ADN prueba que los egipcios no son árabes

(Link al artículo original publicado por Hend El-Beharyhttp://www.egyptindependent.com/dna-analysis-proves-egyptians-are-not-arabs/)

Después de más de 10 años de analizar muestras de ADN de cientos de personas, el proyecto genográfico de National Geographic (NGGP) descubrió que los egipcios no son árabes.

El estudio presentó gráficas que muestran la composición genética de los habitantes de cada país con el propósito de responder a preguntas sobre su etnia, raza y los orígenes generales de la población humana.

Como muestra la gráfica a continuación, solo 17% de los egipcios son árabes, mientras que 68% de la población nativa proviene del norte de África, 4% tiene ancestros judíos, 3% proviene del este de África, 3% de Asia Menor y 3% del sur de Europa.

Esta población de referencia se basa en los egipcios nativos. Como las poblaciones antiguas emigraron de África, pasaron primero por el noreste de África y luego hacia el sudoeste de Asia. Los componentes del Norte de África y árabe en Egipto son representativos de esa antigua ruta migratoria, así como de migraciones posteriores desde el Creciente Fértil a África, con la propagación de la agricultura en los últimos 10,000 años, y las migraciones en el siglo VII con la expansión del Islam desde la Península Arábiga”, según el estudio de NGGP.

El componente del este de África en los genes egipcios refleja el movimiento en el Río Nilo navegable, según el NGGP, mientras que los componentes del sur de Europa y Asia Menor reflejan el papel geográfico e histórico de Egipto como actor clave en el crecimiento económico y cultural de la región mediterránea.

Kuwait

Las muestras de ADN demostraron que los kuwaitíes son en su mayoría árabes, ya que su composición genética es la siguiente: 84% de los kuwaitíes son árabes, 7% son de Asia Menor, 4% del norte de África y 3% del este de África.

El estudio NGGP reveló que a medida que los antiguos migrantes pasaron por Oriente Medio al trasladarse de África a Asia, algunos decidieron quedarse, desarrollando patrones genéticos que fueron transmitidos a otras generaciones. También hay un pequeño porcentaje de habitantes de África del Norte y del Este, tal vez debido a la trata de esclavos que fue común del siglo VIII al XIX.

Líbano, Túnez

La sociedad libanesa es la más diversa entre los países árabes, ya que 44% son de origen árabe, 14% son judíos, 11% son de ascendencia norteafricana, 10% son de Asia Menor, 5% son del sur de Europa y sólo 2% son del este de África.

La población tunecina tiene el porcentaje más bajo de ascendencia árabe, ya que sólo 4% son árabes, mientras que 88% son del norte de África, 5% de Europa occidental y 2%  de África occidental y central.

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Abdel Halim Hafez: ídolo de las masas

(Resumen del artículo publicado por Ashraf Gharib el  22 de junio de 2017 en Al Ahram)

Abdel-Halim Hafez, uno de los músicos más inteligentes de Egipto, aprendió de su mentor, el músico Mohammed Abdel-Wahab, a conservar el éxito. A pesar de haber muerto hace cuarenta años, fue y sigue siendo el más importante y exitoso de los músicos árabes.

¿Qué permitió que el “ruiseñor de piel oscura” –como se le conocía- tuviera éxito cuando apareció por primera vez en escena, ya lo largo de su carrera?

Abdel-Halim junto con sus contemporáneos como Mohammed Al-Mougi y Kamal-Al-Taweel, presentaron al público árabe un nuevo y desconocido estilo de música. Inicialmente, los oyentes no aceptaron al joven cantante ni a su estilo. Incluso se topó con abucheos y repudio.

Sin embargo, la fe de Abdel-Halim y la dedicación a su propio estilo rápidamente comenzaron a dar frutos. Conseguía admiradores cada día conforme los gustos en Egipto empezaron a cambiar después de la revolución del 23 de julio 1952, que coincidió con el surgimiento de esta nueva voz.

Abdel-Halim se convirtió en una realidad tangible en el mundo de la música con canciones que comenzaron a ganar popularidad sin precedentes. El cine, que no le dio la bienvenida en sus primeros años, prefiriendo tomar prestada sólo su voz, para 1955 ya le pedía que actuara en grandes películas.

El abrumador éxito cinematográfico alcanzado por Abdel-Halim formó una sólida base para su éxito como cantante. Lo contrario también era cierto. Lentamente este frágil joven, que venía del campo, se convirtió en el ídolo de las masas y en una estrella de cine. Esto se puede atribuir a una serie de razones.

Con el éxito de la primera película de Abdel-Halim, Nuestros días dulces (1955), el cine egipcio se liberó de gran parte de su clasicismo, y se volvió más juvenil. La participación de Abdel-Halim ayudó a la película a tener éxito y estableció la idea de un cine más joven que prevaleció después. Otras películas en las que participó fueron Días y Noches, Chicas de Hoy, La Almohada Abandonada, Los Pecados y Mi Padre en el Árbol.

La aparición de esta corriente anunció el declive de una generación de cine muy formal, ejemplificada por actores como Emad Hamdy, Yehia Chahine, Mohsen Sarhan.

El nuevo cine favorecía la vivacidad y la diversión de la juventud, que tendía a vestirse casualmente, a andar en bicicleta o a visitar a sus amadas en barcos, exactamente como lo hizo Abdel-Halim en Días y Noches (1955).

1955 fue testigo del lanzamiento del género del cine romántico en Egipto a manos del director Ezzel-Dine Zulficar a través de la película “Estoy dejando esta vida”. Allanó el camino para otros éxitos románticos como en Entre las Ruinas, el Río del Amor y otros. Directores como Henry Barakat, que se beneficiaron de la presencia romántica de Abdel-Halim en Días y Noches, Rendezvous y Chicas de Hoy, impulsaron el género aún más.

Una vez que Barakat tuvo la garantía de que la audiencia aceptaría estos nuevos tipos de películas, comenzó a dirigirlas sin Abdel-Halim, como en Hasta que nos encontremos, Ten piedad de mi amor y No tengo a nadie sino a ti. El cantante le dio a Barakat la lealtad de la audiencia que necesitaba para introducir nuevas películas e ideas en la escena.

La aparición de Abdel-Halim también permitió a los cineastas imaginar a protagonistas en películas melodramáticas -una posición antes dominada por estrellas femeninas. Cantantes como Saad Abdel-Wahab, Kamal Hosni o Muharram Fouad pronto llegaron al estrellato.

Antes de 1955, también había sólo dos personas que habían logrado lo que hoy entendemos como estrellato de taquilla en el sentido moderno: que puede hacer o acabar con películas y carreras. Estos dos nombres eran Anwar Wagdi y Leila Mourad que fueron los reyes de la taquilla de 1945 hasta 1955, cuand Wagdi murió repentinamente ese año en el apogeo de su carrera y Mourad se retiró en el ápice de su fama.

Sin embargo, el nombre de Abdel-Halim siguió reinando: su participación en cualquier película era suficiente para llevar al público a la taquilla. Sus películas lograron ventas récord.

La película de Abdel-Halim, Mi Padre en el Árbol (1969), todavía es la tercera que se ha exhibido por más tiempo en la historia del cine egipcio: se mostró durante 33 semanas, y la gente seguía pidiendo que se proyectara 30 años después de su estreno. La empresa que lo produjo, Sawt Al Fenn, obtuvo con ella más ganancias que con ninguna otra película egipcia. La demanda se detuvo sólo después de que el video de la película y los derechos de autor fueron vendidos a un canal de películas por satélite.

Actualmente muchas personas siguen visitando su casa y su tumba, escribiendo en sus paredes palabras de amor y anhelo, incluso quejas sobre los problemas que enfrentan como si estuviera vivo para escuchar.

Casa de Abdel Halim Hafez en el edificio Zahra al-Gezira

Es un impacto que es bastante sorprendente y merece ser contemplado y estudiado: La magia latente de este frágil ser atrincherado en nuestra psique bajo el nombre de Abdel-Halim Hafez.

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Nagwa Fouad: la reina de la danza oriental

Por Thomas W. Lippman

(Traducción del artículo publicado el 4 de noviembre de 1977 en el periódico estadounidense The Washington Post)

Es medianoche bajo un estrellado cielo en el desierto. En el centro nocturno junto a la piscina de un hotel a la sombra de la gran pirámide de Keops, 200 comensales han terminado su comida y están esperando el entretenimiento.

Son los participantes, invitados y seguidores del Festival Internacional de Cine de El Cairo, y algunos otros que pueden pagar los US$55 que cuesta la cena de premiación, por lo que los organizadores quieren darles lo mejor. ¿Quién más sino Nagwa Fouad, la reina de la danza del vientre?

No hay una estrella más grande en el espectáculo egipcio, el más sofisticado en el mundo árabe fuera de Beirut antes de la guerra. Para esta ocasión se le pide que interrumpa sus vacaciones porque nadie más lo hará.

Con los pies descalzos, el cabello castaño rojizo, y una falda verde y dorada que revela sus poderosas piernas por una abertura, gira y se desplaza de un lugar a otro. Sus caderas ejecutan los movimientos tradicionales de la danza del vientre, pero los pasos y los ritmos están muy alejados de las caricaturas de Arabian Nights. Nagwa Fouad ha modernizado y occidentalizado la danza del vientre, desarrollando un estilo personal que sus detractores desprecian pero que los turistas y los aficionados a los espectáculos nocturnos parecen amar.

Ella es la principal bailarina en el club nocturno del Sheraton de El Cairo, el más caro de la ciudad y el patio de recreo para los ricos de Arabia Saudita y el Golfo Pérsico.

Según Rashad Mourad, directora de relaciones públicas del hotel: “Ella ha logrado una evolución del baile y tratamos de ponerla en un ambiente respetable. No se trata de que mueva el vientre para los borrachos o los que quieren coquetear con las mujeres De hecho, no nos gusta el título de “belly dancer”. Nosotros utilizamos el título de bailarina oriental. Belly dancer es para espectáculos baratos, de los que hay muchos en El Cairo, todos con bailarinas que aspiran a la prominente posición de Nagwa Fouad.

Por supuesto que hay quienes dicen que ya pasó su mejor momento, que ella tiene su puesto en el Sheraton porque se casó con el gerente general del hotel. Hay quienes dicen que ella era sólo otra bailarina mediocre hasta que una amante con influencia la convirtió en una estrella, los que la recuerdan cuando era una secretaria del presunto rey de los productores de cine porno de El Cairo.

Pero Fouad no tiene tiempo para escuchar todo eso – ella está demasiado ocupada bailando, coreografiando su acto, y ahora haciendo películas. Su más reciente, “Mil y un besos”, se exhibe en el centro de El Cairo.

“Como bailarina tienes que retirarte a cierta edad”, dijo. “He incorporado influencias europeas en mis danzas, son muy diferentes de las tradicionales, y quiero grabarlas para que la gente pueda verlo en el futuro”.

En parte debido a su trabajo y en parte debido a Mahmoud Reda, coreógrafo de la compañía de danza folclórica patrocinada por el estado en el “Balloon Theater” de El Cairo, el baile egipcio ha cambiado más en dos décadas que en siglos. Esto horroriza a los puristas, pero Reda dice que es sólo un buen negocio del espectáculo.

“En el momento en que uno toma una danza popular y la pone en el escenario empieza a cambiar”, dijo Reda. “Si quieres lo auténtico tienes que retroceder 50 años. En los pueblos, la danza tradicional era plana y repetitiva, pero es diferente en el escenario: el público paga entradas y no puedes repetir los mismos movimientos una y otra vez”.

Bailar en los clubes nocturnos todavía no se considera una profesión respetable en la sociedad egipcia, preocupada por las clases. Una joven como Farida Fahmy, bailarina de la compañía de Reda, nunca trabajaría en los clubes porque es hija de un profesor universitario. “He recibido muchas ofertas y el dinero es mucho mejor, pero no puedo hacerlo”, dijo.

Tampoco se sentaría en el regazo de Henry Kissinger como se dice que hizo Nagwa Fouad.

Pero Nagwa Fouad ha ido más allá de las insinuaciones que persiguen a las mujeres jóvenes que tratan de tener éxito en el negocio del entretenimiento. Ella lo consiguió: es una estrella con un nombre. Hay hombres egipcios que no permiten que sus esposas visiten su apartamento, pero ahora está bien ser visto hablando con ella en una fiesta.

Ella dice que “no es muy rica”, y ha ocupado el mismo apartamento en El Cairo durante 17 años, pero vive como una reina según los estándares egipcios.

Ha sido un largo camino para Fouad, quien dice que tiene 36 años. Nació en Egipto, pero su madre era palestina, y vivió en Palestina antes de la creación de Israel. Dice que su familia llegó a Egipto como refugiados en 1948 y que aún recuerda  la vida de pobreza que tuvo en un campo de refugiados cerca del Canal de Suez.

Para ella, el baile era una manera natural de ascender.

“Hay dos clases de bailarinas”, dijo. “Las que nacen y las que aprenden a través de la práctica, yo soy del primer tipo, nací para bailar. Es una cosa rara, un regalo de Allah”.

Y vaya que baila, dos espectáculos por noche en el Sheraton, en el set de filmación en el día, en espectáculos especiales y actuaciones a pedido. Entre una cosa y otra, hace sus coreografías, trabaja en su vestuario y elige su música. Eso la convierte en una de las personas que más trabajan en Egipto.

“Amo mi trabajo, ¿sabes? Un día que no bailo es como estar enferma. Soy una profesional”, dijo.

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Nour Marruecos en la Feria Internacional de las Culturas Amigas 2017

Participación de la orquesta Nour Marruecos en la Feria Internacional de las Culturas Amigas 2017 de la Ciudad de México. Mayo 30,2017. (#FICA2017)

Dirección: Hicham Billouch, Darbukas: Ernesto Vega y Rashid Luna. Riq y coros: Giselle Rodríguez

Tocando con la orquesta Nour Marruecos del maestro Hicham Billouch en representación de Marruecos en la Feria Internacional de las Culturas Amigas. #FICA2017.

Giselle Rodríguez con el Excmo. Sr. Mohamed Chafiki, Embajador de Marruecos en México.

 

 

El público asistente al show de Marruecos desde mi perspectiva en el escenario. #FICA2017

Con el percusionista Rashid Luna en el stand de Egipto de la Feria Internacional de las Culturas Amigas 2017 #FICA2017 #EgiptoFICA

 

Con mi amigo marroquí Moustafa Abouhicham

Al final del show con algunos de los participantes y parte del público asistente

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Mohamed Abdel Wahab

(Fuente: Documental de Hashem el Saifi: Mohamed Abd el Wahab: a growing symbol) 

Nació en la calle Zagazig, y luego sus padres se mudaron a El Cairo y vivieron en Bab El Shaareya.  Su padre y su hermano mayor eran sheikhs , así que lo llevaron a la escuela El Kottab para que aprendiera a recitar el Corán.

Cuando tenía apenas 9 años empezó a frecuentar el teatro de El Mahdeya en donde salía a cantar entre actos. Ahmed Shawky lo apreciaba como artista y cantante.

Mohamed Abdel Wahab en su juventud.

Mohamed Abdel Wahab empezó cantando canciones que él no compuso, como Mala al Kassad. Después cantó piezas de Salama Hegazy como Laho Ma7ilati. En los años 20 empezó a componer sus propias canciones, y especialmente en 1927 tras la muerte de Abou el Ela Mohamed, el  principal compositor de poemas árabes. Fue entonces cuando Mohamed Abdel Wahab empezó a componer qasida (poemas) y así  pasó la poesía a la música.

Compuso canciones como Daret el Ayam y La Mesh Ana el Abki y algunas de ellas fueron grabadas en el extranjero con orquesta. Le gustaba la música occidental, de la cual tomaba instrumentos y fragmentos para sus canciones. Conocía la música clásica occidental y también escuchaba música para jóvenes.

En una entrevista en 1968 dijo que aunque en un principio memorizaba piezas completas y las tocaba en el oud, luego empezó a creer que un artista no debía memorizar, sino inspirarse, como un escritor que lee pero no memoriza, solo se inspira de lo que lee.

Algunas de las innovaciones que introdujo en la música árabe fue que aumentó el número de músicos que interpretaban la música. Antes de él un takht (grupo de música árabe) estaba conformado por nay, qanun, oud, riq y violín). También introdujo instrumentos occidentales en la música árabe tales como el chello, el contrabajo, el teclado y la guitarra e innovaciones en las técnicas de tocarlos, por ejemplo usar el trémolo en el violín (kaman), como en la película Domoo el Hob en la canción Ma Ahla el Habib, cuando canta “aaraf kalam el nessim”.  Asimismo hizo innovaciones en la polifonía y modernizó la forma de cantar, influencia perceptible en la cantante Asmahan.

Trabajó con muchos cantantes de la época como Laila Morad, Abdel Halim Hafez, Nagat El Sagheera, Warda, Fayza Ahmed, además de las estrellas Um Kutlhum y Fairuz.

Mohamed Abdel Wahab con Adel Halim Hafez

Um Kulthum y Mohamed Abdel Wahab

Su última composición fue Min Gheir Leh.

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Patrimonio cultural intangible de la humanidad: países árabes

Comparto con ustedes estos reportajes del canal de YouTube de la UNESCO sobre parte del patrimonio cultural intangible de la humanidad de los países árabes.

EPOPEYA HILALI (Egipto)

Este gran poema oral, también llamado Epopeya Hilali, cuenta la saga de la tribu de beduinos Bani Hilal y su migración desde la Península Arábiga hasta África del Norte en el siglo X. Esta tribu dominó durante más de un siglo un vasto territorio situado en el centro de África del Norte antes de ser aniquilada por sus rivales marroquíes. Entre la docena de grandes poemas épicos que surgieron en la tradición popular árabe, la epopeya Hilali es la única que se sigue interpretando íntegramente en su forma musical. Aunque antaño estaba muy difundida en todo el Oriente Medio, hoy día ha desaparecido en todos los países salvo en Egipto.

Desde el siglo XIV, esta epopeya es cantada en verso por poetas acompañados por un instrumento de percusión y de un violín de dos cuerdas (rabab). Se interpreta en los casamientos, las ceremonias de circuncisión o en reuniones privadas y puede durar varios días. Antes, los poetas recibían su formación en el seno del círculo familiar y la interpretación de la epopeya era su única fuente de ingresos. Estos poetas comenzaban su arduo aprendizaje a la edad de cinco años y lo seguían hasta los quince. Aún hoy día, los aprendices de poetas siguen una formación especial para desarrollar su memoria y perfeccionar su práctica instrumental. También aprenden a improvisar comentarios para que sus intrigas sean más apasionantes para el público contemporáneo.

GHINA AL SANANI (Yemen)

El canto de Sanaa, también conocido como al-Ghina al-Sanani, designa un conjunto de cantos que pertenecen a una rica tradición musical practicada en todo el Yemen. Este canto, que se entronca en diversas tradiciones poéticas que datan del siglo XIV, constituye una parte importante de un cierto número de ceremonias y actividades sociales importantes, como la velada del casamiento (samra) o el magyal, encuentro diario entre amigos y compañeros que tiene lugar por las tardes.

Los cantos son interpretados por un cantante solista acompañado por dos instrumentos antiguos: el qanbus (laúd yemenita) y el tradicional sahn nuhasi, una bandeja de cobre que el músico mantiene en equilibrio sobre las puntas de los dos pulgares y que golpea suavemente con los otros ocho dedos. Existen muchos tipos melódicos distintos. La modulación de uno a otro en el transcurso de una misma interpretación no es frecuente, pero el talento artístico del cantante se juzga por su capacidad para embellecer una melodía haciendo hincapié en el sentido del texto y cautivar al público. Esta música también puede acompañar distintos bailes tradicionales.

El repertorio poético, compuesto en varios dialectos yemenitas y en árabe clásico, contiene muchos juegos de palabras elegantes y está impregnado de una profunda emoción. Estos textos constituyen el acervo poético más venerado y más frecuentemente citado en el Yemen. Si bien estos cantos son asociados directamente a la ciudad de Sanaa, la capital histórica del Yemen, están muy difundidos en todo el país, incluso en las zonas rurales. De hecho, el repertorio poético recurre a menudo a los dialectos de las distintas regiones del país. Además, los intérpretes de otros géneros se inspiran a menudo en las melodías tradicionales, en particular para los bailes rurales y la música contemporánea.

HIKAYE (Palestina)

La hikaye palestina es una expresión narrativa practicada por las mujeres. Los relatos ficticios, que se han desarrollado a lo largo de los siglos, tratan de las preocupaciones habituales de la sociedad árabe de Oriente Medio, así como de cuestiones familiares. La hikaye es una crítica a la sociedad desde la perspectiva femenina y traza un retrato de la estructura social que está directamente relacionada con la vida de las mujeres. Muchos de los cuentos describen a mujeres desgarradas entre el deber y el deseo.

La hikaye se cuenta generalmente en casa durante las veladas de invierno, o con motivo de acontecimientos espontáneos y conviviales a los que asisten pequeños grupos de mujeres y de niños. Los hombres no suelen acudir, ya que se considera inadecuado. El poder expresivo de la narración reside en la lengua utilizada, en el énfasis, en los ritmos del discurso y de las inflexiones vocales, así como en la capacidad para captar la atención de los oyentes y de transportarlos a un mundo de imaginación y fantasía.

La técnica y el estilo de la narración siguen convenciones lingüísticas y literarias que la distinguen de los otros géneros narrativos populares. Los cuentos se narran en dialecto palestino, en el fallahi rural o en el madani urbano. Casi cada mujer palestina de más de 70 años es una narradora de hikaye, y la tradición es mantenida sobre todo por las mujeres mayores. No es raro que las muchachas y los muchachos jóvenes se cuenten cuentos unos a otros para practicar o por gusto.

AL AYYALA (Omán, EAU)

Al-Ayyala es una tradición popular de Omán y Emiratos Árabes Unidos interpretada durante festivales religiosos y nacionales y bodas. Incluye poesía cantada, percusiones y danza, y semeja una escena de batalla. Dos filas de hombres se miran entre sí, llevando varas de bambú. Mueven la cabeza y las varas y cantan lírica poética, mientras que otros se mueven entre las filas sosteniendo o lanzando y cachando espadas o armas.

En Emiratos Árabes Unidos, las niñas también participan, en una fila en el frente y moviendo su cabello de un lado al otro.

AHELLIL DEL GURARA (Argelia)

Interpretado durante las ceremonias colectivas, el Ahellil es un género musical y poético emblemático de la población Zenete de Gourara. Esta región del suroeste argelino tiene un centenar de oasis poblados por más de 50.000 habitantes de origen berebere, árabe y sudanés. El Ahellil, que es específico de la región de expresión berebere del Gourara, se interpreta regularmente con motivo de las festividades religiosas, en los peregrinajes, así como en festejos profanos tales como bodas y ferias locales. El Ahellil, estrechamente asociado al modo de vida Zenete y a su agricultura de oasis, simboliza la cohesión de la comunidad que vive en un entorno rudo y transmite los valores y la historia de los Zenetes en una lengua que está en peligro de desaparición.

A la vez poesía, canto polifónico, música y baile, este género es interpretado por un bengri (flautista), un cantante y un coro. Este puede llegar a ser de un centenar de cantantes que, colocados hombro con hombro en círculo en torno al cantante, le dan la réplica batiendo palmas. Una sesión de Ahellil consiste en una serie de cantos que se suceden en un orden decidido por el músico o el cantante según una pauta inalterable. La primera parte, el lemserreh, está abierta a todos y consiste en cantos cortos, muy conocidos, que se prolongan hasta altas horas de la noche.

En la segunda, llamada aougrout, intervienen sólo los artistas ya adiestrados y continúa hasta el alba. El tra termina al amanecer y en él participan sólo los mejores intérpretes. Esta estructura tripartita queda reflejada también en la interpretación del canto, que empieza con un preludio instrumental, seguido por una repetición de ciertos versos por el coro y termina con un murmullo del coro que va creciendo lentamente hasta llegar a producir un conjunto poderoso y armonioso.

AL SADU (EAU)

Técnica tradicional de tejido con lana en los Emiratos Árabes Unidos.

MAQAM IRAQUÍ

Ampliamente reconocido como la principal tradición de música clásica en Irak, el maqam cubre un vasto repertorio de cantos, acompañados por instrumentos tradicionales. Este género popular brinda una gran cantidad de informaciones sobre la historia musical de la región y sobre las influencias árabes que dominaron durante siglos.

Por su estructura y su instrumentación, el maquam está estrechamente asociado a la familia de las formas musicales tradicionalmente practicadas en Irán, Azerbaiyán y Uzbekistán. El maqam iraquí abarca numerosos géneros y modos melódicos primarios. Comprende partes vocales improvisadas que recurren a un acompañamiento rítmico regular y se terminan a menudo en una mezcla de estrofas de distintos cantos. El talento improvisador del principal cantante (qari) consiste en entablar un diálogo complicado con la orquesta (tshalghi), que lo acompaña de manera permanente. Los instrumentos típicos son una especie de cítara (santur), una violín con remate en punta de cuatro cuerdas (jawzah), un tambor de sonido grave (dumbek) y una pequeña pandereta (daff).

Las interpretaciones de maqam se suelen dar en las reuniones en círculos privados, en los cafés y en los teatros. Con un repertorio que se entronca en la poesía árabe clásica o popular, el maqam es el género musical más ponderado por músicos, intelectuales, especialistas en literatura y música, así como una parte importante de la población iraquí.
Mientras que muchos estilos musicales árabes de la región han desaparecido o se han occidentalizado de manera considerable, el maqam iraquí ha permanecido casi inalterado, conservando en particular su técnica de ornamentación vocal y su carácter de improvisación.

 

AL BARAH (Omán)

Al-Bar’ah es una tradición musical beduina de las montañas Dhofar en el sur de Omán. Es una danza bélica realizada con el acompañamiento de tambores y cantos de poesía en un dialecto tribal local. Se representa en medio círculo formado por entre 30 hombres y mujeres. Mientras cantan y aplauden, dos bailarines que llevan “khanjars” (dagas) realizan movimientos de danza codificados, usando sus dagas por arriba del hombro. Los pasos no son complicados, pero la coordinación con otros participantes y la música requiere de cierta habilidad. Cada tribu tiene su forma característica de al-Bar’ah, con ritmos y movimientos característicos. El acompañamiento musical es proporcionado por el ”al-kasir, al-rahmâni”, tambores daff y el instrumento de viento ”al-qassaba”.

La danza se realiza en exteriores, en ocasiones como bodas, circuncisiones y festividades religiosas. La tradición representa el espíritu caballeresco, la fortaleza, valor, generosidad y hospitalidad asociadas con los beduinos. La danza también enfatiza temas poéticos del amor y la coquetería.

 

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Danza Oriental en México

(c) Giselle Rodríguez, autora del libro Danza Oriental en Egipto.

En México se tiene registro de que las primeras clases de danza oriental fueron impartidas por Lettie Carroll y Xenia Zarina, esta última en la escuela de Seki Sano, si bien de ella existen fotos en el archivo del INAH más bien bailando danza tailandesa en 1950, con lo cual no podemos tener certeza de que la danza oriental a la que hace referencia el archivo sea danza del vientre o danza de los países de Oriente.

Xenia Zarina en atuendo tailandés. Mediateca INAH.

En 1936, Armen Ohanian, de ascendencia armenia, fundó una escuela de danza en la Ciudad de México, en donde se casó en segundas nupcias con el economista y diplomático mexicano Makedonio Garza. Como una de las fundadoras del Ballet Nacional de Persia en Teherán y con la influencia de Isadora Duncan, creó sus propias coreografías basadas en la música armenia e iraní. Algunas de sus danzas, como Salomé, En el Templo de Anahit, Haschich, el Gran Khan de Shamakha y Hacia el Nirvana, cautivaban al público europeo.

Poster de 1975 cortesía del Museo de Oakland de Arte Contemporáneo.

Además de bailarina, Armen fue escritora, traductora y miembro del Partido Comunista de México.

Asimismo de acuerdo con el investigador del CIDE Ricardo Misael Medina los habitantes de Santa María Ozumbilla, en el Estado de México, recuerdan que a finales de los años 20 y principios de los años 30 los gitanos, a los que conocían como húngaros, cobraban por leer la mano y que las mujeres, que vestían con faldas largas y coloridas, bailaban alrededor del fuego a cambio de donaciones.

Belly dance en el cine mexicano

Mientras en Egipto el cine de la época de oro incluía escenas de danza oriental en muchas películas, México se sumó a la moda con su propia interpretación de la fantasía de las odaliscas.

En la película “El Mago” (1949) dirigida por Miguel M. Delgado, la bailarina cubana Olga Chaviano protagoniza una escena de danza en la que usa un traje de dos piezas idéntico al de las bailarinas egipcias de la época de oro, si bien sus movimientos se limitan a un bamboleo de cadera que poco se asemeja a la danza árabe original.

La película trata sobre un suplente contratado en una agencia para tomar el lugar de un mago, papel interpretado por el actor Mario Moreno Cantinflas. La escenografía fue diseñada por el pintor mexicano Gunther Gerzso.

 

 

Otra película mexicana de la época que incluyó una imitación de la danza árabe fue “Las Mil y una Noches” (1958) dirigida por Fernando Cortés. En el poster aparecen los protagonistas de la película: Germán Valdés Tin Tan y María Antonieta Pons. (Para ver una escena de danza de esta película: https://youtu.be/7E63_4RFVDU)

Un ejemplo más es La Odalisca No. 13 de Viruta y Capulina, si bien la música que bailan no es árabe.

Sin embargo, no solo las bailarinas latinas imitaban a las árabes, sino que el fenómeno también se daba en el sentido inverso. En la película Una Promesa de Amor de 1955 dirigida por Ahmed Badrakhan, la bailarina egipcia Nadia Gamal baila Mambo Negro, del músico español criado en Cuba Xavier Cugat. (Sí, Nadia Gamal era egipcia, no libanesa. Nació en Alejandría).

Enseñanza de la danza oriental en México

Una de las primeras escuelas de danza árabe en nuestro país fue el International Dance Center de la profesora Lupita Mejía, en donde Marla de la Vega formó a la primera generación de maestras de danza del vientre, como Samira y Patricia Fuentes. Marla era una coreógrafa multifacética, ya que también sabía malambo, hawaiano, tap y contemporáneo.

No obstante, Samira comenta que Marla se documentaba en libros (por aquel entonces no existía el internet ni YouTube) así que lo que les enseñaba era un poco caricaturesco. Samira viajó en los años 80 a Estados Unidos y trajo videos de danza árabe en formato beta, que compartió con Marla. En 1996 Samira empezó a dar clases de danza árabe en el Centro Libanés.

Samira Vázquez acompañada de Alex Munirji y Rafi Salem.

Hablando del Centro Libanés, en 1964 esta institución fundó su Ballet Folclórico para difundir el dabke, grupo de danza que se conserva hasta la actualidad, si bien sus integrantes y nombre han ido cambiando con el tiempo.

Por otro lado a principios de los años 80 Celeste Sáenz bailaba bellydance en televisión en programas como el del periodista Guillermo Ochoa.

Laila Kannan (Anabella Ramos Alvarado), de padre libanés, también fue una de las primeras maestras mexicanas en dar clases de danza oriental en México y en bailar en el restaurante Adonis. A Laila le debemos el que el percusionista mexicano Francisco Bringas se haya interesado en acompañar a las bailarinas con el derbake y fue maestra de otras bailarinas mexicanas que más adelante triunfaron en países árabes, como Amar Lammar y Tatiana Ávila.

Alex Munirji y Laila Kannan.

mientras que Nour (Gabriela) Said grabó el primer videocasette que hubo en nuestro país para aprender a bailar belly dance

y organizó el Primer Encuentro Mexicano de Danza Árabe, que tuvo lugar el 25 de febrero de 2005.

Nour Said bailando en el restaurante La Libanesa

RESTAURANTE ADONIS

El restaurante libanés Adonis, fundado en 1974 y ubicado en Hegel 205 esq. Homero, Col. Polanco, fue el primer lugar en México en ofrecer espectáculos de danza oriental con música en vivo. En su mejor momento su dueño, el señor Rifaat Ibrahim Forzley, traía bailarinas extranjeras como Sohaila, la primera en ofrecer un espectáculo de danza oriental en México que además impartió algunos de los primeros seminarios de danza árabe que hubo en nuestro país, Saida, Samara Hayat, Alexia Smith, Noora, Tami, Dondi, Julia, Jihan, Selina, Alexandra, la egipcia Madiha, Laura de Argentina y el bailarín Amir Thaleb.

Noora bailando en el Adonis en 1984

sohaila

Sohaila Zyba bailando en El Adonis.

Amir Thaleb en el Adonis

Durante buena parte de la primera década de los años 2000, la bailarina residente fue Nájua, de Brasil, que ya había bailado en varios países árabes y quien acabó quedándose en México porque se casó con Raúl Barrios, el capitán de meseros del Adonis.

Por el restaurante también han pasado varias bailarinas nacionales, y algunas de ellas, como Amar Lammar, Tatiana Ávila y Hayat, acabaron trabajando en Emiratos Árabes Unidos y otros países árabes.

Amar Lammar en sus inicios, en el Restaurante Adonis.

También pasaron músicos y cantantes como la gran Sabah, Sari, Rani Inain, Mike Merhi, Abi Murad, Rifat Halawa, Moauin Farid, Alex Munirji, Yasser el Mouallem, el oudista Wajdi, el violinista Aboud Abed el Al, Rifat Halewi, los percusionistas Rafi Salem, Hashim, George (cuñado del Sr. Rifaat) y Mahmoud Hasabout, Mario Kirlis, y más recientemente, Fadi el Saadi, Hicham Billouch y Rami Ramadan, así como músicos mexicanos como los percusionistas Jorge Luis Morales, Pepe Elías, Diana Olvera y Ernesto Vega.

Hicham Billouch en el Restaurante Adonis

Actualmente Adonis sigue ofreciendo show de danza árabe con música en vivo los viernes y sábados. El espectáculo cuesta $150 pesos por persona, Tel. 5531 6940. Para saber más sobre este icónico restaurante la maestra Nour Said está haciendo un documental: https://www.facebook.com/Adonis-Documentary-1639034279703753

El restaurante tiene murales del pintor Luis Ansa, en concha nácar con aplicaciones de oro, otras, pasajes bíblicos. Las lámparas son de Damasco (con razón son tan preciosas) y algunas esculturas fueron regalo de un cliente judío: Nima Parton.

Raúl Barrios, capitán de meseros del Adonis, y Giselle Habibi

Por un breve tiempo en los años 70, el restaurante Sahara, ubicado enfrente del hotel Nikko, en Polanco y propiedad del Sr. George Kuri, también ofreció espectáculo de danza oriental con música en vivo, pero el establecimiento cerró a los pocos meses. La Libanesa, un restaurante ubicado en la Col. Narvarte, es otro de los restaurantes que tradicionalmente ha ofrecido espectáculo de danza oriental.

De acuerdo con un censo de belly dancers en México realizado en 2011 por Amar Lammar, a las precursoras de la danza oriental en nuestro país siguieron Akira Salwa, Ylenia Escogido, Silvia Álvarez, Aman-Ra y Mirna Garibay Contreras. A la siguiente generación de bailarinas veteranas pertenecen Eli del Negro, Noura Liz, Ezzahara Jalil, Niral, Aline del Castillo, María Shazadi, quien ha traído a México a muchas bailarinas extranjeras para impartir seminarios, y Giselle Habibi (Giselle Rodríguez), autora del libro Danza Oriental en Egipto, una investigación periodística de 32,000 palabras sobre la historia de la danza oriental.

En el estilo tribal, dos de las precursoras en México son Elsanne Barrows y Sharon Kerr, ambas estadounidenses.

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