Katherine Devine: la Little Egypt del vodevil

(Artículo original en inglés publicado en Narratively: http://narrative.ly/meet-the-kim-kardashian-of-the-1890s/)

Cómo un artista del vodevil convirtió un escándalo de tabloide en fama nacional y una lucrativa marca personal

Desde cualquier punto de vista Katherine Devine, una intérprete de vodevil de la ciudad de Nueva York que se hacía llamar “Little Egypt”, no era una gran bailarina. Tampoco era particularmente bonita. Alguna vez se le describió como de cabello negro, ojos negros penetrantes y un rostro feo pero agradable”. Y con treinta y tantos años era mayor que la mayoría de las mujeres en su profesión. Pero era famosa por ofrecer un tipo de baile que muchas de sus contemporáneas no ofrecían: el tipo que requería menos ropa de lo permitido por la ley. A finales de 1896, cuando una presentación privada a altas horas de la noche se convirtió en el centro de un escándalo de la alta sociedad, ella aprovechó la ocasión y la convirtió en una oportunidad de negocio.

Un dibujo de Little Egypt apareció en la portada de la edición de marzo de 1894 de “The National Police Gazette” (una de las primeras revistas masculinas) que representaba a una bailarina actuando frente a una audiencia exclusivamente masculina.

Poco después de la medianoche del domingo 20 de diciembre de ese año, Little Egypt y su criada tomaron un carruaje al Hotel Sherry. Un hotel grande y bien equipado en el distrito de entretenimiento de Nueva York. El Sherry’s, como se le conocía, a menudo organizaba eventos de la alta sociedad. Esa noche Herbert Barnum Seeley, el nieto de P.T. Barnum, ofrecía una cena en el salón de baile de su hermano Clinton. Los veinte invitados, todos hombres, eran ricos miembros de los círculos sociales de Nueva York. Cuando Seeley reservó el entretenimiento de la noche, le dijo al agente que no era “una escuela dominical, sino una cena para caballeros, apta para solteros”, y quería “algo apropiado para la ocasión”. Lo que Seeley consideró “apropiado” se convirtió en un punto importante de interés para el público en general, porque poco después de que Little Egypt llegó al Sherry, también lo hizo la policía.

Cuando el Capitán de Policía Chapman se enteró de que había alguien bailando desnuda, estaba tan decidido a poner fin al espectáculo que se fue al Sherry sin una orden judicial. Cualquier “exposición de la persona en un lugar donde se reúnen otras personas” era un crimen. Lo que se consideraba “exposición” era subjetivo. Incluso no usar medias podía meter a una bailarina en problemas con la ley. Chapman, seguido por dos oficiales, pasó por delante del portero, subió las escaleras de dos en dos y entró en el camerino de las mujeres. Esto causó mucha conmoción, pero no encontró a Little Egypt.

Cuando la policía se fue, Little Egypt, que se había escondido en un camerino privado lejos de la fiesta, finalmente se unió al festejo a las 3:30 de la madrugada. Realizó su especialidad, la “danza del vientre” o, como se le conocía más comúnmente, el baile ” hootchie–cootchie”.

Presentada en la Feria Mundial de Chicago en 1893, “la danza del vientre” era el nombre colonial francés para las danzas tradicionales folklóricas del norte de África. Sol Bloom, manager de la feria, dijo que cuando el público descubrió que la traducción al inglés era “belly dance”, concluyeron que debía ser salaz e inmoral. Cuando la Feria terminó, una nueva versión de las danzas folclóricas empezó a aparecer en los espectáculos, centros de entretenimiento y teatros de vodevil. El hootchie-cootchie tomó los hábiles y graciosos movimientos ondulantes y los transformó en un espectáculo de vibraciones y sacudidas sugestivas.

El lunes la historia de la entrada de Chapman en el Sherry fue publicada en los periódicos. Uno no entraba en una cena privada de un millonario sin una orden judicial, o incluso con una. Aunque Seeley y el dueño del hotel Sherry no presentaron una queja formal ante el comisario de Policía Parker, el superior de Chapman se sintió presionado por la mala publicidad. Así que inició una investigación formal, para decidir si el allanamiento del Sherry por Chapman estaba justificado.

Entonces se enteró de que Little Egypt había bailado en la fiesta.

Seeley, que llegó al juicio con la arrogancia esperada de un rico de 25 años, juró que Little Egypt no había bailado desnuda. El capitán Chapman declaró que “demostraría que la mujer bailaba sin más que medias que llegaban a un punto aproximadamente dos pulgadas por encima de sus rodillas”. Ellos tenían la atención del público. Los procedimientos en la jefatura de la policía rápidamente se transformaron en un circo mediático de varios días. Cuarenta personas fueron citadas para testificar, incluyendo todos los invitados a la cena, los bailarines, músicos y hasta los meseros.

No era sólo la naturaleza salaz del entretenimiento lo que causaba sensación. El público se moría de ganas de saber cómo se divertían los ricos cuando nadie los veía. Conforme avanzó el juicio, el New York Daily Tribune declaró que gran parte del testimonio no podía ser publicado. The Sun tuvo menos escrúpulos, e imprimió diariamente transcripciones completas del testimonio más interesante y escandaloso. La historia de la cena de Seeley y la danza de Little Egypt rebasaron las fronteras de Nueva York, y se publicaron relatos en periódicos de todo Estados Unidos e incluso en Europa.

Little Egypt fue llamada a testificar el cuarto día del juicio. Cuando entró a la sala de audiencias “los degenerados suspiraron con decepción”, informó The Sun. “En lugar de la hermosa joven que habían conjurado en sus mentes, apareció, aunque no sería correcto criticar la apariencia personal de la dama; es decir, la parte de la que ella no es responsable”. El New York Journal calculó que 400 espectadores se abarrotaron en la sala del tribunal para escuchar su historia. Ella y su sirvienta eran las únicas mujeres en la habitación. Días antes, dos mujeres “que parecían lo suficientemente mayores como para saber que no debían”, según The Sun, habían intentado asistir, pero finalmente fueron presionadas para que se marcharan.

Little Egypt caminó con confianza hacia el frente de la habitación, deleitada con el número de personas presentes. El New York Journal comentó sobre lo entallado de su vestido a rayas azules y blancas. El reportero del Sun pensó que parecía “algo así como un uniforme popular en la ciudad de Sing Sing”. Llevaba un gran sombrero, adornado con tres plumas de avestruz, ladeado, casi cubriendo un ojo, y los labios pintados de rojo.

El señor Hart, el abogado de Chapman, pidió su nombre. Ella respondió: “Little Egypt, señor”.

-Sí, señorita Egypt, ¿no querría decirnos su otro nombre? -preguntó Hart.

Descripciones y bocetos de Little Egypt fueron publicados en el New York Journal durante el juicio sobre la cena de Seely. Little Egypt es la mujer que lleva el vestido a rayas. (Scan cortesía de la Biblioteca del Congreso).

Después de algunas preguntas más, finalmente dijo: “Ashea Waba”. El New York Daily Tribune informó: “La mujer habló con un acento francés que no funcionó mucho más de la mitad del tiempo”. Cualquiera de los lugares en los que se rumoreaba que había nacido – Argelia, París y Montreal – podría explicar el acento, al igual que una inclinación por la teatralidad. (Su verdadero apellido, Devine, apunta a una ascendencia irlandesa).

Hart comenzó a hacer sus preguntas. ¿La había contratado para bailar el agente teatral Sr. Pheeps?

“Oui. Tuve una entrevista. Me pidió que hiciera bailes orientales y posturas … dijo: ‘Haces la pose de leeta egipcia en pedestal con todo”.

-¡Ah! -interrumpió el abogado Hart-. ¿Eso de “con todo” significa desnuda?

El coronel James, en representación de la fiscalía, objetó: “Si dijo ‘con todo’ significa ‘con todo’. ¿Cómo sabía lo que Pheeps quería decir cuando dijo ‘con todo’? Quizás quiso decir completamente vestida.

Little Egypt intentó aclarar: “Señor. Pheeps me dijo que hiciera la danza leeta, luego posar. Esclava egipcia leeta en pedestal egipcio leeta. Dijo que quería que posara en el pedestal leeta con todo”.

A lo largo de su testimonio hizo gestos expresivos, brincó un poco, rió y guiñó un ojo a la gente en la sala del tribunal. Las preguntas continuaron: sí, ella asistió a la cena, y sí, bailó. Hart le preguntó si bailaba desnuda.

-No sé a qué se refiere, dijo ella.

Intentó otra vez preguntarle qué llevaba puesto.

-Oui monsieur, le digo. Bombachas, abrigo leeta, medias”; levantó su pierna y señaló justo por encima de su rodilla”, “pantalones largos con cordones, todo cubierto, ¿ve? Todo cubierto”.

Cuando Hart le preguntó si tenía el vientre descubierto, ella respondió con una carcajada: -No, no, llevo el encaje de leeta. Hart le preguntó cuán grueso era el encaje. –“Oh, señor, la gasa era muy delgada donde estaba mi pierna”, respondió.

Esto provocó una serie de preguntas y respuestas, mientras Hart y otros trataban de entender si Little Egypt quiso decir que una parte de su pierna estaba descubierta, o si su pierna misma era pequeña. Sus respuestas no hicieron mucho para aclarar.

Aunque no estaba claro si estuvo vestida durante su actuación, un reportero notó que estaba “vestida con un atuendo demasiado cercano al de la madre Eva para entrar dentro de los límites de lo apropiado para el siglo XIX”.

Después de salir de la Jefatura de Policía el martes por la tarde Little Egypt probablemente fue al teatro de Olympia donde ella y otra artista tenían trabajo. “Mediante el burlesque”, reportó The Sun, “Cora Routt y Little Egypt, famosas por la cena de Seeley, cosecharon parte de la recompensa de su publicidad. “El espectáculo, Silly’s Dinner, abría con 18 comensales sentados alrededor de la mesa “adornada principalmente con botellas, en gran parte vacías y los invitados”.

Un invitado se desmayó rápidamente y cayó al suelo, mientras la acción del burlesque continuaba a su alrededor. Pronto llegó un capitán Chipgrabber para interrumpir la fiesta y hablar a los invitados. Después de su partida, Little Egypt finalmente apareció. Ella bailó entre los juerguistas, fue colocada sobre la mesa y la presionaron para que se quitara su “envoltura de gasa de oro reluciente”. Aceptó, y salió precipitadamente del escenario cuando la cortina cayó parcialmente, permitiendo a la audiencia ver sólo las piernas de la ejecutante. Entonces, según The Sun, “aparecieron bailando en el escenario las medias rojas de Little Egypt y encima de ellas una vista de un rosa delicado sobre el que flotaba el fleco de una capa de ópera”.

En general, al crítico no le impresionó la actuación de Little Egypt en el escenario, “su traje no era tan llamativo como el de su predecesora, las carnes rosadas eran demasiado evidentes por ciertas arrugas abdominales donde debían haber músculos abdominales”, y su danza era una “vaga imitación de las interpretaciones de Fatima, Ferida, y otras”. Pero pese a esta crítica poco favorecedora, Silly’s Dinner se presentó durante siete semanas con multitudes estelares.

Una fotografía de Little Egypt. (Cortesía de la Colección Digital de la Biblioteca Pública de Nueva York).

Little Egypt siguió capitalizando su notoriedad, y formó la Compañía Teatral Little Egypt con el manager Clifford Grant. El grupo recorrió el país. A principios de 1898, The Serpent’s Coil, con la participación de “Little Egypt, que creó una sensación bailando en la cena Seeley” fue puesta en escena en Seattle. El Seattle Post-Intelligencer declaró: “Esta es el única y original Little Egypt, aunque hay otras que usan ese nombre”, y reportó que estaba “en camino al teatro Orpheum, en San Francisco”.

En mayo, poco después de sus actuaciones en la Costa Oeste, Little Egypt y otros artistas del vodevil estaban en la lista de pasajeros en un barco de vapor con destino a Alaska, que estaba en auge debido al reciente descubrimiento de oro. Una fotografía de 1898 de la sala de Jeff “Soapy” Smith en Skagway, Alaska, muestra un anuncio pintado a mano en el que se lee “Little Egypt esta noche”. Es difícil determinar si esta Little Egypt era Katherine Devine u otra bailarina usando el mismo nombre.

Little Egypt regresó a Nueva York hacia 1900, cuando fue arrestada por bailar indecentemente en el Teatro Empire. “Fue liberada bajo la promesa de no ejecuar el baile ofensivo de nuevo”. Un año más tarde volvió a tener problemas con la ley. Mientras asistía a un espectáculo en el teatro Crescent de Nueva Orleans, se negó a quitarse el sombrero, violando la nueva ley de sombrero alto de la ciudad, que prohibía el uso de sombreros grandes en los cines. La multa era de quince dólares.

Por esa época intentó llevar a la corte a su manager y socio, Clifford Grant. Afirmaba que habían formado una sociedad en 1898 para repartir equitativamente los beneficios de la compañía teatral “Little Egypt” y que “la compañía viajaba … ganando grandes sumas de dinero … divididas de acuerdo al contrato”. Pero Grant la había expulsado y usaba su nombre artístico con otra bailarina. Él afirmaba que no existía dicha sociedad, y que era solo su empleada a la que había despedido. Su acción legal contra Grant no tuvo éxito, pero parece que arreglaron su relación de negocios, al menos temporalmente.

Cinco años después ella y otra mujer, Blanche Rose, supuestamente robaron 200 dólares a Grant. Su esposa había aparecido en el escenario como “La Belle Egypt”, que Little Egypt insistía que era una “infracción en su título, y que Grant le debía el dinero por el uso del título, así como por el salario”. Como Grant no se presentó a comparecer ante el tribunal, se pidió a ambas mujeres que abandonaran el recinto.

En enero de 1908, once años después de su baile en la cena de Seeley, Little Egypt viajaba entre Nueva York y Filadelfia ensayando para una producción titulada The Merry Widows, que se estrenaría en Nueva Orleans. Sabiendo que debía regresar de Filadelfia, su hermana, Frank Connell, trató de visitarla. Las hermanas habían vivido juntas hasta la boda reciente de Connell y eran cercanas. Después de días sin respuesta, Connell hizo que el conserje del edificio subiera por la escalera de incendios y entrara por una ventana para investigar. Encontró el cuerpo de Little Egypt en su cama. La policía sospechó inicialmente que se había cometido un crimen, pero el forense determinó que ella murió de asfixia accidental por gas. Más tarde se informó de que había habido quejas sobre un olor a gas en el edificio.

En su obituario The Sun afirmó que había sido “arrestada en casi todas las ciudades del país”. Su piso de cinco habitaciones no era elegante, pero se pensaba que había ganado mucho dinero. Se hablaba de que había invertido en bienes raíces en Long Island, y parecía poseer muchas joyas.

Incluso después de su muerte un último escándalo aún estaba por delante. Unas semanas más tarde, apareció el encabezado “Little Egypt dejó US$100,000: El banquero con quien se casó busca administrarlo” (100,000 dólares en 1908 serían alrededor de US$2.5 millones hoy). The Sun informó que Fred Hamlin “de la firma bancaria Hamlin & Co. de East Bloomfield, Nueva York” se había casado con Katherine Devine “la original Little Egypt” mientras él estudiaba en Yale. Se conocieron cuando ella se presentó allí no mucho después de la cena de Seeley. Una de las hermanas de Little Egypt fue el único testigo en la boda. La familia de Hamlin rápidamente amenazó con desheredarlo, y la pareja nunca vivió junta. Tras su muerte, Hamlin y sus abogados planeaban reclamar la herencia de Little Egypt, pero sus hermanas estaban decididas a luchar contra él en la corte. La historia del marido secreto, la riqueza inesperada de Little Egypt y la próxima batalla judicial, se convirtieron en noticias nacionales.

Unas semanas más tarde apareció un aviso muy pequeño en The World: Hamlin no buscaría quedarse con el dinero. Tal vez decidió que el dinero no valía la pena a cambio de que su matrimonio secreto con la famosa bailarina acabara en las portadas de los diarios. Pero incluso una década después, el nombre de Seeley seguía conectado con la desafortunada cena cada vez que se mencionaba en la prensa.

Katherine Devine no era la única Little Egypt, pero fue responsable de arraigar el nombre en la infamia al cambio del siglo. La comedia burlesque Silly’s Dinner fue una de las primeras actuaciones del vodevil en satirizar la alta sociedad de Nueva York y el hootchie-cootchie se cita como precursor del striptease. Sus escapadas hicieron más que cambiar la cultura popular; también construyó y sostuvo una lucrativa carrera como “la heroína de la cena de Seeley.” Todo esto por la cuestión de cuánto encaje cubría su pierna.

Traducción: Giselle Rodríguez

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Diez curiosidades del antiguo Egipto que quizá no conocías

Artículo original en inglés: http://www.cairoscene.com/ArtsAndCulture/10-Insane-Facts-About-Ancient-Egyptians-That-You-Didnt-know

  1. Cleopatra probablemente inventó el primer vibrador

Los habitantes del antiguo Egipto definitivamente no eran tímidos en cuanto al placer sexual. De hecho, muchos académicos concuerdan en que Cleopatra llenaba una caja con abejas enojadas y luego la colocaba sobre sus genitales por placer. El zumbido de las abejas enojadas dentro de la caja creaba una sensación similar a la del vibrador utilizado para masturbarse. Aunque Cleopatra era étnicamente griega, su invento obviamente se inspiró del tiempo que gobernó Egipto.

  1. Entrenaban a los babuinos para atrapar criminales

No es sorpresa que los habitantes del antiguo Egipto adoraran a los animales y tuvieran muchos como mascotas. Pero aparentemente los babuinos eran realmente buenos en la captura de criminales. También eran entrenados para participar en la recolección de fruta, la fabricación de cerveza y la danza. ¡Eran tan preciosos que algunas momias encontradas tenían tatuajes de babuinos en sus cuerpos!

  1. Tutankamón nació del incesto

Descubrimientos recientes lograron conectar las huellas de ADN de los padres momificados de Tutankamón, con lo cual se descubrió que ¡eran hermanos! Al parecer, en el antiguo Egipto también estaba permitido casarse con una sobrina. Aunque no todos los faraones tuvieron matrimonios incestuosos, fye una práctica común en muchas dinastías mantener la línea de sangre tan pura como fuera posible. Así que no te extrañes cuando tu mamá trata de convencerte de que te cases con la prima Fátima, ¡ los faraones también lo hacían!

  1. Los antiguos egipcios produjeron cerveza mucho antes que nadie

¿Qué haces cuando el agua del Nilo está llena de suciedad y contaminantes que pueden matarte? ¿E incluso después de hervirla, todavía no es segura para beber? Bueno, si cultivas trigo y pones los granos a fermentar, usando el sol y el calor, y agregas especias, hierbas y otras cosas divertidas, sale una bebida que te pone feliz.

La civilización se fundó en torno a la agricultura, particularmente del trigo. Si tienes una nación de trabajadores, ¿qué mejor pago que el pan y la cerveza? ¡Vienen de la misma cosa! Y si te emborrachabas demasiado, simplemente colocabas un laurel de Alejandría – una planta curativa – alrededor de tu cuello, que curaba instantáneamente la resaca.

  1. Las mujeres del antiguo Egipto usaban la cebada como prueba de embarazo

El primer registro de las pruebas de embarazo caseras proviene del antiguo Egipto. Las mujeres orinaban en semillas de cebada y trigo por algunos días. Si las semillas germinaban, se consideraba que la mujer estaba embarazada. Los antiguos egipcios incluso determinaban el género del bebé usando el mismo método. Si germinaban las semillas de cebada, el bebé era una niña, y si germinaban las de trigo, era un niño.

Egipcios y griegos también insertaban una cebolla en la vagina para determinar si la mujer estaba embarazada. Si su aliento olía a cebolla al día siguiente, eso quería decir que no estaba en cinta.

  1. Los cocodrilos eran sacrificados y momificados como ofrenda a los dioses

Los habitantes del antiguo Egipto capturaban cocodrilos, los mataban y los momificaban como un sacrificio a los dioses. Como creían en la vida después de la muerte, ofrecían estos sacrificios para adorar a Sobek, una deidad egipcia asociada con el cocodrilo del Nilo.

  1. Utilizaban pezuñas de buey, cenizas, cáscaras de huevo quemadas y piedra pómez para la higiene bucal

Los antiguos egipcios usaban una combinación de polvos de pezuñas de buey, cenizas, cascarones de huevo quemados y piedra pómez para cuidar y limpiar sus dientes y encías.

  1. El polvo forense para detectar huellas dactilares se originó en Egipto

¿Conoces el polvo de polvo que utilizan para identificar al culpable a través de sus huellas dactilares? Es azul egipcio, el pigmento sintético más antiguo del mundo producido por los habitantes del antiguo Egipto.

  1. Los habitantes del antiguo Egipto se afeitaban las cejas cuando moría su gato

Cuando moría el gato de la familia, todos los miembros de la familia se afeitaban las cejas para guardar luto. Los gatos eran tan queridos que si había un incendio, la gente salvaba a los gatos antes de extinguir el fuego.

  1. Los gatos contribuyeron a la caída del régimen faraónico

Los habitantes del antiguo Egipto estaban obsesionados con los gatos, e incluso los veneraban. Quien mataba un gato era castigado con la pena de muerte. También los entrenaban para cazar roedores en los almacenes de comida, lo cual permitió a la sociedad agrícola florecer. Se cree que cuando los persas entraron a Egipto usando a gatos como escudos, los egipcios se retiraron por temor a matar un gato. Así que los persas mataron a muchos soldados, y tomaron control de Egipto.

 

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El empresario que llevó la danza del vientre a Estados Unidos

Por Kat Vecchio

Artículo publicado el 22 de marzo de 2016 en Atlas Obscura

La autobiografía de 1948 de Sol Bloom lo proclama “uno de los ciudadanos más distinguidos e influyentes del mundo” y “un gran estadounidense”. Bloom era realmente un ciudadano influyente, así como congresista estadounidense durante 14 períodos, Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, y delegado a la conferencia que estableció la Organización de las Naciones Unidas.

Pero la contribución más duradera de Bloom a la sociedad americana no tuvo nada que ver con la política. Tiene la curiosa distinción de ser la persona que llevó la danza oriental al público estadounidense.

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Nació en 1870 en Pekin, Illinois. Solomon Bloom era hijo de padres judíos ortodoxos polacos. Bloom afirmó haber asistido a la escuela sólo un día durante toda su vida, y decía que debía a su madre la mayor parte de su educación. Como muchas de las declaraciones de Bloom, esa afirmación es probablemente una mezcla de verdad y fantasía.

Cuando la familia se mudó a San Francisco rápidamente encontró trabajo en los teatros locales y comenzó a forjarse una carrera en el negocio del entretenimiento. En 1889 viajó a la Exposición Universal de París en busca de cultura y nuevas oportunidades, en dondese enamoró de la “Aldea Argelina”, una de varias exposiciones centradas en las colonias francesas. En su autobiografía, Bloom escribió: “Dudo mucho que se haya visto algo parecido en Argelia, pero en ese momento no me preocupaban estas trivialidades”.

Lo que interesaba a Bloom era el dinero. “Sabía que en el Hemisferio Occidental nunca se habían visto este tipo de bailarines, acróbatas, comedores de vidrio y escorpiones”, escribió, “y estaba seguro de que podría hacer fortuna con ellos en Estados Unidos”. Al final de la exposición obtuvo un contrato exclusivo de dos años para llevar la Aldea Argelina y sus artistas y ejecutantes para que participaran en espectáculos en América del Norte y Sudamérica.

Bloom regresó rápidamente a Estados Unidos para comenzar a buscar un lugar para su nueva adquisición. Como en Nueva York no parecía haber mucho interés, tomó un tren para Chicago. Había oído que Chicago probablemente estaba a punto de obtener el contrato para ser sede de la Exposición Universal de 1893, y estaba seguro de que su Aldea Argelina sería una adición maravillosa.

Debido a un error de comunicación, los ejecutantes argelinos llegaron de París un año antes de lo debido, por lo que Bloom estaba ansioso de comenzar a ganar dinero con su inversión. Así que un teatro presentó uno de los actos favoritos de Bloom: un grupo de bailarinas a las que se refirió como un grupo de ballet interpretando la danza del vientre.

También conocida como “danza oriental”, la danza del vientre fue el término francés con el que se designó una serie de bailes interpretados en el norte de África y Medio Oriente. En ese momento, los occidentales se referían colectivamente a estas áreas y partes de Asia como el “Oriente”. La presentación romántica y explotadora de los habitantes de estas áreas en la escritura, el arte y la publicidad era increíblemente popular en ese momento. Como la investigadora Donna Carlton señala en su libro “Looking for Little Egypt”, fue en este ambiente de “exotismo” e “ignorancia” que la danza del vientre debutó en Chicago.

Carlton escribe que cree que “hubo intentos sinceros de presentar este baile en por lo menos tres exhibiciones de Midway Plaisance” (el área de entretenimiento de la exposición de Chicago). Entre los intérpretes había bailarinas ghawazi de Egipto, miembros del grupo étnico Ouled Naïl de Argelia y bailarines çengi de estilo turco, conocidos por girar con pañuelos y crótalos en las danzas cortesanas del imperio otomano.

También hubo una cuarta concesión en el Midway que presentaba a “artistas parisinos de bailes de salón que presentaban una versión degradada que imitaba la danza oriental”.

Bloom elogió a los bailes como “sensuales y emocionantes, una obra maestra de ritmo y belleza”. Otros, como un escritor de cartas al Chicago Tribune, describieron los movimientos como “giros abdominales” y un reportero de la Unión de Princeton escribió sobre las “contorsiones infernales” y “abominación conocida como danza del vientre”. Bloom piensa que este nombre que se dio a la danza aumentó el interés inicial. “Cuando el público se enteró de que la traducción literal era” danza del vientre “, concluyó que debía ser algo salaz e inmoral”, dijo 60 años después de la feria. “Había multitudes de asistentes. Tenía una mina de oro.”

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Un retrato de Salina, una de las bailarinas de la aldea argelina. (Foto: Archivo de Internet / Dominio Público)

El fervor por el baile alcanzó su apogeo cuando Anthony Comstock, director de la Sociedad para la Supresión del Vicio de Nueva York, recorrió la feria y escribió un informe mordaz sobre las bailarinas. Cuando los miembros de la junta de directoras de la feria leyeron los detalles espeluznantes del informe decidieron que debía hacerse algo para poner fin a la vulgaridad. Finalmente se emitió una orden para cerrar el teatro del Palacio Persa, que fue desafiada rápidamente por la dirección del teatro. Aunque la directiva era una advertencia para todos los teatros que presentaban la danza del vientre, es necesario destacar que el Palacio Persa era el lugar donde se presentaban las bailarinas parisinas con su imitación de la danza oriental.

Además de introducir la danza del vientre a los estadounidenses, Bloom también dice ser el creador de otra pieza de falsa fantasía árabe. Antes de la apertura de la feria, Bloom fue invitado a presentar un adelanto de la danza del vientre al Club de Prensa de Chicago. Encantado con la oportunidad de publicidad gratuita, trajo alrededor de 12 bailarinas argelinas, pero aparentemente no pudo traer a los músicos. Cuando el pianista en el evento preguntó qué música debería tocar para los artistas, Bloom dice que inventó una melodía en el acto, tocando algunas notas rápidas en el piano. Esta melodía, posiblemente basada en una canción popular argelina tradicional, es a menudo llamada la “canción del encantador de serpientes” debido a su ubicuidad en las escenas de dibujos animados de serpientes encantadas. Bloom no registró la canción, y varias versiones fueron publicadas durante esta era, incluyendo el popular “The Streets of Cairo” o “The Poor Little Country Maid”. Tal vez la letra más conocida para esta música empieza así: “Hay un lugar en Francia donde mujeres desnudas bailan…”

Tras el cierre de la Feria Mundial, Bloom continuó su carrera en el mundo del entretenimiento, trabajando en la publicación y venta de partituras durante muchos años. No fue hasta 1922, a los 52 años, que entró en la política, como representante demócrata de Nueva York para el décimo noveno distrito. En cuanto a la danza del vientre, otros promotores rápidamente intentaron imitar su éxito y comenzó a aparecer en parques de diversión y carnavales en todo el país.

También empezaron a circular leyendas sobre una escandalosa “Little Egypt” que había sorprendido a la audiencia en el Midway, y muchas nuevas atracciones afirmaban tener Little Egypt como su estrella. Tres mujeres suelen ser mencionadas como la auténtica Little Egypt: Fatima Djemille, Farida (Fahreda) Mahzar Spyropoulos y Ashea Wabe (quien probablemente fue la primera en usar este sobrenombre). Las dos primeras mujeres probablemente actuaron en la feria, pero no hay registro alguno de que se llamaran Little Egypt en ese momento.

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La idea de Little Egypt resultó demasiado escandalosa incluso para Bloom, quien negó que tuviera nada que ver con cualquier artista que se llamara así. Pero en su autobiografía, dijo: “Sé lo que le pasa a las personas que protestan demasiado: refuerzan la leyenda que están tratando de destruir. Así que estoy resignado a probablemente pasar a la inmortalidad como el hombre que dio a Little Egypt al mundo. Si tengo mucha suerte, tal vez una o dos de mis actividades reales serán recordadas junto con esta ficción”.

 

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Khawal – danza masculina en Egipto

(Adaptación del artículo “The Origins of the Word Khawal” publicado en Cairo Scene)

En Egipto, khawal es un término despectivo que se usa para referirse a la gente afeminada. Algo así como “marica”. Pero en otra época, era una palabra que designaba a los bailarines que animaban festejos.

Los khawalat eran artistas. A finales del siglo XVIII, un khawal era un hombre que se vestía como mujer para animar celebraciones, como bodas y nacimientos, luego de que se prohibió a las mujeres bailar en público.

En su libro Homoerotics of Orientalism, Joseph A. Boone escribe que los movimientos de danza de los khawalat eran los mismos que de las ghawazee, y que parecían más mujeres que hombres. Incluso imitaban a las mujeres aplicando kohl y hennah en sus ojos y manos y dejándose crecer el cabello, que trenzaban. En las calles, cuando no bailaban, llevaban el velo, no por pena, sino para imitar los modales y costumbres de las mujeres.

Y como puede apreciarse en la fotografía, también utilizaban crótalos (sagat en árabe).

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Como se creía que estos “imitadores de mujeres” deseaban a los hombres, generalmente se asumía que estos bailarines eran “prostitutos” disponibles para otros hombres.

Actualmente los hombres continúan bailando en Egipto. Uno de los más famosos es Tito Seif.

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Loto azul: la droga del antiguo Egipto

(Traducción del artículo: “Nymphaea cults in ancient Egypt and the New World“)

Los mayas y los antiguos egipcios estaban familiarizados con los efectos clínicos de una planta que contiene apomorfina, y que probablemente se utilizaba como ayuda para la actividad sexual.

Nymphaea caerulea (loto azul) y N. ampla, que tiene una flor blanca pero un contenido similar de alcaloides, crecen a lo largo de lagos y ríos, prosperan en suelos húmedos y florecen en la primavera. Pertenecen a la familia de lirio de agua. Otra variedad es N. lotos, a veces llamada “loto blanco” aunque no es un verdadero loto.

El aislamiento de la sustancia psicoactiva apomorfina de las variedades de Nymphaea ha ofrecido sustento químico a la especulación de que la especie podría haber sido utilizada como alucinógeno tanto en el Antiguo como en el Nuevo World. El uso de N. caerulea y N. lotos en ritos y rituales está representado en frescos dentro de las tumbas y en rollos de papiro muy tempranos.

El más importante de ellos fue el rollo de Ani (Libro de los Muertos). La nymphaea está mencionada y representada en varios capítulos del libro, siempre ligada a ritos mágico-religiosos.

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Representaciones del somnífero Papaver y la mandrágora, una planta alucinógena con propiedades anticolinérgicas, a menudo aparecen junto a las de la Nymphaea. La tumba de Tutankhamon contenía un santuario chapado en oro adornado con un bajorrelieve de un faraón que sostiene una enorme nymphaea y dos mandrágoras en su mano izquierda.

Las flores nymphaea también fueron representadas en los frescos de la tumba de Nebaum (dinastía XVIII, 1370-1318 aC) encontrados en Luxor y que ahora se encuentran en el Museo Británico.

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Los frescos ilustran una danza ritual funeraria con dos bailarines acompañados por tres mujeres, con guirnaldas de pétalos de N. caerulea. Las mujeres están ofreciendo jarrones, de los que fluyen emanaciones doradas como si contuvieran un fluido mágico.

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Especies de Nymphaea también figuran en los dibujos eróticos. Un detalle de la historieta erótica (Papiro de Turín 55001), muestra un loto ‘loto’ sobre la cabeza de una mujer, lo cual posiblemente simboliza su poder de excitación.

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Motivos similares se observan en el arte maya, y Dobkin, Ríos, Díaz y Emboden tienen la hipótesis de que las plantas se utilizan como alucinógenos en ceremonias religiosas o como ‘enteogenes’, símbolo de la unión entre el hombre y lo divino. En un jarrón encontrado en Bonampak, un sitio arqueológico maya del periodo clásico, el tocado de la figura central representa a un personaje adornado con nymphaea realizando una danza ritual. En las ruinas mayas de Palenque, también en Chiapas, un bajorrelieve en la tumba de Pacal, en el templo de las inscripciones, contiene una representación de dos sacerdotes mayas de pie a cada lado del ‘dios jaguar’.

Uno de los sacerdotes tiene un brote de nymphaea saliendo de su cabeza, y el otro tiene el mismo brote saliendo de su casco. Estas sorprendentes similitudes en culturas tan distantes llevan a la conclusión de que las plantas tenían un uso común. Estudios de varios laboratorios han identificado apomorfina y aporfina en los bulbos y raíces de N. ampla. El efecto emético de la apomorfina (y aporfina, que se hidroxila en el cuerpo para formar la apomorfina) es bien conocida. Los frijoles de mezcal, utilizados en rituales por los chamanes para inducir estados de éxtasis, también son eméticos. Se ha planteado la hipótesis de que la nymphaea fue utilizada por las culturas egipcia y maya como un emético en rituales de purificación.

Sin embargo, recientemente se descubrió que la apomorfina puede utilizarse, con excelentes resultados, para tratar la disfunción eréctil. Su acción es central, un agonista selectivo de la dopamina D1 / D2, y la activación de receptores dopaminérgicos en el núcleo paraventricular del hipotálamo desencadena una serie de eventos, que en última instancia llevan a una relajación muscular y vasodilatación en los cuerpos cavernosos, lo cual lleva a una erección.

Este descubrimiento proporciona una explicación probable para la aparición de la nymphaea en frescos en Luxor y dibujos eróticos como en el Papiro de Turín. El hecho de que los dibujos representan que sólo lo usaban las castas superiores en los templos, tales como sacerdotes y reyes, sugiere que la población en general no se benefició de este descubrimiento.

En la siguiente imagen de la estela de la tumba de Kety y Senet dos mujeres sostienen flores de loto junto a su nariz. Actualmente la estela, correspondiente a la etapa del Reino Medio, se encuentra en el Museo de Historia de Viena.

Estela de Kety y Senet

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Danza y prostitución en la Argelia colonial

(Traducción resumida del artículo de Barkahoum Ferhati* “La bailarina prostituta conocida como Ouled Naïl, entre el mito y la realidad: 1830-1962).

El término Ouled Naïl es una contracción de la palabra aw lad Sidi Naïl, que puede traducirse como hijos del santo Sidi Naïl, una tribu que habitaba en las tierras altas del sur de Argelia, cuyas montañas se llaman Awlad Naïl.

Beit el kbira (la casa grande)

En 1845, cuando la ciudad de Bou-Saada empezó a ser colonizada, la actividad principal giraba en torno al comercio de la lana. Por la noche, los comerciantes y los soldados se reunían en los cafés árabes para distraerse. Faidherbe, el ingeniero militar que fortificó la ciudad, escribió en 1851: “En el café moro, las chicas ouled naïl, que llevan ropa y adornos extravagantes, bailan al son de música extraña”.

Había un mezouard, un agente designado en la época otomana, que vigilaba a las prostitutas y cobraba los impuestos. En 1850 esta figura fue sustituida por la policía de los moros. Entonces se confinó a las prostitutas en un lugar específico, llamado por Galland “el asilo de las Naïlia” que se instaló en una plaza bordeada por un lado por tiendas de los nativos, y por otro por la comisaría de Policía y la “casa de la escuela”. Así surgió el área reservada, organizada en torno a un patio central rodeado de 16 a 18 cabinas, cada una de las cuales estaba destinada a albergar dos prostitutas. Localmente se le conocía como Beit el kbira (la casa grande) y durante mucho tiempo fue parte central de la vida económica y social de la ciudad.

Hacia la década de 1930, se trasladó a las orillas del Oued de Bou-Saada. En este edificio se anexó un dispensario conocido como bitar el hibç (prisión de enfermería). Las prostitutas estaban encerradas permanentemente en este nuevo espacio, del que no podían salir más que con autorización.

Burdeles en la calle de las ouled naïl

En los años de 1930 la población de Bou-Saada alcanzó los 50.000 habitantes, y la urbanización y la euforia turística contribuyeron a un cambio en la prostitución. Alrededor de Beit El Kabira, situada en las orillas del río, se establecieron gradualmente burdeles en la calle de la “tolerancia”, comúnmente conocida como la “calle de las ouled naïl”.

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Oficialmente, la calle se llamaba rue Bosquet, el nombre de un héroe del Ejército de África. En 1952 en la calle de la Linterna existía una veintena de burdeles cada una con cinco prostitutas en promedio. Cada “casa”  era designada con el nombre de su propietario o propietaria, y a menudo por su origen tribal. Por ejemplo, se mantiene la memoria de Zaïdania el M’dukaniya, un verdadero centro artístico de un pueblo cercano; M’Dukan. De rara belleza, fue la modelo preferida del pintor orientalista francés Etienne Dinet (1864-1929).

En Bou-Saada, la calle de las ouled naïl era la más animada de la ciudad. Claro que la calle del amor y la alegría era también un lugar de muerte y peleas. No pasaba ni un día sin que la policía o el ejército intervinieran. ¿Quién no recuerda los disturbios de 1932? Una pelea entre los clientes que se disputaban los favores de una prostituta degeneró en una revuelta que sacudió a casi toda la ciudad. El gobierno central incluso llegó a creer que se trataba de una revuelta popular provocada por los nacionalistas. El Gobernador General envió una comisión para averiguar. En Argelia se dispuso entonces de un espacio propio para la prostitución, así que la inscripción « Maison honnête » en el frontispicio indicaba la frontera que no debía ser cruzada, mientras que en Túnez las puertas de las prostitutas fueron marcadas con un tinte rojo, tahmir.

Debido a razones económicas la oficina de turismo incluyó a la “calle de las Ouled Naïl” en su programa de visitas de “atractivos turísticos” y convirtió a los burdeles en “casas de danza”. El turismo y el atractivo del exotismo hicieron que las bailarinas prostitutas adquirieran experiencia en el trato con los viajeros e hicieran innovaciones en la danza “hierática”.

M’bita, noche de baile

La m’bita era una noche de canto y baile. En la m’bita del Sindicato de Iniciativa de Bou Saada, las prostitutas ejecutaban danzas locales para los turistas. La danza saâdaoui, también llamada naïli, era interpretada por dos mujeres que iban y venían con un paso deslizante y ligero, enmarcado por balanceos de brazos y flexiones de manos.

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Obra del pintor francés Etienne Dinet

También existía la “danza de la botella”, que apareció por primera vez en el área reservada y en la que la bailarina equilibraba una botella de licor sobre su cabeza. Había otro baile ajeno a la tradición local: la danza desnuda. Émile Dermenghem la clasificó de herejía. Era ejecutada en la segunda parte del programa de la noche, por una tarifa suplementaria. Cuando las chicas bailaban desnudas, los músicos giraban sus taburetes y tocaban viendo hacia la pared.

La bailarina solo podía presentarse ante su público y clientes vestida con el traje “tradicional”, que no difería del de las otras mujeres. Sin embargo, debido a su contacto con el exterior, fue evolucionando. Aunque la regulación de la prostitución no imponía un traje especial a la prostituta, se recomendaba la “decencia” y les exigía usar el velo, (bu’awina), al salir a la calle. Utilizado por todas las mujeres en Bou Saada, este velo les cubría el cuerpo por completo y solo dejaba un ojo al descubierto. Así la ropa, el cabello y la joyería de la bailarina quedaban completamente ocultos bajo el velo.

A principios de siglo su peinado incluía mascadas, joyería y trenzas y era amplio y pesado. Revelando largas trenzas enrolladas alrededor de los orejas estaba el turbante (gennur). Este estilo estuvo de moda hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. La tradición prohibía que las mujeres llevaran la cabeza descubierta.

En los años 50 pasaron las trenzas para atrás y el frente estaba rodeado por una mascada tejida llamada shedda. Parte de la cabeza quedaba descubierta. La abundancia y diversidad de joyería les permitía disponer de ellas como bienes en los días difíciles. El número de piezas indicaba la fortuna de la bailarina.

Además las prostitutas se embellecían en el baño turco (hamam)  y acudían a visitas médicas semanales para asegurarse de no haber contraído sífilis (mardh el kbir). Se decoraban las manos y los pies con diseños en color rojo hechos con henna, se depilaban el vello íntimo y se maquillaban con kohl y swak, que blanqueaba los dientes y enrojecía las encías. Su rostro tenía tatuajes (usham) y se perfumaban con bkhur. Utilizaban accesorios de metal y casi siempre llevaban cubierta la cabeza.

Entrada en la prostitución: reclutamiento y aprendizaje

En Bou-Saada, el reclutamiento se realizaba a una edad temprana dentro de la familia, el pueblo o la tribu.

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La iniciación a la danza, el punto de entrada en la prostitución, requería un aprendizaje real. Fatima el coptana (Fátima la capitana) era la “dueña” de una veintena de bailarinas que había reclutado en su pueblo. Y Yamina, la de temible reputación, había puesto a su servicio todas sus hermanas y sobrinas.

La vida cotidiana se organizaba de acuerdo con un calendario establecido por la administración: los sábados y los domingos se reservaban exclusivamente a los militares, para evitar incidentes con los clientes civiles. El martes, el día de mercado en Bou Saada, estaba reservado para los clientes civiles, viajeros y comerciantes. Y el resto de la semana, las prostitutas recibían principalmente a los locales.

Además, la administración pedía a las prostitutas animar las festividades oficiales: en el festejo del 14 de julio las prostitutas desfilaban en sus baçurs (palanquines) junto a los militares por las calles de la ciudad.

A pesar de su vida agitada, la bailarina se hacía cargo de su familia. A menudo ayudaban a comprar una casa, un jardín o animales de los que vivía su gente. También eran madres de familia y muchas mandaban a sus hijos a la escuela. Algunos lograron carreras fuera de la prostitución. Para las niñas, la elección era limitada, ya que nacían y vivían en el área reservada y el negocio de sus madres era el único modelo a seguir. En cuanto a los muchachos, tenía que aprender un oficio relacionado con su ambiente. Shaush era la profesión más popular: chicos que administraban la herencia de su madre, hermana o tía.

Cuando las prostitutas envejecían por el paso del tiempo, el alcohol, el tabaco y todo tipo de bebidas adulteradas, eran abandonadas. Con suerte, algunas terminaban de cuidadoras de los burdeles. Otras, después de un sueño premonitorio, abandonaban el área reservada para tomar “la senda de Dios” y llevar una vida ascética. Se volvían khaunya, hermanas en el Islam, investidas de baraka, un regalo de Dios con propiedades curativas. Algunas realizaban la peregrinación a la Meca y se convertían en hayat. Para juntar dinero para visitar los lugares sagrados, algunas trabajaban día y noche en telares y la fortuna que acumularon trabajando en la zona reservada era destinada a obras de caridad. Las más jóvenes podían llegar a casarse. A veces tenían la suerte de ser elegidas por un hombre rico. Se consideraba un acto de valentía que un musulmán se diera a la tarea de hacer que una mujer dejara la vida deshonrosa.

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*Barkahoum Ferhati, es un arquitecto de EPAU de Argel, Doctor en Historia y Civilización de EHESS (París). Dirigió el Museo Nacional Etienne Dinet deBou-Saada en Argelia hasta el incendio de agosto de 1995. En la actualidad es investigador en el Centro Nacional de Investigaciones Prehistóricas, Antropológicas e Históricas CNRPAH en Argel.

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Visitar El Cairo como bailarina de danza oriental

(Escribí este artículo originalmente para la revista Rakasse, pero dado su gran éxito decidí compartirlo también aquí, en mi blog. Si quieres leer mis memorias personales de El Cairo haz click aquí).

Giselle Rodríguez en la mezquita de Al Azhar en El Cairo

Si llevas suficiente tiempo bailando belly dance, seguramente ya te cruzó por la mente visitar El Cairo. ¡No lo pienses más!, esta es una experiencia que toda bailarina de danza oriental debe vivir al menos una vez en su vida por varias razones.

La más importante es que es imposible interpretar debidamente la danza de una cultura a menos que la conozcas de primera mano, y eso no se logra a través de YouTube, sino asistiendo a espectáculos para ver a las egipcias mismas bailar, tomando clases con maestros locales, caminando por las calles de El Cairo y empapándose de la vibra del pueblo al que intentamos representar. Sin esto, el riesgo de caer en apropiación cultural y desvirtuar el espíritu auténtico de la danza aumenta.

Como escribió Edward Said (1935-2003), crítico y teórico literario y musical y activista palestino-estadounidense, en su colección de ensayos “Reflections On Exile: And Other Literary And Cultural Essays” sobre la danza de la bailarina egipcia de la época de oro Tahiya Carioca: “Al igual que en las corridas de toros, la esencia del arte clásico de la danza oriental no radica en cuánto sino cuán poco se mueve la artista; sólo las novicias o las deplorables imitadoras griegas y estadounidenses utilizan los desenfrenados movimientos y meneos que pasan por sensualidad” y estilo casi cabaretero”.

Por ello comparto con ustedes 10 cosas que no debes dejar de hacer cuando visites El Cairo:

1) Asistir a cuando menos tres espectáculos de danza.

Aunque el show de Dina es caro, ella es la última diva egipcia de la danza oriental, así que no puedes darte el lujo de perdértela. Suele presentarse en el Semiramis Intercontinental, pero de forma intermitente, así que te sugiero llamar antes para preguntar quién será la estrella en la fecha en la que viajas (+202 27988000).

También te recomiendo asistir a algún show en uno de los cruceros que recorren el Nilo por la noche. El más elegante es el Nile Maxim y aunque las bailarinas suelen ser extranjeras, seguramente disfrutarás la música en vivo y podrás ver de primera mano lo que una artista de la danza oriental necesita además de bailar bien para “armar la fiesta” y animar al público.

Otras opciones son Pharaohs boatBlue Nile Boat y Nile Crystal,

 

Debo decir que tiene años que no voy a El Cairo, pero antes, en la calle de las Pirámides (Haram Street) había varios centros nocturnos que ofrecían no solo espectáculo de belly dance sino música en vivo interpretada por varias bandas de distintos países árabes. ¡Una verdadera gozada! La bailarina solía salir muy tarde (tipo 3:00 o 4:00 de la mañana), así que si decides ir prepárate para una noche larga pero muy divertida. Eso sí, procura ir en grupo o al menos acompañada, puesto que no se ve bien que una mujer vaya sola a este tipo de lugares. Uno de ellos es el Parisiana, aunque ya no pertenece a Lucy.

2) Ver algún espectáculo de folclor.

Dos opciones son el Centro Cultural Makan (1 Saad Zaghloul St.) que ofrece shows de zaar y música tradicional y Wikala al Ghouri, en donde podrás presenciar un show sufi con tanoura.

 

3) Tomar clases de danza.

Todas sabemos sobre los festivales de danza de El Cairo. Si bien el más conocido es Ahlan wa Sahlan, organizado por Raqia Hassan, también existen otras posibilidades para tomar clases con maestros locales y extranjeros como Raqs of Course, organizado por Randa Kamel, Cairo Khan y Nile Group Festival, entre otros. La experiencia es enriquecedora no solo por las clases, sino también porque tendrás la oportunidad de escuchar a buenos músicos y ver a bailarinas de todo el mundo participando en las galas y concursos. Y si estás en el negocio de organizar festivales internacionales y traer maestros del extranjero, estos eventos son también un buen lugar para conocer gente.

4) Mientras estés en El Cairo hay al menos dos museos que no puedes dejar de visitar: el Museo Egipcio de Antigüedades, que contiene la colección de piezas de la era faraónica más grande del mundo,

y  el Museo de Umm Kulthum (1 El-Malek El-Saleh, Al Manial, Cairo ) en donde podrás ver documentales y fotografías de la cantante egipcia más famosa de todos los tiempos, manuscritos originales de algunas de sus canciones, así como vestidos, zapatos y lentes que usó la diva.

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5) Ir al mercado de Khan el Khalili. Te aconsejo que lleves suficiente dinero contigo porque se te antojará TODO, no solo trajes de belly dance y accesorios sino también artesanía, joyería y, sobre todo, música. También está el café El Fishawy, una excelente opción para fumar una shisha y descansar de las compras en un histórico lugar que solía ser frecuentado por el escritor egipcio Naguib Mahfouz, premio Nobel de Literatura.

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6) Si prefieres comprar un traje de belly dance a la medida puedes contactar a Eman Zaki, Hallah Moustafa, Amira el Kattan o Aleya.

7) Naturalmente no debes dejar de visitar los principales atractivos turísticos de la ciudad, como las pirámides,

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la mezquita de Al Azhar (en donde puedes dar una propina al cuidador para que te permita admirar la vista de la ciudad desde el minarete),

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la ciudadela medieval de Saladino, el parque de Al Azhar (desde donde se contempla una magnífica visita de El Cairo al atardecer)

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y Cairo Tower, que tiene un mirador de 360 grados.

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8) Comprar instrumentos en la calle de Mohamed Ali. Claro, ya no es lo que era hace 20 años, pero este rincón de El Cairo sigue teniendo algunas de las mejores tiendas de instrumentos de la ciudad. Puedes encontrar desde tabla (como se conoce al derbake en Egipto) y riq hasta oud y rababa. Algunas de las tiendas más conocidas son Henkesh, Hamido, Bait el Oud y Al Ahram.

9) Los egipcios son amigables y coquetos, así que prepárate para conocer personajes interesantes que se te acercarán para intentar venderte en todos los idiomas posibles. Tómalo como parte de la experiencia y aprovecha estos encuentros para preguntar sobre sus cantantes, lugares y bailarinas favoritas y conocer su sentido del humor. Y si al final decides comprarles algo, regatea, eso es parte de la cultura y siempre conseguirás un descuento.

10) Abre los oídos y los ojos, fíjate en sus expresiones corporales y faciales, en el tono que utilizan al hablar y en la música que se oye en los taxis y restaurantes. Trata de empaparte de su vibra para que luego puedas trasladar todas estas impresiones a tu danza.

Te garantizo que a tu regreso no bailarás igual, y si tienes la fortuna de ver a egipcias bailar, comprenderás las muchas maneras de hacer shimmy y todo lo que este movimiento es capaz de expresar.

Comprensiblemente quizá temas visitar Egipto después de las noticias del grupo de mexicanos que murieron en Egipto en septiembre de 2015 en un operativo del ejército en el que fueron confundidos con terroristas, pero en términos generales Egipto es un país seguro en el que los atentados son infrecuentes y, además, es un destino relativamente barato, especialmente debido a la crisis económica desencadenada por los cambios de régimen tras la Primavera Árabe. Así que tanto la economía del país como los “sobrevivientes” de la danza oriental que la mantienen viva agradecerán tu visita.

Por supuesto hay otros países que puedes visitar para aprender más sobre belly dance, como Líbano, Turquía y Emiratos (Dubai), pero solo Egipto es la tierra de las awalim y las ghawazee, de Samia Gamal, Tahiya Carioca y Naima Akef, de Souhair Zaki, Fifi Abdo y Nagwa Fouad, de Lucy, Dina, Randa Kamel y tantas otras bailarinas que nos han inspirado y continúan inspirándonos.

Como dice Naguib Mahfouz en “Embeleso”, parte de su colección Ecos de Egipto: “Una bella mujer da vueltas en torno al halo de la música y los corazones puros la aman. Pero no se encuentra ningún resto de ella, excepto en el mundo de la música: ha elegido el corazón de la música como su hogar favorito, que nunca abandona”.

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Sobre la autora:

Giselle Rodríguez es periodista, traductora, bailarina y profesora de danza oriental. Es la autora del libro “Danza Oriental en Egipto”, una investigación de 23,000 palabras que reconstruye la historia de la “danza del vientre” desde la época faraónica en la actualidad.

Actualmente trabaja como editora para la agencia internacional de noticias financieras Bloomberg News, toma clases de canto árabe y riq y da clases de danzas árabes en su escuela en la Ciudad de México: Estudio Giselle Habibi.

 

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