ahora tiene su propia compañía de teatro.

tahiya carioca

El estilo de baile de Tahia sirvió de puente entre una versión anterior de la danza del vientre y la que practican ahora Nadia Gamal, Soheir Zaki y la mayoría de las bailarinas de cabaret. La vieja escuela, que hacía hincapié en los movimientos musculares mientras la bailarina se mantenía quieta, proviene de la clase de baile practicada por las awalem, que literalmente significa “las que enseñan”. Lo que las awalem enseñaban a las parejas no informadas era lo que hay que hacer en la noche de bodas. Dos o tres awalem asistían a la mayoría de las bodas, que estimulaban al novio y diaban consejos a la novia. La educación ha disminuido la demanda de awalem, pero todavía participan en las bodas en las partes más poblados de El Cairo y otras ciudades egipcias. Incluso las parejas acomodadas contratan a una bailarina para sus bodas, sólo para mantener la tradición.

El tercer tipo de bailarina suele verse en las celebraciones y las fiestas locales. En general la danza se improvisa y la ejecuta una mujer bien dotada con una mascada atada en las caderas para acentuar sus movimientos y lleva un vestido hasta los tobillos. Los hombres a veces participan, acompañando el movimiento de las mujeres, golpeando la cabeza de un bastón en el suelo.

¿Qué cualidades debe tener una buena bailarina del vientre? “Dignidad”, dice Tahia con autoridad incuestionable. “Debe expresar la vida, la muerte, la felicidad, la tristeza, el amor y la ira, pero por encima de todo, lo que tiene que tener dignidad”. Tahia admite que una bailarina del vientre también debe ser sexy, pero aclara que “no debe ser vulgar o flagrante”. Nadia, cuyo acercamiento al arte es quizás más cerebral que la de sus contemporáneas, concuerda. “La danza del vientre es en esencia una expresión de la feminidad”, dice. “Debe, entre otras cosas, sugerir sexo, pero con delicadeza, dando a entender en vez de imponiendo, y siempre debe ser de buen gusto. Definitivamente no es sólo una cuestión de mostrar el cuerpo”.

Soheir es algo menos articulada. Ella expresa su sentimiento por el baile como un estado de ánimo en que la música se presta al ritmo. Por su parte, Nagwa Fouad dice que el sexo está en los oídos del espectador. “Cuando la música se vuelve sinuosa, entonces la bailarina parece sexy, pero en realidad no lo es”, dice Fouad, dando a entender que no hay necesidad de que la bailarina se preocupe por ello.

nagwa fouad

Nagwa se metió a la danza del vientre para escapar del matrimonio. Sus padres querían que se casara con un primo, así que huyó de su casa en Alejandría y se fuea El Cairo. Trató de convertirse en cantante, pero el principal compositor de Egipto le dijo que su voz era terrible. “Sin embargo, tu figura es la mejor que he visto en mi vida”, continuó, y pronto se convirtió en bailarina y participó en una película que estaba produciendo. Los puristas dicen que Nagwa, luego de participar en 34 películas y un sinnúmero de presentaciones en vivo, ha abandonado la verdadera danza del vientre por algo no del todo definible. Dicen que se basa en trucos tales como cascabeles en sus muñecas y un candelabro con 13 velas que equilibra sobre la cabeza, el punto culminante de su acto todas las noches en uno de los mayores hoteles de El Cairo. Nagwa admite que ella ha intentado introducir “nuevos elementos” en la danza del vientre, pero sostiene que los resultados son gratificantes.

Nadia argumenta que no hay necesidad de accesorios como un candelabro y su opinión parece válida aunque sólo sea por su impresionante trayectoria profesional: estudió ballet clásico durante 11 años y un bailarín de tap americano le enseñó acrobacias. Estudió piano durante tres años y coreografía dos años. “Cualquier mujer puede mover el cuerpo y llamarlo danza del vientre. Pero sé lo que estoy hablando cuando digo que se necesita mucho trabajo y dedicación para ser una bailarina oriental de primera”, explicó. Además de su actuación accidental en el Casino Opera, Nadia no comenzó como bailarina del vientre. Ejecutaba danzas folclóricas rusas o húngaras. Una noche en un cabaret en Líbano, la belly dancer se enfermó y Nadia fue más o menos obligada a sustituirla. Dio tal actuación que el público se volvió loco, y pronto cambió a la danza oriental.

Su decisión fue acertada. En los años siguientes, se convirtió en la que probablemente sea la única bailarina del vientre de Oriente Medio conocido internacionalmente. Se presentó en toda Europa, incluyendo Austria, Finlandia, España, Portugal, Italia, Alemania Occidental, Francia, Suiza, Grecia, Turquía y Chipre. También ha bailado en Irán, la India y Ceilán y a  principios de este año hizo una gira de gran éxito a Venezuela. (El idioma no es un problema para ella: habla, lee y escribe siete) Uno de los puntos altos de su carrera fue cuando bailó en el Festival Internacional de Baalbeck en 1968, un evento anual de un mes de duración que ese año también contó con luminarias como Herbert von Karajan dirigiendo la Filarmónica de Berlín.

Nadia es tan segura de sí misma que afirma que puede bailar la danza del vientre con música no árabe, como ritmos latinoamericanos. Pero admite que sólo la música y los instrumentos árabes pueden dar a la danza oriental toda su amplitud de expresión. Domina diez tipos de ritmos para la danza oriental con nombres rebuscados como mouwashah, makloubeh, oughrouk, y masmoudeh. Algunos son rápidos y requieren un trabajo de pies ágil y enorme energía; otros son lentas y seductores, destacando el control muscular y la fluidez del movimiento. “El cambio de ritmo y la secuencia depende del público y su reacción, y también del estado de ánimo del momento y lugar”. Incluso en la atmósfera fría de un estudio de grabación de televisión, Nadia es excepcional. En una sesión de grabación reciente, el equipo le dio una ovación espontánea después de su baile de nueve minutos, una actuación en la que movió todo, desde su cabello hasta las puntas de los dedos y que la dejó bañada en sudor y la cara radiante de placer por el tributo de aquellos profesionales.

A Nadia le gustaría escribir un libro para enseñar la danza oriental. Si tiene éxito, le gustaría abrir una escuela de danza cuando se retire. No hay una instrucción formal disponible para la danza del vientre en la actualidad. La mayoría aprende este arte viendo a bailarinas consagradas. Ibrahim Akef, un egipcio que proviene de una famosa familia de acróbatas, ofrece una clase de baile en El Cairo pero no es una escuela en el sentido formal y ciertamente no puede igualar la experiencia proporcionada por el Casino Opera.

La danza del vientre requiere cierto auto-sacrificio, sobre todo en lo referente al matrimonio y los niños. Muchas bailarinas tienen una vida matrimonial infeliz, ya que, en una sociedad que valora la procreación, se niegan a tener hijos por miedo a echar a perder su figura. Por esta y otras razones, hay una alta tasa de divorcio entre las bailarinas del vientre. Otro problema es la necesidad de vigilar constantemente la dieta para detectar signos de flacidez o exceso de peso. Souhair bebe un vaso pequeño de jugo de limón puro todos los días. “Mantiene mi peso”, explica, una mueca reemplazar su dulce sonrisa.A Nadia le gusta montar a caballo y nadar, pero no tiene tiempo para hacerlo.

Sin embargo estos sacrificios se ven más que recompensados para las bailarinas más famosas, algo que es importante en una profesión en la que pocas mujeres pueden continuar más allá de los 30 años. Las bailarinas en centros nocturnos famosos ganan entre US$100 y US$200 por noche. Y por bailar 20 minutos en fiestas privadas llegan a cobrar hasta US$1,000. Con los ingresos adicionales de las películas y la televisión, la mayoría de las buenas bailarinas tienen una vida cómoda, con casas de moda, coches deportivos y todo lo que eso conlleva.

______________________________________________________________

*Elias Antar es corresponsal de Associated Press en Beirut y colaborador habitual de Aramco World.

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Nuevo Estudio Giselle Habibi

¡NOS MUDAMOS! A partir del 5 de septiembre de 2016 las clases de belly dance se impartirán en Antonio Caso No. 158, Col. San Rafael, esquina Manuel María Contreras.

Mas información en: https://unmundodeluz.wordpress.com/clases-de-belly-dance/

promo clases

salon black swan entrada black swan

 

Publicado en belly dance | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Giselle Habibi en Cancún

poster cancun

conferencia

Publicado en belly dance, danza | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Decálogo de la bailarina profesional

Por Giselle Habibi

Aunque cada bailarina tiene una respuesta distinta a lo que significa ser una bailarina profesional, en mi opinión estos diez puntos resumen las cualidades que una buena “belly dancer” debe tener:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

1) Preparación. Tener un buen repertorio de pasos para poder expresarte con todo el cuerpo y ENTENDER LA MÚSICA, para poder bailar a tiempo, marcar los acentos y los dums y hacer los cambios de paso correspondientes en el momento debido.

2) Manejo de elementos, sobre todo para trabajar en restaurante y centro nocturno, y tener nociones de distintos folklores del mundo árabe.

3) Práctica. Aunque ya bailes bien, es necesario seguir entrenando constantemente para superarte día con día. El perfeccionamiento de la técnica es un trabajo constante.

4) Conocer la cultura árabe en general para poder representarla y tener al menos nociones del idioma para poder entender de qué tratan las canciones que bailas.

5) Bailar desde dentro, con honestidad y entrega, que tu danza refleje los sentimientos que la música provoca en ti, no sólo formas lindas.

6) Tener flexibilidad y buena condición física para poder bailar al menos 45 minutos seguidos.

7) Buena memoria para tener coherencia y armonía al bailar. Si haces un paso a la derecha, repetir el mismo a la izquierda. Y no dejar las frases incompletas.

8) Ética, tanto en el trato con quienes te contratan como con las otras bailarinas y músicos, los clientes y el personal del lugar donde bailas.

9) Tener una personalidad propia y vestuarios dignos.

10) Dar lo mejor de ti en cada presentación, intentar siempre salir al escenario como si fuera la última vez que vas a bailar e involucrar al público en tu show.

Publicado en arte, belly dance, danza | Etiquetado , , | Deja un comentario

La tragedia de los árabes – The Economist

(Versión original en inglés: http://www.economist.com/news/leaders/21606284-civilisation-used-lead-world-ruinsand-only-locals-can-rebuild-it)

Hace mil años, Bagdad, Damasco y El Cairo se turnaban para adelantarse al mundo occidental. El Islam y la innovación iban de la mano. Los diversos califatos árabes eran superpotencias dinámicas que servían de referencia para el aprendizaje, la tolerancia y el comercio. Sin embargo, hoy en día los árabes se encuentran en una situación lamentable. Mientras Asia, América Latina y África avanzan, Oriente Medio se ve limitado por el despotismo y convulsionado por la guerra.

Las esperanzas se dispararon hace tres años, cuando una ola de disturbios en toda la región produjo a la caída de cuatro dictadores en Túnez, Egipto, Libia y Yemen, y un deseo de cambio en otros lugares, especialmente en Siria. Pero los frutos de la primavera árabe  se ha podrido en la autocracia y la guerra, que engendran miseria y fanatismo que amenazan al resto del mundo.

¿Por qué los países árabes han fracasado tan miserablemente en crear democracia, felicidad o (exceptuando las ganancias petroleras) riqueza para sus 350 millones de habitantes? Esta es una de las grandes preguntas de nuestro tiempo. ¿Qué hace a las sociedades árabes susceptibles a regímenes viles y fanáticos empeñados en destruirlas? (y sus aliados en Occidente). Nadie sugiere que los árabes como pueblo carecen de talento o sufren de alguna antipatía patológica a la democracia. Sin embargo, para que los árabes despierten de su pesadilla, y para que el mundo se sienta seguro, mucho tiene que cambiar.

El juego de la culpa

Un problema es que los problemas de los países árabes son muy amplios. Resta poco de los países que antes eran Siria e Irak. En julio de 2014 una banda brutal de yihadistas declaró sus límites inválidos y anunció un nuevo califato islámico que incluirá a Irak y la Gran Siria (que incluye a Israel, Palestina, Líbano, Jordania y partes de Turquía) y en su debido momento, el mundo entero.

isis

Sus líderes tratan de matar a los no musulmanes no sólo en Oriente Medio sino también en las calles de Nueva York, Londres y París. Egipto está de nuevo bajo un régimen militar. Libia, tras la violenta expulsión de Muamar Gadafi, está a merced de milicias rebeldes. Yemen está bajo el acoso de la insurrección, las luchas internas y al-Qaeda (luego sería bombardeado por Arabia Saudita y sus aliados). Palestina está todavía lejos de consolidarse como un estado y alcanzar la paz. E incluso países como Arabia Saudita y Argelia, cuyos regímenes están protegidos por la riqueza de petróleo y gas y sostenidos por un aparato de seguridad de Estado con mano de hierro, son más frágiles de lo que parecen. Sólo Túnez, en donde iniciaron las revueltas conocidas como la “Primavera Árabe” en 2011, va camino a convertirse en una democracia real.

El Islam, o al menos las reinterpretaciones modernas del mismo, está en el centro de algunos de los mayores problemas de los árabes. La afirmación promovida por muchos de sus dirigentes de que la fe combina autoridad espiritual y terrenal sin que exista una separación entre la mezquita y el Estado ha frenado el desarrollo de instituciones políticas independientes. Una minoría militante de musulmanes busca legitimidad a través de interpretaciones cada vez más fanáticas del Corán. Otros musulmanes, amenazados por la violencia de las milicias y la guerra civil, han buscado refugio en su secta. En Irak y Siria muchos chiíes y suníes solían casarse entre sí, pero ahora se matan unos a otros. Y esta perversión violenta del Islam se ha propagado a lugares tan distantes como el norte de Nigeria y el norte de Inglaterra.

Sin embargo el extremismo religioso es un conducto para la miseria, no su causa fundamental. Mientras que democracias islámicas en otros lugares como Indonesia tienen un buen desempeño, en el mundo árabe la estructura misma del Estado es débil. Pocos países árabes han sido naciones por mucho tiempo. El dominio del Imperio Otomano fue reemplazado después de la primera guerra mundial por la humillación británica y francesa. En gran parte del mundo árabe las potencias coloniales continuaron controlando o influyendo en los acontecimientos hasta la década de 1960. Los países árabes no han tenido éxito en fomentar los requisitos institucionales previos a la democracia: el dar y recibir del discurso parlamentario, la protección de las minorías, la emancipación de la mujer y una prensa libre, así como tribunales, universidades y sindicatos independientes.

A la ausencia de un estado liberal se suma la ausencia de una economía liberal. Después de la independencia, la ortodoxia predominante era la planificación central, a menudo inspirada en el modelo soviético. Al estar en contra del mercado y el comercio y a favor de la subvención y la regulación, los gobiernos árabes estrangularon a sus economías. El estado tiró de las palancas del poder, especialmente económicas, especialmente en donde había petróleo. En donde se levantaron las restricciones del socialismo post-colonial, se afianzó el capitalismo de compadrazgos, como ocurrió en los últimos años del gobierno de Hosni Mubarak de Egipto. La privatización fue para los amigos del gobierno. Prácticamente no hubo mercados libres y casi no surgieron empresas de clase mundial, y los árabes que querían sobresalir en los negocios o los estudios tuvieron que ir a Estados Unidos o Europa para conseguirlo.

El estancamiento económico ha generado insatisfacción. Monarcas y presidentes vitalicios se defendieron con la ayuda de la policía y matones secretos. La mezquita se convirtió en una fuente de servicios públicos y uno de los pocos lugares donde la gente podía reunirse y escuchar discursos. El Islam se radicalizó y los hombres enojados que despreciaban a sus gobernantes llegaron a odiar también a los estados occidentales que los apoyaban. Mientras tanto, creció el descontento entre los jóvenes por el desempleo. Gracias a los medios electrónicos, tomaron cada vez más conciencia de que las perspectivas de los jóvenes fuera de Medio Oriente eran mucho más esperanzadoras. Así que no es de sorprender que hayan salido a las calles en la primavera árabe, lo que sorprende es por qué no lo hicieron antes.

Estos problemas no se pueden corregir rápida o fácilmente. Los extranjeros, que a menudo han sido atraídos a la región como invasores y ocupantes, no pueden simplemente acabar con la causa yihadista o imponer la prosperidad y la democracia. Eso, por lo menos, debería quedar claro tras la desastrosa invasión y ocupación de Irak en 2003. El apoyo militar -el suministro de aviones no tripulados y de un pequeño número de fuerzas especiales- puede ayudar a mantener a los yihadistas en Irak bajo control. Esa ayuda podría tener que ser permanente. Y aunque es improbable que el nuevo califato se convierta en un estado reconocible, podría producir durante muchos años yihadistas capaces de exportar el terrorismo.

Pero sólo los árabes pueden revertir el declive de su civilización, y en este momento hay pocas esperanzas de que eso ocurra. Los extremistas no ofrecen ninguna solución. El lema de los monarcas y los militares es “estabilidad”. En un tiempo de caos, su atractivo es comprensible, pero la represión y el estancamiento no son la solución. No funcionaron antes; de hecho son parte de la raíz del problema. Aunque la primavera árabe haya terminado por el momento, las poderosas fuerzas que llevaro al surgimiento de este movimiento continúan presentes. Las redes sociales que coadyuvaron a la revolución en las actitudes no pueden “desinventarse”. Los hombres en sus palacios y sus aliados occidentales necesitan entender que la estabilidad requiere una reforma.

¿Es una esperanza vana? Hoy el panorama es sangriento. Pero en última instancia, los fanáticos se devoran a sí mismos. Mientras tanto, siempre que sea posible, los moderados suníes que constituyen la mayoría de los musulmanes árabes tienen que hacer oír su voz. Y cuando llegue el momento, tienen que recordar los valores que una vez hicieron grande al mundo árabe. La educación sustentó su primacía en la medicina, las matemáticas, la arquitectura y la astronomía. El comercio pagó sus fabulosas metrópolis y sus especias y sedas. Y, en su mejor momento, el mundo árabe fue un refugio cosmopolita para judíos, cristianos y musulmanes de muchas sectas, donde la tolerancia fomentaba la creatividad y la invención.

El pluralismo, la educación y la apertura de los mercados fueron alguna vez valores árabes y podrían volver a serlo. Hoy en día, mientras suníes y chiíes se matan entre sí en Irak y Siria y ex generales recuperan su trono en Egipto, esta es una perspectiva trágicamente distante. Pero para un pueblo que ha pasado por tanto, estos valores siguen constituyendo una visión de un futuro mejor.

 

Publicado en actualidad, economía, geopolítica | Etiquetado , , , , | Deja un comentario